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DE MEMORIA: REPORTAJE A JORGE BATLLE (1999)

En diciembre de 1999 visité al entonces presidente electo del Uruguay Jorge Batlle. Fue para hacerle el reportaje que sigue, que publicó el diario Ámbiro Fnanciero de Buenos Aires. En marzo de 2000 asumió su mandato presidencial. Reproduzco este texto porque puede interesarle a quienes quieren completar la imagen de esa personalidad.  El diálogo que mantuvimos con Batlle parece, y de hecho lo es, de otro siglo. En esos días había asumido en la Argentina Fernando de la Rúa. Batlle se manifestó como amigo de ese nuevo gobierno. En esa charla de habló de otras cosas, además de política. Batlle era un hombre de una gran curiosidad intelectual y era un colecionista de libros y documentos de la historia del siglo XVIII y XIX. Me contó que tenía varios libreros a los largo del mundo que le localizaban materiales que mandaba a  comprar. El reportaje se hizo en el piso en donde vivía Batlle en la avenida que está frente al mar de Montevideo.

Periodista: ¿Cómo pueden jugar nuestros países en la puja mundial?

Jorge Batlle: Mire lo que pasó en Seattle con la ronda del milenio y piense nada más en lo que hubieran dicho si la reunión se hubiera hecho en alguno de nuestros países. Si nos hubiéramos permitido ese jolgorio patético que se vio en Seattle nos hubieran descalificado, capaz que nos hubieran echado del club de los 130, ¿no? Nos hubieran echado por inviables, por salvajes, una cosa absurda en la cual los delegados no pudieron asistir a la sesión en tiempo porque no los dejaban pasar. Y el presidente de la república se quejó de que hubieran asistido. Fue quizás una cosa diseñada con otro motivo que no conozco.

P.:  Eso en las formas, y en el fondo?

J.B.: Hay un tema que para América es principal: no puede haber ronda del milenio si no está todo acordado y si no están todo los temas. O sea que ronda del milenio sin agricultura es imposible. O todo o nada. Al mismo tiempo tenemos una conversación a prepósito del ALCA que naturalmente, por que haya comenzado con algún grado de intencionalidad e intensidad, me da la impresión de que va a tener un camino más claro por sí o por no según y conforme que sea la próxima elección americana. En este período que le queda al presidente Clinton no creo que haya chance alguna de que el Congreso le dé el fast track.

En los Estados Unidos hay dos caminos y sabemos quién ha estado a favor y quién ha estado en contra en la sociedad americana de una mayor integración. Aceptaron la integración con México y con Canadá. Seguramente han advertido que esa integración no ha sido negativa para los Estados Unidos. La integración de los Estados Unidos con México le da tranquilidad y paz en la medida en que los mexicanos mejoren su calidad de vida, su ingreso no van a tener la necesidad de irse de México a los Estados Unidos. A México le ha permitido un crecimiento muy importante de su comercio, de sus exportaciones. Su comercio está en un nivel del 80% con su vecino.

P.: ¿Cree que habrá un avance en el corto plazo?

J.B.: Me parece que en eso hay que esperar, pero con una espera en las gateras, una espera para empujar para adelante. Percibo que si el señor Bush (h) es hoy por hoy el candidato que puede tener chance importante creo que su orientación va a ser más favorable que la del señor Gore. El señor ore aparece hasta ahora como apoyado por un sector sindical que ha estado muy en contra y que así lo ha expresado en esta extraña y variopinta… – me encanta esta palabra, variopinta –  reunión de la OMC.

P.: Cree que eso esta paralizado desde Seattle…

J.B.: En esto creo que pari passu con esto está la continuidad de la ronda esta en los próximos años. No se olvide que tenemos la cláusula de paz que cae en el 2003. Es decir que antes de esa fecha hay que evitar las cosas que puede acarrearle al mundo la caída de la cláusula de paz. Por esa cláusula por partícipes de la ronda Uruguay se comprometieron hasta el 2003 no apelarlos laudos arbitrales que obligan a los países que están violando las cláusulas comerciales que acepta hoy la OMC.

