Macri se reúne con Tabaré el jueves 7 de enero: asado en la Anchorena

MACRI ARRANCA EL AÑO CON REUNIÓN CON TABARÉ. • VA A LA ANCHORENA (ASADO) EL JUEVES 7. • DESPUÉS SIGUE DAVOS. • HASTA AHORA VA SCIOLI, PERO EN VIAJES SEPARADOS. • QUÉ PUEDE ARRUINAR LA INVITACIÓN. • DI TELLA SIGUE OCUPANDO EMBAJADA EN ROMA. • OTRAS GUERRAS DE CARGOS: SAMID Y FRIGERIO (PADRE) AL MERCADO CENTRAL.

El gobierno moverá de nuevo, en la primera semana del año nuevo, a su presidente por el mundo. El jueves 7 Mauricio Macri cruzará el río para comerse un asado a mediodía con Tabaré Vázquez en la residencia de verano de los mandatarios uruguayos, la Anchorena, en el conurbano de Colonia. Esa visita será la primera del mes en que el también el presidente irá al World Economic Forum, hasta ahora en compañía de su competidor en las elecciones, Daniel Scioli.

La salida de Macri para mostrarse con Tabaré cumple todos los rituales que le marca la diplomacia profesional: primero Brasil, después Mercosur, ahora Uruguay. Los desarreglos regionales heredados por su gobierno le dan tela para cortar al nuevo mandatario. Con Dilma Rousseff intentó un nuevo camino para mejorar la relación comercial que, como le dijo su colega brasileña, le va a reclamar más esfuerzos a la Argentina que a Brasil. El cierre del comercio lo emprendió el gobierno de Cristina de Kirchner como una solución al drenaje de divisas y le echó fuego a la crisis del principal socio regional.

Encima, algunos gestos del anterior gobierno, como el acercamiento riesgoso a China, le hicieron endurecer el rostro hacia Buenos Aires. El culmen llegó cuando en el viaje a China Cristina de Kirchner les dijo a delegados del gobierno de Beijing que el proyecto de extracción de potasio en Mendoza, que había suspendido la firma brasileña Vale do Rio Doce, sería entregado a los chinos. Eso le valió a la Argentina la suspensión del financiamiento de algunas obras que dependían del auxilio de Brasilia, como el entierro (soterramiento, le llaman los cursis) de los rieles del ramal Sarmiento. Fue una respuesta no escrita a tantos desaires y que no pudo contrarrestar ni el mejor Randazzo, quien se enteró de que Dilma había ordenado la suspensión al BNDES sólo para molestarla a Cristina.

Tabare

En Uruguay el triunfo de Macri se festejó como si hubiera ocurrido en ese país porque la apertura de la economía de este lado del río, que la gestión naciente promete como centro de su programa, repercutirá en la apertura de negocios que también quedaron paralizados por la gestión Moreno y sus sucesores. El levantamiento en cuotas del cepo, creen los uruguayos, liberará el flujo de negocios en dólares que estaba detenido desde 2011 y que implicó un castigo a las inversiones de argentinos en el Uruguay que se sumó a la crisis que había abierto sobre esa economía la caída de la banca internacional desde 2008. Uruguay es un sueño argentino, pero un sueño en dólares. Esa depresión ahuyentó capitales de inversión en países como Uruguay, se le sumó el cierre de negocios con la Argentina y culminó con el acuerdo de la gestión de José Mujica con la GAFI para sacar a ese país de la lista de paraísos fiscales.

La experiencia de la cumbre del Mercosur en Asunción acercó más a Tabaré con Macri. Cuando éste se enfrentó con la representación de Venezuela por los presos políticos, Brasil tomó distancia de la Argentina, pero Uruguay quedó del lado de los amigos. Tabaré ha polemizado con su antecesor Pepe Mujica sobre cuál debe ser la actitud del gobierno de su país frente a Nicolás Maduro. Lo más visible de ese desentendimiento fue la carta que le mandó el Pepe uruguayo a su ex canciller Luis Almagro, hoy secretario de la OEA por haber criticado el proceso electoral venezolano: “Lamento el rumbo por el que enfilaste y lo sé irreversible, por eso ahora formalmente te digo adiós y me despido”.

La relación con la Argentina es un regulador de la convivencia de las fuerzas políticas en el Uruguay. Tabaré fue criticado en su primer mandato por su tibieza ante los cortes en Gualeguaychú por las pasteras contaminantes. Mujica recibió también críticas por su amistad con los Kirchner y sus opositores le reclamaron que tomara represalias por el cierre de fronteras comerciales a los productos uruguayos. Ahora Tabaré lo festeja a Macri porque la apertura de este lado beneficiará del otro lado, y seguramente Mujica se enojará por el anti chavismo de su sucesor.

