PJ: ALGO PASÓ CAMINO A OBRAS ( SE BAJÓ EL CRISTINISMO DE LA PELEA POR EL PARTIDO)

Algo pasó camino a Obras, porque lo que se anunciaba como un choque de posiciones de las tribus del peronismo, terminó ayer en un paseo: el cristinismo resignó posiciones en la junta electoral que regirá la elección de autoridades el próximo 8 de mayo y los delegados del interior retiraron la moción para modificar la carta orgánica para que en el futuro los mandos del partido sean elegidos de manera indirecta. De esa manera el peronismo de marca PJ, que tiene su asentamiento básico en la provincia de Buenos Aires, ganó el control del partido hasta nuevo aviso.

La sesión del Congreso asistió a un solo chisporroteo: la pelea entre los jefes de los dos bloques legislativos sobre si debe o no modificarse la ley cerrojo para facilitar un acuerdo del gobierno con los acreedores que litigan en el juzgado de Thomas Griesa. Ese punto separó las aguas porque Miguel Pichetto (jefe de la bancada del Senado) y Héctor Recalde (diputados) mostraron posiciones contrarias, un regalo para el gobierno Macri que revela una crisis en la conducción del peronismo.

El dominio del peronismo no cristinista se manifestó cuando Jorge Landau leyó la lista de los integrantes de la justa electoral, una nómina de delegados de los diversos caciques del peronismo, en la cual el cristinismo que se llama en algunos lugares La Cámpora, en otros kirchnerismo, no puso ningún representante. Esos nombres habían sido negociados en largas charlas entre lunes y martes en el despacho de José Luis Gioja en Diputados, con la participación de Eduardo Fellner, Gildo Insfrán, Jorge Capitanich, Eduardo de Pedro y otros. El sector cristinista que anima De Pedro se comprometió a hacer llegar el nombre de su representante en la junta electoral, pero en la mañana de ayer comunicó que no participarían de esa junta. “¿Para qué, si ya está todo arreglado?”, se justificó “Wado” en un telefonazo a uno de los gobernadores.

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Estrellas en Obras: Martín Insaurralde, Juan Carlos Dante Gullo, Miguel Pichetto, ayer en el Congreso del PJ en donde los ortodoxos y los bonaerenses se quedaron con la torta

El mismo ánimo mostró ayer Capitanich en la rosca chica que precedió a la sesión del Congreso en obras, ante Fellner, Insfrán, Gioja, Daniel Scioli y otros responsables de la reunión. “Siempre me dejan afuera”, se quejó el intendente de Resistencia, a quien la mesa de gobernadores lo había dejado ya afuera de la cumbre de enero pasado. No puso a nadie en la junta electoral pero además debió resignar la moción para que la próxima elección de autoridades sea indirecta y según un sistema que compense el control que ejerce, por el número de congresales, la provincia de Buenos Aires. El ex jefe de gabinete tiene un proyecto inspirado en los compromisarios del sistema de EE.UU. que eliminaría el voto directo de autoridades, algo que el peronismo tiene escrito en su carta orgánica pero que nunca se ha aplicado. Siempre ha habido listas únicas para autoridades y candidatos presidenciales, salvo en 1988 cuando Carlos Menem derrotó a Antonio Cafiero en elección nacional en distrito único.

La junta electoral quedó sin representantes del cristinismo salvo que se considere esa pertenencia en el caso de Marta Cascales, esposa de Guillermo Moreno (presente ayer, aunque no es congresal; nadie le impidió ingresar al recinto). Esta escribana de estrecha relación con el papa Francisco la integrará en representación del PJ porteño por moción de Víctor Santa María. Los demás integrantes lo hacen en nombre de tribus referenciadas en el PJ ortodoxo o en la llamada liga de gobernadores a la que Capitanich quiere desplazar para darle más poder a una liga de intendentes que puede llegar a reunir cerca de 1800 alcaldes en una cumbre peronista en marzo próximo en Formosa.

