El peronismo y el radicalismo ya vivieron este fenómeno en la década de los años ’90, cuando brotaban dirigentes del FrePaSo en sus provincias, que les capturaban votantes para un tercer espacio que se alimentaba de disidentes de las dos fuerzas tradiciones.
Hoy los proyectos de la princesita y Lule – que ha pasado los 40 años oscuros de la democracia (según Milei y sus acólitos) como empleado del Senado – se nutren de sectores conservadores y de centro derecha que en su momento alimentaron a la UCeDé y después al PRO. Hoy los tientan con el llamado a un neomenemismo en fondo y forma. En la mesa de arena de los armadores de este partido de fantasía hay logística, también de fantasía.
Son las delegaciones de reparticiones nacionales en cada provincia, que desde Olivos se distribuyen entre quienes son fieles al proyecto del partido nacional. Son el botín de todo gobierno y alimenta otra fantasía: que ser delegado de la ANSES, del PAMI, Renaper, Migraciones, etc. en una comarca, es un camino al éxito.
Ni controlar la ANSES nacional y la delegación de Mar del Plata le ha servido a Fernanda Raverta para ganar una elección en su ciudad – administró la delegación entre 2010 y 2020 y su pareja heredó esa dignidad cuando asumió la ANSES nacional.
(De la columna «Fuego en la sala de máquinas», Entretelas de la política, en Clarín de hoy – https://www.clarin.com/economia/fuego-sala-maquinas_0_re8906Kdbv.html)