P.: ¿Cómo entran en esta pelea los países europeos?

J.B.: La comunidad europea tiene varios problemas y no creo que le vayan a hacer cambiar radicalmente a ellos su concepción de la realidad.  Pero sí creo que van a aceptar alguna conversación. Por empezar, la comunidad económica europea con la PAC a cuestas y con la incorporación de todos los países del PECOS, que son diez o más, tiene que acondicionar la PAC porque si no los países del PECOS con su precio de producción final en artículos de clima templado, no sé, los estrangulan los agricultores franceses al gobierno de su país. Porque no vana poder competir con los productores polacos o húngaros. Además hay países que pagan mucho, otros que pagan poco, y hay países con Inglaterra, que no son muy partidarios de este sistema de protección, le acaba de ganar un pleito a Francia a propósito de la carne. El tribunal científico  que designó la CEE en Bruselas para dictaminar si se podía o n exportar carne vacuna de Inglaterra, determinó que sí, con la oposición del gobierno francés.

P.: ¿Cómo ve  a Italia?

J.B.: No sé, Italia tiene mucha exportación de carne vacuna de Yugoslavia, así que no sé como es la cosa. Pero Italia también ha sido remiso a aceptar las importaciones desde el Mercosur.

P.: ¿Qué `perspectivas de cambio le ve a eso?

J.B.: La cosa que Europa no está analizando debidamente es que nuestro relacionamiento comercial y cultural con ellos tiene tanta raigambre como que venimos de ahí, es un relacionamiento de doble mano, de ida y de vuelta. Pero hasta ahora es de venida solo. Advierta Ud. Que estamos hoy con la misma cuota Hilton de exportación de carne que cuando había seis países en la comunidad y hoy hay quince. Tenemos autorizados 5800 toneladas de carne ovina y 7000 de carne vacuna. ¿Es un buen chiste, no? Y más cuando nos reclaman una cantidad de cosas y todo tipo de lucubraciones sobre la multifuncionalidad de la agricultura. Son naciones que no están en condiciones ni se asegurar la sanidad alimentaria de sus propios productos. Tienen que recomponer su equilibrio ecológico: me refiero a la dioxina, a la vaca loca, a la magnitud de la polución de las aguas al punto de que la principal industria alimentaria en Europa es hoy la del agua mineral. Ellos mismos no toman agua de la canilla. Después todas esas cosas que nos llegan de Europa. ¿Están  hechas con qué, con agua poluida, pasto poluido, subsidios en los precios?

P.: ¿Se puede hacer algo desde los gobiernos?

J.B.: Y, algún día, si esto no se encamina y Europa no toma conciencia de esta confrontación que está en el horizonte, habrá que tomar alguna medida en defensa de nuestra gente.

P.: Si se piensa en diez años hacia adelante, ¿es optimista o pesimista?

J.B.: Soy demócrata pero soy realista. Si el tema no está sobre la mesa no existe. No hay peor gestión que no se hace. Y Fernando Henrique Cardoso dijo una cosa acá en Montevideo: el agua blanda perfora la piedra. Creo que colectivamente tenemos que tener una actitud permanente sobre este tema. Tenemos que reclamarle a Europa lo que Europa siempre sostiene que nosotros tenemos que tener. Ellos dicen que tenemos que tener países que atiendan de forma adecuada nuestros problemas de carácter social. Bueno, muy bien, para eso no queremos protectorado ni subsidio. Para eso queremos comercio libre. Bien sencillo. Comercio libre, que fue lo mismo que pasó en 1810, ¿no?, cuando venía un solo galeón de España y pasó lo que pasó antes y después de 1810…  Y ahora queremos  comercio libre y ahora no es un galeón, es un continente entero.  Porque la libertad no es por pedazos. La libertad es una sola, y es completa,  es política, religiosa, comercial. Si no no es libertad, es mentira. Si nos retrotraemos a principios del siglo XIX, ése fue el cogollo del asunto ¿no? , y estamos en la misma con Europa.