Ése es contexto de la breve visita que hará Macri el jueves, preliminar de la otra cita que ocupó ayer la agenda de quienes le cuidan los papeles en la Casa de Gobierno: el viaje del 20 y 21 de enero a la cumbre de Davos, que tiene un ingrediente simbólico y que da para la canalla interpretativa de la invitación a Daniel Scioli.

El ex gobernador ha dicho que aceptó la invitación de Macri, pero espera el formato que le tienen que ofrecer de la Casa de Gobierno a sus delegados en esta changa, que son Alberto Pérez – el enlace con Rogelio Frigerio – y, más en las sombras José Scioli. A la espera de ese contacto, que se demora hasta el regreso de Macri de La Angostura, la reunión de ayer en el área presidencial se ocupó sólo de la agenda del presidente en esa cumbre. Por lo pronto, no viajarán juntos a Suiza, sino que cada uno irá con su comitiva. Avanzaron ayer en la idea de proponerle al ex gobernador que hagan una rueda de prensa conjunta ante los periodistas de todo el mundo que cubrirán la cumbre.

De resto, sólo definiciones de agenda para Macri: tendrá varias reuniones con otros jefes de estado y empresarios. Lo mismo harán varios ministros como Susana Malcorra y Alfonso de Prat-Gay que extenderán la estadía en Davos por más días que Macri. Al presidente le preparan una reunión de prensa reservada al off the record y a solas. Está abierta la conversación a si lo llevará como invitado a Scioli al cóctel del hotel Belvedere reservada a jefes de Estado y alguna estrella invitada. ¿Lo dejarán a Scioli esperando en el lobby o entrará a esa VIP como en anteriores cumbres lo hizo Paulo Coelho? Si no le encuentran una solución airosa a ese problema de cartel, puede fracasar la invitación, uno de los gestos más ingeniosos de Macri hacia el escenario.

Como parte de esas especulaciones, el gobierno salió a negar anoche que Macri tenga prevista una cita con papa Francisco en una escala de ida o vuelta de ese viaje, noticia que según el área presidencial no tiene ningún sustento y que busca sólo crear una contra noticia: decir que el Papa lo recibirá para, cuando no ocurra, decir que Francisco no quiere verlo. Eso motivó ayer un contacto multipartidario de uno de los dueños de la agenda de Macri, el secretario presidencial Fulvio Pompeo, con uno de los dueños de la agenda de Francisco, el ex embajador hasta el 10 de diciembre Eduardo Valdés. De ese contacto surgió la confirmación del desmentido, aunque conociendo los hábitos políticos, esa negativa puede esconder una posterior confirmación.

Estas decisiones esperan a la vuelta de Macri, que tiene que resolver cuándo se publicitarán los decretos de designación de los nuevos embajadores que para algunos ya están firmados y esperando turno en el Boletín Oficial. La ronda de los cargos anima la agenda global del gobierno porque cada nombre elegido y propuesto es un mensaje político. Le da además algún brillo a la agenda del gobierno, batida por fugas de presidiarios emblemáticos y desencuentros con el peronismo, y que agotó en pocas horas la relevancia de la guerra del dólar. Eso es bueno para el gobierno porque sacó de la conversación el tema cepo, pero lo obliga a mostrar otras realizaciones.

También generan ansiedad algunas lagunas como quién será el nuevo embajador en Italia. La residencia de esa sede sigue ocupada por el embajador del gobierno anterior, Torcuato di Tella, pero por razones de salud. Cesó, por orden de Cristina de Kirchner, el 30 de noviembre, pero le dictaron una prescripción médica que le impide subirse a un avión y le han extendido el uso de la residencia hasta que pueda volver repuesto. Eso paralizó el nombre del sucesor. Italia es una plaza codiciada y siempre ha contado con una presencia argentina importantes; hoy tiene banca allí el médico Claudio Zinn, quien tiene mandato como senador de los emigrados hasta 2018. También el rechazo de la embajada en México por parte de Jorge Taiana deja libre ese codiciado “raviol” (como le llaman los burócratas a la casilla de un organigrama).

La ansiedad por los cargos desvela, en el fin de semana largo, a otros postulantes a posiciones que parecen del área de servicios, pero que son reclamadas con énfasis en el corazón presidencial. Por ejemplo, las sillas en el directorio del Mercado Central. El delegado del gobierno anterior, el empresario sciolista Alberto Samid aspira a quedarse en el cargo. El gobierno, además, movilizó el proyecto de decreto para designar allí a Octavio Frigerio, de larga trayectoria política en el MID- diputado, legislador, interventor en YPF – que, de paso, es el padre del ministro Rogelio, de Interior.