En la nueva junta están Hugo Curto, ex intendente de Tres de Febrero y que siempre presidió las juntas del PJ en otras elecciones, el curtista Máximo Rodríguez, la sciolista Cristina Álvarez Rodríguez, Mauricio Mazzón, el sindicalista Fernando Barrera, de UPCN, el ex gobernador Celso Jaque, el pichettista Jorge Franco, la giojista María Riofrío, el fellnerista Hugo Insausti, la perottista Silvia Frana, el insfranista Armando Cabrera, el santiagueño Bernardo Herrera y la uribarrista Ana Carolina Gaillard.

Para retener de una reunión brevísima y con una paz que extrañó a todos:

  • Se logró convocar a elecciones- Que el cristinismo y Capitanich postergasen pelear sus posiciones se explica por su intención de no dar motivos para divisiones que podrían precipitar una intervención judicial al partido. Ya mostrar que los bloques del Congreso tienen posiciones contrarias sobre la ley cerrojo es un signo de debilidad. Que encima les interviniesen el partido sería una desgracia para todos.
  • Que la junta electoral sin ingredientes cristinistas fuera aprobada por unanimidad es un triunfo de quienes buscan una lista única con Gioja a la cabeza como nueva conducción. Con el silencio de ayer, que ayuda a salir de la zona de intervención, el cristinismo será compensado con posiciones en esa mesa que presidirá Gioja. En el nuevo board se sumarán representantes de San Luis – ayer presentes en nombre de los Rodríguez Saá. Falta negociar con los de José Manuel de la Sota de Córdoba, ausentes ayer porque la justicia de su provincia les reconoció mandatos extendidos cuando ya era tarde para citarlos. El congreso del PJ tiene 942 congresales, que son 860 sin contar los de Córdoba. Ayer estuvieron en Obras 662.
  • Queda por discutir si la gestión Gioja será por dos años, o por uno solo, para replantear la conducción del partido antes de las elecciones legislativas de 2017. Ayer el congresal Gabriel Mariotto – ex gobernador, hoy diputado electo del Parlasur – mocionó por llamado a elecciones en provincias y municipios. “No puede ser que renovemos la conducción nacional y mantengamos las de provincias y municipios en donde fuimos derrotados”, dijo, sin levantar la cabeza. Pareció un misil dirigido hacia Fernando Espinoza, jefe del partido en Buenos Aires. El congresal Aníbal Fernández, otro mariscal de la derrota, no estaba presente porque había llegado del exterior de un viaje intercontinental y creyó prudente no estar bajo el mismo techo que Julián Domínguez y Espinoza.
  • Las posiciones de Pichetto y de Recalde sobre el cerrojo no tienen justificación técnica sino política. Pichetto sostuvo que hay que darle gobernabilidad a Macri, pero también a los gobernadores e intendentes peronistas que tienen obras públicas paradas y despidos por la imposibilidad de la Nación de las provincias de endeudarse. No dice si un arreglo con los acreedores acelerará los créditos, pero quiere ofrecer la herramienta para que eso sea posible. La posición de Recalde es que debe rechazarse un acuerdo cuyos detalles no se conocen. El argumento, que completaron los intendentes Patricio Mussi y Jorge Ferraresi, y Oscar Parrilli, es que cualquier acuerdo es disipar el esfuerzo de los últimos 12 años. No explican qué beneficio puede tener sostener el no acuerdo como única alternativa. Pichetto fue abucheado por un sector de la barra por decir lo que dijo, pero Recalde no logró que avanzase el debate y que el Congreso votase una moción con una orden a los legisladores a que rechacen la derogación del cerrojo.
  • El parlasur Agustín Rossi fue quien mocionó para que no se tratase la modificación de la carta orgánica para que la próxima elección fuera indirecta. Venía inflamado de liderazgo porque horas antes, el martes, sus pares legisladores comunitarios lo habían elegido jefe del bloque del Frente para la Victoria en el parlamento regional (ocurrió en la Casa de Salta, adonde los alojó el parlasur Hernán Cornejo). Escuchó la serie de homenajes que desgranaba Insfrán como presidente del Congreso. Le tocó primero al llorado Juan Carlos Mazzón, cuya muerte es un símbolo de las desgracias encadenadas que arrasaron al peronismo en las últimas elecciones. Eduardo Valdés pidió un homenaje a Antonio Cafiero porque ayer era un día cargado de simbolismo; se cumplían los 70 años de la victoria de Juan Perón en su primera presidencia en 1946. Le dijeron que ya había sido homenajeado, aunque no en un congreso del partido, retrucó Valdés. Insfrán entonó las loas a Antonio y eso trajo el recuerdo de la renovación.