P.: ¿Ve un mejor acercamiento a los Estados Unidos, al ALCA, entonces?

J.B.: Primero veo un fortalecimiento de acercamiento continental. Con las dificultades que tiene Colombia, con las que pueda tener Venezuela con la circunstancia tan especial de su formulación económica, empiezan años de más acercamiento continental, de una consolidación de estos seis países del Mercosur que nos va a posibilitar ampliar la rueda. Y creo que tenemos que seguir empujando el ALCA porque nos va a dar varias cosas: en primer lugar, nos va a dar opciones de mercado que hoy no tenemos con toda claridad, al igual que la Argentina nosotros hemos hecho un buen acuerdo con México. Pero sin duda alguna el mercado americano es un mercado de alto interés para todos, además nos a dar un mejor posicionamiento para negociar con Asia, con Europa.

P.: Ve la integración del Mercosur hacia el resto, no país por país. Porque el Mercosur como está hoy es criticado por algunos como una zona de protección o desviación de comercio…

J.B.: Bueeeno… hay asociaciones que se inician como una zona de desviación de comercio. La maquila es una desviación de comercio, la Caribean Basin Act, ¿qué es si no una zona de desviación de comercio? Hoy tenemos la exportación de telas de aquí a Colombia, y de Colombia a los Estados Unidos transformadas en vestimenta, todo el amparo de la preferencia de tratamiento que tienen los países del Caribe, que es una zona de desviación de comercio. También se ha unido Europa como una zona de desviación de comercio cuando inició su primera constitución. En la medida en que usted se aísla, pone un arancel hacia fuera y elimina aranceles hacia adentro, usted está incrementando inmediatamente el comercio intrazona. Ahora vamos a cuestiones continentales, y después iremos a cuestiones planetarias, y cuando tengamos una asociación planetaria o la romperemos para empezar de vuelta o buscaremos una asociación con la vía láctea o hacia algún otro sector del mundo que andará por ahí.  Con dificultades pero hacia allá vamos.

P.: Pasó a ser optimista…

J.B.: Creo que no se ha apreciado, y debería hacerse una cuantificación numérica y hay mucha gente que en América está en condiciones de hacerlo, lo que supone para el desarrollo de un  comercio que luce con dificultades para superar sus guarismos en forma exponencial y al mismo tiempo en áreas del mundo donde hay carencias muy significativas a nivel social. La apertura del comercio que puede generarnos en muchos países en un momento dado desajustes estructurales y desocupaciones estructurales,  se va a transformar exponencialmente en un aumento del crecimiento de las transacciones que le van a hacer un  enorme bien a todos y que van rápidamente a superar los desajustes. Posiblemente haya dos millones de agricultores en Europa que no es tanto en cuanto a la dimensión demográfica que puedan sufrir, pero esos mismo dos millones se van a integrar inmediatamente a otras actividades, porque nosotros, en la explosión del crecimiento de lo que podemos producir, vamos a consumir muchísimo más. Y ellos nos van a estar siempre ofreciendo tecnológicamente cosas que no tememos todavía y que aun no hemos alcanzado. Y todos creceremos. ¿Y cuál es la solución? ¿Que nos ayuden con pequeños proyectos organizados por tales y cuales naciones para ver si en tal sector de La Matanza o de Montevideo o del Conurbano podemos absorber el pequeño barrio marginal tal y ponerle tres escuelas? Nooo. Eso no soluciona nada. Y tampoco eso es lo que estas naciones y estas poblaciones necesitan, ni merecen, ni son acreedoras a eso. Son acreedoras a una cosa más simple: a la libertad son acreedores, a la libertad de que tanto hablan, pero que tan poco practican.

P.: ¿Y que hay que hacer?

J.B.: ¡Hay que tirar con munición patera…!

