EL GOBIERNO LE PONE SORDINA AL FESTEJO POR NUEVO MAPA MARÍTIMO

Debe tener mucho que hacer Mauricio Macri para que haya dejado pasar, como una noticia más, el voto de la ONU que reconoció el nuevo límite – más ancho, más profundo – en el mar Argentino. Antes de asumir dijo que no usaría mucho la cadena nacional, pero esto lo justificaba. La reacción ayer de Londres y Puerto Argentino, y la caída de las acciones de las petroleras comprometidas con proyectos en la zona de Malvinas revelan que ha sido un hecho trascendente. Como explica Virginia Gamba en el reportaje de www.zuletasintecho.com de esta tarde, la decisión de la comisión de límites marítimos inhabilita hacia adelante a los kelpers a extender licencias sobre un mar que ahora se les dice, desde la ONU, que no les pertenece. La hipótesis de la experta en Malvinas es que ahora los isleños le van a ir a decir a Londres que negocie con la Argentina, para defender sus negocios petroleros y pesqueros.

Macri dedicó su semana a Barak Obama, pero esta noticia es más importante que ese viaje. Quizás sus asesores le aconsejaron que no hiciera mucho bardo para no tapar los efectos de esa visita, que seguramente querrá extender en Washington, adonde viaja hoy para verse con el moreno y, más importante, con el presidente de China.

Ayer estuvo en un acto en el conurbano (Exaltación de la Cruz, hoy los pagos de Elisa Carrió, ver foto), se ocupó en las últimas horas en festejarlo por video a Mario Vargas Llosa y a conversar secretamente con Marcelo Tinelli. Al asunto del mapa atlántico le dedicó un texto breve en su página de Facebook. El gobierno hizo el lunes un acto al que tampoco fue la canciller Susana Malcorra, que mandó un video y entretuvo a los asistentes con una vieja película del canal Encuentro registrada por el régimen depuesto.

¿Quiso no replicar las algaradas malvineras de Cristina de Kirchner, que estiró todo lo que pudo los efectos de los lemas nacionalistas? Puede ser, como quizás tampoco quiere el gobierno que lo señalen, si alzan el tono reivindicativo por Malvinas, como populista y demagogo. Los críticos del kirchnerismo acusaron al anterior gobierno de haber aislado a la Argentina del mundo; ¿cantar victoria por esta victoria del país hubiera significado una agresión inoportuna hacia Gran Bretaña?

Si hubiera festejado colgado del alambrado quizás hubiera logrado algo conveniente, disputrarle las consignas reivindicativas al peronismo, que se siente dueño de todos los nacionalismos y los usa hasta para justificar pagos exagerados y absurdos como el que se hizo en 2005 al FMI (U$S 10.000 millones, sólo para que no se dijera que le daban órdenes desde ese organismo, el rescate más caro jamás pagado) o cuando se daba a las privatizaciones sin freno del año ’90.

La cercanía del 2 de abril le da una oportunidad de repechaje para celebrar con el resto del país esta votación que algunos comparan con la resolución 2065 de la ONU que en 1965 le cambió el rumbo a la cuestión Malvinas.

De paso, otro diálogo sobre este tema, ahora por radio Mitre de Neuquén.