La negociación por la AGN transcurre en el secreto más lacrado, pero es más intensa que la que motivó el DNU y la que llevan adelante algunos funcionarios nacionales con gobernadores y legisladores para el proyecto de la ley corta, antes ómnibus. Todos hablan con todos y se miden todas las posibilidades. Dejar a alguien afuera sería un peligro futuro.
Cada sector tiene ya su lista corta de candidatos. Mencionar nombres es ponerlos en la parrilla y a merced de los anticuerpos que siempre interceptan cualquier iniciativa. Romper con los bloques amigos sería un disparate costoso, y por eso La Libertad Avanza es el bloque con menos posibilidades de poner un nombre.
Lo más probable es que concierte uno con el PRO. Seguramente será un hombre más que cercano a Macri. Quedan cuentas de su presidencia que están pendientes de revisión. Eso convierte a la AGN en algo de su directo interés.
Antes de ahora, en 2020, cuando pudo poner gente en este organismo, eligió a auditores que no eran del PRO. Uno fue Gabriel Mihura Estrada, que ocupó un cargo que le cedió el PRO a Sergio Massa para honrar la alianza que tuvieron en el primer año del gobierno de Cambiemos.
El otro fue Miguel Pichetto, que había sido su compañero de fórmula en 2019 y que reemplazó a Jesús Rodríguez, que asumió la presidencia del AGN. La elección del radical como titular de la AGN fue como representante del «partido opositor con más bancas en el Congreso», según la precisión de la manda constitucional. Es la hora de que haya un PRO en la AGN.
(De la columna «La semana que decidirá el rumbo de la gestión Milei»
https://www.clarin.com/economia/semana-decidira-rumbo-gestion-milei_0_PHhjIoddVl.html)
Bonus: Versión ampliada de «María la Paz», que propone dos pasos p’atrás, no uno… https://youtu.be/_OYKGFh5tTs?si=bcB0jwAThxYF9TTI