  1. ¿Patera?

J.B.: Sí, patera, gorda, para no errar (dibuja con los dedos un circulo)

P.: En la Argentina llegó mucho un debate de la campaña electoral sobre el secreto bancario y la posibilidad que planteó el Frente Amplio al que Ud. derrotó, de modificar la protección de ese secreto…

J.B.: Acá el Frente Amplio dijo de nosotros que ofrecíamos en materia financiera más de lo mismo. Y es así: en materia financiera, más de lo mismo (ríe). Muy sencillo. Lo mismo que hasta ahora hemos sido, una sociedad abierta, un mundo financiero abierto, donde el Uruguay ya no tiene aquellas ventajas comparativas que había tenido antes, en donde si uno mide la plaza uruguaya con la Argentina ve que ésta ha cambiado totalmente su sistema bancario, que el que quiere tener algunas cositas afuera las puede tener en las Islas Caimán o donde quiera. Pero lo que hay acá son monedas. Esto es una caja chica, para un fin de semana. Pero el Uruguay no tiene por qué cambiar. El secreto bancario en el Uruguay es algo que se levanta por ley cuando hay una situación y el juez así lo autoriza. Nunca hemos tenido ningún problema sobre ese tema. Lo importante en el Uruguay no es el secreto bancario. Lo importante es mantener un clima de respeto, que es tradicional en la vida del país. Que tenemos que cuidar que haya inflación cero, y no rampante como es la que tanto daño nos hizo durante tanto tiempo. Con un equilibrio fiscal a muerte, un presupuesto de cero impuesto: ni un impuesto más de lo que tenemos hoy.  Tenemos que volver de eso de tener un punto de PBI de déficit y lo vamos a recuperar. Lo que hemos perdido fue a raíz de la crisis brasileña, básicamente, y que en la Argentina pasó lo mismo.

P.: ¿Ve crecer la actividad?

J.B.: Ud. No sabe lo que mejoró desde el día de la elección. Yo, por ejemplo, planto lechuga, y llamo a mi socio, que es el que trabaja porque yo soy el intelectual de la lechuga (ríe) y le dije: Hugo, ¿cómo viene? También plantamos tomates y ya en la época del tomate de primor. Me dice: venimos bárbaro, porque Fulano, que estaba para cerrar, al día siguiente de la elección le empezaron a caer órdenes. Llamé a cuatro o cinco amigos de Punta del Este y me dijeron lo mismo. Había en el país un estado de paralización, de temor, de terror, y eso ha cambiado y se va mostrar no en los guarismos de ahora, pero sí en el tiempo. Se va a ver el cambio. Lo que tenemos que hacer es manejar a economía como hasta ahora si hemos llegado a un grado de equilibrio sin inflación. Mire que desde 1950 eso no nos pasa. Acá en el Uruguay se vivía cada año mejor que el anterior. A finales del siglo pasado un dólar valía 0,95. Y cuando mi padre fue presidente, valía 0.90, 70 años después. El país tenía una estabilidad y una solidez. De ahí viene esa nostalgia de alguna gente que dice:  Volvamos a aquello, y no sabe bien qué era aquello. Es esto que está pasando ahora. Imagínese lo que significa eso para un país el compromiso que hemos hecho de ese gobierno de unidad con el Partido Nacional y la Unión Cívica: hacer cinco años más de esto, de esta golosina. Estabilidad, estabilidad y estabilidad, que es la única forma de darle a la gente certeza y que la gente se radique en el país e invierta.

P.: ¿Qué es lo que quiere hacer como presidente que si no lo logra lo va considerar un fracaso?

