Macri buscó equilibrar las fuerzas que disputan dentro del PRO en Santa Fe. Allí se prodigó en zalemas con Maximiliano Pullaro y su vice, Gisela Scaglia, que viene del área larretista y compite con el ala opositora de Federico Angelini.
Estaba también Agost Carreño, presidente del PRO de Córdoba, pero que integra el bloque de Hacemos-Pichetto. Mauricio prefirió eludir esa circunstancia para unificar posiciones. Hasta ensayó una autocrítica: «La interna nos hizo mucho mal. Yo apoyé a Patricia porque veía que la sociedad quería un cambio más profundo que el de Horacio. Pero no me di cuenta de cómo ella estaba cayendo».
Trató de socializar las penas: «Algo habrán hecho mal ustedes para que en las gobernaciones de radicales no haya gente nuestra con firma en cargos importantes». Resistió las entrelíneas que afloraron en el debate, que mantuvo acompañado por Fernando de Andreis, que cumple ahora las tareas que antes delegaba Macri en Marcos Peña.
Se resiste a verbalizar la negativa de Milei a cederle posiciones en el gobierno. Le captura gente para el gabinete, pero los quiere de a uno, no de la mano de Mauricio.
Contra esto, Macri contrapone el proyecto de controlar el gobierno de Milei en el segundo tramo de su mandato. Para eso quiere que haya un frente electoral que integre al PRO y a La Libertad Avanza en las elecciones legislativas del año que viene.
Controlarlo a Milei después de 2025 implica tener más senadores y más diputados del PRO, que le permitan a él ser protagonista de las presidenciales de 2027, en el rol que le quede, según le vaya a Milei.
Gildo ensaya el panperonismo
En ese contexto hay que leer otras estampas, como la participación de Pichetto en reuniones públicas y privadas con dirigentes del peronismo pejotista. Dialogó con Gildo Insfran, presidente del Congreso del PJ, y Guillermo Moreno, que tiene su partido y juega dentro de la coalición opositora.
El gobernador de Formosa lo vio a Pichetto en un programa de TV junto a Guillermo Moreno, y los invitó a desayunar juntos. Insfran les explicó detalles de la reunión del Congreso del PJ que tendrá lugar el 22 de marzo en el miniestadio de Ferro.
Entre los puntos previstos está darle una licencia a Alberto Fernández hasta el final de su mandato como presidente del PJ. Juan Manuel Olmos ya tiene el pedido de licencia en el bolsillo para presentarlo en el Congreso.
También armar una junta electoral para las elecciones de renovación de autoridades de 2025; habilitar una comisión de acción política que seguramente presidirá Insfrán. Otro punto es la convocatoria formal a los compañeros que se fueron para que se reintegren.
Eso tiene nombres: Miguel Pichetto y Sergio Massa. Pichetto respondió que el peronismo tiene que ir a un debate de ideas antes de formalizar nada. Entiende que la versión peronista de la Unión por Todos es vicaria de la cosmovisión de Axel Kicillof, con la que él no quiere tenar nada que ver.
Cree que la actual conducción tiene un formato que está lejos de lo que expresa su partido, Encuentro Republicano. La jueza María Servini ya recibió el pedido de autorización del Congreso del PJ. La magistrada ofició a los jueces electorales de todas las provincias para que le envíen el padrón actualizado de congresales y poder convocarlos.
En total son algo más de 990 delegados. Ese cuerpo puede sesionar, en un segundo llamado, con un tercio de los congresales. La métrica de la concurrencia revelará el estado de movilización del peronismo.
(De la columna «
(De la columna «Sin política, se complica la agenda de Javier Milei», Entretelas de la política, en Clarín de hoy, https://www.clarin.com/economia/politica-complica-agenda-javier-milei_0_TuuCm82aDR.html)
