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GABI, SUBCONSCIENTE DEL GOBIERNO (“PAREN DE VOTAR”, CLAMÓ)

 

Gabriela Michetti, en estas horas extendiendo derechos y proveyendo gobernabilidad en tierra cangura (Australia) ha pasado a figurar en el listado de los grandes enigmas criollos. El público se pregunta 1) a dónde van a morir los pajaritos, 2) quién se queda con las chicas más linda, y 3) a qué se dedica Gabriela Michetti. En el punto máximo de su carrera – vicepreside el país y asumiría en caso de inhabilidad del actual mandatario – riesgo al que nos expuso Cristina con Amado Boudou, Fernando de la Rúa con Chacho y Carlos Menem con Carlos Ruckauf -. Quizás encarne la demostración del Peter Principle sobre al ascenso de los individuos en una organización según su nivel de eficiencia. Si hubiera que darle un rol eficiente en el gobierno, hay que mencionar su rol de ser el subconsciente de Cambiemos. Eso la hace decir en público lo que otros no se animan a hacer, aunque lo repiten en privado.

Dijo antes de viajar que estaría lindo que en la Argentina no se votase cada dos años. O sea que sería bueno que las próximas elecciones legislativas no ocurrieran, o que fueran en otro momento, como en el turno de las previas del secundario, cuando esté el gobierno en mejores condiciones de rendir examen. El desafío de octubre es fiero para el oficialismo, y también para la oposición. La expresión de la vicepresidente es una queja, un “ufa las elecciones”.  Nadie cree en serio que lanzase un globo de prueba sobre una reforma constitucional para unificar las elecciones ejecutivas y legislativas, como ocurre ya en muchas provincias. El sistema argentino solapa las legislativas para que el país no tenga que elegir todo al mismo tiempo. Es un sistema de balance de poder que busca amortiguar los cambios y las crisis.

¿Se animaría Cambiemos a convocar a una reforma constitucional? Abrir la caja de Pandora sólo se justifica si el botín es alto, como era la reelección presidencial en 1994. Hoy una reforma despertaría otros demonios: hay quienes quieren reponer la elección indirecta del Presidente con colegio Electoral, otros – como el peronismo y la Suprema Corte – querrían rematar la existencia del Consejo de la Magistratura. Pero nadie se animaría a tamaño riesgo.

Antes de ahora el peronismo ha jugado con otras herramientas para mejorar el perfil electoral. Una de ellas es cambiar la reglamentación electoral en cada turno. En la Argentina se vota cada dos años, pero además con un reglamento distinto. Hubiera ocurrido este año si el peronismo no hubiera dinamitado la reforma que propuso el gobierno para imponer alguna forma de informatización. Esto demostró que el peronismo cuando gobierna juguetea con el reglamento, pero no quiere tocarlo cuando es oposición. Querrá que el oficialismo de hoy no se beneficie de otras martingalas.

Otra herramienta ha sido jugar con las fechas. En 1999 el peronismo despegó en donde pudo las elecciones provinciales de la nacional para condicionar la candidatura de Eduardo Duhalde, enfrentado con Menem. Se les fue la mano porque lo debilitaron de más, el PJ perdió las elecciones y el riojano, en pocos meses, estaba preso y sus funcionarios desfilaban por la ventanilla de la Oficina Anticorrupción. Aún hoy hay hombres de aquellos años que tienen procesos pendientes de aquel turno de pérdida de poder.

En 2009 a Cristina de Kirchner se le ocurrió adelantar las elecciones legislativas nacionales con el argumento de que había una crisis financiera internacional. Como si no se pudiera votar bajo fuego. Winston Churchill fue primer ministro en 1940, cuando Gran Bretaña peleaba ya la Segunda Guerra Mundial y fue a elecciones. En ese año Cristina decía: “Los argentinos no podemos tener una serie permanente de elecciones hasta el 28 de octubre en el marco de la crisis. Sería casi suicida embarcar a la sociedad en una discusión permanente”. Su marido agregaba: “Lo fundamental es la gobernabilidad de la Argentina”. Su gobernabilidad, claro. Aprendices de hechiceros, adelantaron, pudieron a las estrellas Kirchner, Scioli y Massa en las listas como candidatos testimoniales, y perdieron las elecciones.

A continuación, un diálogo sobre ése y otros temas con Enrique Llamas de Madariaga por radio Millenium del Uruguay.

 

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