J.B.: Es difícil expresarlo, pero es esto: quiero poner como eje de la vida de la sociedad la teoría de los valores. Creo que como sociedad nosotros hemos sufrido algunas fracturas y una heridas muy fuertes que no soy muy capaz de describir por la escasez de mis conocimiento. Pero hay una confrontación en la sociedad uruguaya que no digo no tenga causa pero aunque exagere en mi apreciación no tiene fundamento argumental. Se ha hecho una crítica muy injusta sobre la situación en general de la sociedad uruguaya. La sociedad ha mejorado, ha crecido, los indicadores así lo dice, inclusive no ha sido un crecimiento en beneficio del sector más pudiente, muy el contrario, hemos mejorado en todos los índices: indigencia,  pobreza, mortalidad infantil, pirámide de ingresos, hemos mejorado el ingreso de los más débiles, la situación de las familias en eso que es tan importante que es la vivienda. Hay un 63% de propietarios…  Entonces, ¿por qué ese sentimiento que se traduce a veces en agresividad, a cualquier nivel, no sólo de la gente humilde sino también de la gente acomodada? Creo que lo que hay es una concepción equivocada de la vida. La vida no es la acumulación de bienes, naturalmente que sin ellos nos e puede vivir. La vida es mucho más importante que todo eso. La vida es una sociedad que tiene respeto por sí misma, que se ajusta a valores que son inmutables, superiores a cada uno de nosotros, por encima de las ideologías, a cosas espirituales que son mucho más importantes que lo material. En el Uruguay es lo que tenemos que cuidar.

P.: ¿Ud. qué hace como político por eso?

J.B.: Mis visitas. Primer hablé con el doctor Washington Beltrán, del diario El País, no sólo por su actitud, su participación y su campaña sino también por razones históricas (el padre de éste fue muerto por el abuelo Batlle Ordóñez en un duelo). Después fui a ver al arzobispo de Montevideo y fue porque son valores que compartimos todos. Inclusive aquellos que no participamos de ninguna religión positiva, que no integramos ninguna iglesia y somos bautizados. Pero sentimos que hay una tabla de valores de la que provenimos todos porque no somos budistas, ni pertenecemos al mundo islamismo sino al mundo cristiano. Es la tabla a la cual las sociedades quieren tener adherida su vida. Francamente no sé cómo se puede instrumentar, pero tenía necesidad de expresarlo. Y en el arzobispo de la iglesia más antigua del Uruguay saludé a los que pertenecen a otras religiones como por ejemplo las que viene el África y a las sociedades civiles como la masonería, que yo no integro pero que ajustan sus principios de vida hacia otros valores.

P.: ¿A qué se refiere cuando habla de agresividad en la vida social de su paìs?

J.B.: Por ejemplo a la crítica al consumismo. ¿Es una crítica al que se compra una heladera? ¿O es que sólo los ricos se compran heladeras? Por favor… Hay que respetar la prójimo pese a lo que piensa, acá se ha vivido descalificando a la gente porque pensaba distinto.

P.: ¿En quien personaliza esa actitud? En algún partido político o una ideología…

J.B.:  Quizás en actitudes políticas que hayan sido más afines a la izquierda. Pero eso es uno de los temas que ha tenido incidencia en la vida social del Uruguay. Para usar un término que me van a entender, barrunto que por ahí viene la mano. Me parece que estamos en un materialismo sin piedad. A mí no se me ocurriría jamás decirle a alguien que opina distinto que yo que lo que opina él, por no servir, merece, como decía un amigo mío, la más oscura mazmorra. Eso lo ha sufrido el Uruguay. Con la mezcla de esa percepción que existe hoy en el mundo de lo que es el poder. Que aparece como una cosa lejana, imponente, inasible, de donde provienen – y es un error, porque el poder es muy débil – una serie de fuerza satánicas que van a operar sobre los seres humanos. Y todo alentado por un discurso de los medios donde la única noticia que sirve es la peor noticia. Todo eso ha formado un esquema de una conci8encia hipercrítica de sí mismo que no nos deja ver una realidad distinta, que no es espléndida ni formidable, pero que es mucho mejor de lo que se la trata de identificar.  Ese es el tema número uno, perdóneme.

P.: Volviendo a las relaciones con la Argentina, ¿qué cree que le falta a esa vinculación?

