El gobierno firmó hoy un decreto de prórroga de las sesiones extraordinarias del Congreso hasta el 15 de febrero. El llamado original disponía la prórroga hasta el 31 de enero. ¿Necesitaba más tiempo? Es discutible. No es discutible que en la convocatoria anterior (Mensaje 7, Decreto 76/23 del 22 de diciembre pasado) el Ejecutivo no incluyó el tratamiento del proyecto de ley ómnibus.
Había incluido en el anexo un genérico «Proyecto de reforma de las funciones del Estado».
En el decreto que se conoció esta noche, el art. 2° dice expresamente: «Entiéndese que el punto 1) del Anexo al decreto citado en el artículo anterior refiere al Proyecto de Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos, remitido por Mensaje N° 7 del 27 de diciembre de 2023 (Exp. 25-PE-2023)».
La verdadera razón de este segundo decreto es enmendar un memorable gazapo jurídico. Por norma constitucional, en el período de sesiones extraordinarias el Congreso sólo puede tratar los proyectos propuestos por el poder Ejecutivo. O se olvidaron de poner el megaproyecto en la convocatoria original, o enviar ese paquetazo fue una ocurrencia posterior al Mensaje 7.
Un grupo de diputados de la oposición dialogante había advertido que sin la mención expresa a la llamada Ley Bases en la convocatoria vigente hasta hoy, todo el trámite legislativo podía ser anulado. El genérico «reforma del Estado» no comprende a las variadísimas materias que incluye el proyecto. Pensaban plantearlo en las próximas horas como una advertencia a los impulsos cesaristas del gobierno. que llegarían al extremo de pedir dictamen y sanción de un proyecto flojo de papeles. Una prueba extrema de que más que un plan de reformas, el gobierno publicitó una expresión de deseos.
Las sesiones mismas del plenario de comisiones podrían ser invalidadas por tratarse de un proyecto no pedido por el Ejecutivo. Desde ya que tampoco podría dictaminarse como pretende el gobierno que ocurra en la semana que viene.