  • Eso lo aprovechó Rossi para argumentar que la elección directa de autoridades era un triunfo de la renovación que no había que resignar. Todos sabían que eso estaba en el orden del día, pero la mayoría – entre ellos Rossi – se hizo el sorprendido y actuó como si lo estuvieran arrastrando a una trampa. Estaba todo charlado porque tampoco Capitanich, autor de la iniciativa, la defendió. Aprobaron que pasase todo a una comisión que deberá estudiar el documento del intendente de Resistencia.
  • Esta es una película ya conocida, porque en la reunión previa de la rosca que organizó el Congreso de Alta Peluquería de parque Norte (así calificó Aníbal Fernández la discusión entre Cristina de Kirchner, Chiche Duhald0) en marzo de 2004, el “Chueco” Mazzón propuso la misma modificación con el argumento de que no hay ningún partido que elija autoridades por el voto directo, y menos el peronismo, que siempre acuerda todo. Saltó De la Sota con el mismo argumento de Rossi ayer: que es un logró de la renovación que debe mantenerse, aunque sea una ficción y aliente el secesionismo. ¿Por qué? Porque en el peronismo quien pierde va a la oposición salvaje y obliga a los que ganan a represalias que los neutralicen.
  • Algo había pasado camino a Obras, porque no habló Capitanich, pero tampoco lo hizo Scioli, que llegó junto a Alberto Pérez, ni el resto de los gobernadores y caciques sindicalistas presentes, salvo el dueño de casa José Luis Lingeri. Y eso que habían ido casi todos. Incluyendo a Antonio Caló. Donde sí habló Capitanich, y largo, fue en la peña que le armó después del congreso el parlasur Eduardo Valdés en su quincho-museo, que es hoy la sede de reuniones más importante que tiene el peronismo. El ex embajador en El Vaticano le acercó en la tarde de ayer un grupo de artistas y curiosos – algunos caídos en combate, y en desgracia, por la derrota electoral de diciembre pasado – que querían escuchar el proyecto del ex gobernador.
  • CoquiEstrellas en el quincho-museo de Eduardo Valdés en el barrio de Almagro. Después del congreso del PJ un grupo de actores y algún político escucharon el proyecto de oposición dura de Jorge Capitanich. En la cabecera, el diputado Valdés, el cómico Dady Brieva, el ex yerno presidencial Camilo Vaca Narvaja
  • Capitanich está a la cabeza del peronismo más duro como oposición y describió sus razones sobre la inutilidad del colaboracionismo con los proyectos del macrismo. Era un grupo variado entre quienes estaban Julieta Ortega, Dady Brieva, Gustavo Garzón, Edgardo Nieva, Adriana Varela, el ex yerno presidencial Camilo Vaca Narvaja, Milcíades Peña, el Topo Devoto. Capitanich tiene un enfrentamiento ya explícito con el sector de Urtubey al que acusa de dividir el bloque de diputados junto a Daniel Bossio y se mostró el martes con Recalde para anunciar su rechazo a la derogación del cerrojo y a la designación de los dos nuevos jueces de la Suprema Corte, Según dijo el chaqueño la pelea que viene es ideológica y el peronismo debe ser una opción de centro izquierda y desplazar al peronismo de centro-derecho que hoy se amiga con Macri. rechazó los acuerdos en la provincia de Buenos Aires que, dijo, ignoran situaciones como la de él en el concejo deliberante de Resistencia, adonde Cambiemos le rechaza todas las iniciativas, al mismo tiempo que diputados, senadores e intendentes en el Congreso y Buenos Aires hacen cola para arreglar con el macrismo.
  • ¿De dónde el interés de estos artistas en hablar con el “Coqui” chaqueño? preguntaría alguno. El ex gobernador es el único político que tiene experiencia como productor de cine. Fue responsable de “Operación Fangio”, que relata el secuestro del corredor por parte de los castristas cuando fue a correr una carrera a Cuba en 1958. Eso explica una relación con el show business que no tienen muchos políticos criollos.