J.B.: ¡El puente! Creo que es un asunto central en la vida del Uruguay. No a la economía del Uruguay solamente. Es central al Mercosur, es unir el Pacífico con el Atlántico. Soy un fanático de puente. Acá ya lo votamos, falta que lo voten en la Argentina.

P.: ¿Cómo ve para la ampliación del Mercosur la resistencia de Chile a que se suban los aranceles?

J.B.: Estoy de acuerdo con eso. No soy partidario de un Mercosur proteccionista. Creo sí que nos tenemos que defender de aquellos que son proteccionistas, que hicieron un mercado común proteccionista en Europa, que es el mercado común europeo proteccionista. Y tenemos que ser agresivos en esa defensa. Nosotros acá nos tuvimos que comer toda la cosecha de cebada malteada porque Francia le entregó al Brasil cebada malteada subsidiada al plantarla, subsidiada cosecharla y subsidiada al venderla, y la puso $ 200 más barato que el precio del mercado. Y nos clavamos con toda la cosecha y casi se funde toda la maltería en el Uruguay. Hubo que mandar a la gente al seguro de desempleo, y ocurrió ahora, en esta zafra.

P.: Volvamos a Chile…

J.B. Yo soy aperturista. ¿Se acuerda de los aranceles que tenía Brasil antes del Mercosur? Estaban en las nubes  pero eso lo bajaron mucho, hicieron el esfuerzo, y ahora discutimos si tiene que ser del 4 o del 14. Yo prefiero el 4, desde ya. Soy abierto pero quiero discutir con los que dicen que son abiertos pero no lo son. Usted no me puede obligar a jugar un truco con muestra y a un truco sin muestra al mismo tiempo. ¿Cómo es la cosa? Para mi país soy aperturista. En el Uruguay tenemos arancel cero para los bienes de activo fijo y la unión aduanera supone una suba de esos aranceles y yo estoy en contra de eso. Además si tenemos en cuenta lo que expuso Beatriz Nofal y Mayoral en la reunión de ABA sobre trabas no aduanera, es claro que tenemos que perfeccionar la zona de libre comercio que no está funcionando como debe funcionar.

P.: ¿No cree que es Brasil el que demora eso?

J.B.: No podría decir que Brasil es el responsable primero porque seguramente todos cometimos algunos pecados. Por ustedes en Argentina también vinieron con eso de que hay que verificar antes de salir la mercadería acá si eso coincide con lo que se dice y lo que se embarca.

P.: Eso fue un clon de una decisión que había tomado Brasil pero que los afecta a ustedes…

J.B.: Entonces somos clones de Brasil (ríe). O como poner una cuarentena a los cerdos de pedigrí donde la cuarentena tiene más valor que el cerdo. Los pecados y dificultades con oportunidades o por lo menos tenemos como tales. No es algo para eximirnos de responsabilidades pero mire que Carlos V y Felipe II pesan mucho en estos países. O seas que lo que hemos hecho en poco tiempo es mucho. Se han adelantado mucho los caminos.

P.: ¿Se siente cómodo con el nuevo gobierno de la Argentina?

J.B.: Creo que con el gobierno de De la Rúa vamos a tener las mismas buenas relaciones que hemos tenido hasta ahora. Le digo más, el Uruguay como país tiene buenas relaciones con hombres centrales de ese gobierno de De la Rúa, como Fernando de Santibañes, Ricardo López Murphy. Además el último gran problema que tuvimos con la Argentina, que fueron los límites, lo arregló el general Perón.

P.: Ahora lo tienen a Pasarella…

J.B. (ríe) Ése si que puede ser ahora un gran problema.

                                                                                                            (Entrevista de Ignacio Zuleta)

                                                                                                        Montevideo, 12 de diciembre de 1999.

La fotografía muestra a Jorge Batlle junto al economista José Luis Espert, registrada hace un año en Montevideo (la he sacado de la cuenta de Twitter de Espert).

 

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