El reloj de la política real le impone el primer desafío al partido que está intentando construir el oficialismo -que llegó poder sin partido-. Y justo adonde ha ido a guapear. El 23 de junio próximo se elige intendente de la ciudad de Río Cuarto. Es la primera elección que someterá a Milei a un examen de adhesiones y rechazos. Ocurre en provincia que le dio la mayor cantidad de votos a Javier Milei.
La prueba es bien chiva: sólo puede ganar. Si pierde esas elecciones, se lo facturarán fiero sus adversarios. En estas horas cierra la inscripción de alianzas y La Libertad Avanza debe decidir si jugar ese partido o embozarse en una alianza, por decir, con el PRO de Córdoba, que preside Oscar Agost Carreño, que integra bloque Hacemos, bisagra de las decisiones en Diputados.
El radicalismo ya tiene candidato: el lustosista Gonzalo Parodi, que tiene la ventaja de ser quien mantiene la unidad. El actual intendente peronista Juan Manuel Llamosas no tiene relección y disputan la herencia Guillermo de Riva y Adriana Nazario, que fue pareja de Juan Manuel de la Sota.
Llaryora no puede permitir la derrota y buscará unificar las candidaturas del PJ que, dividido, puede perder. Pero menos puede permitir Milei que en el primer examen electoral le gane un candidato de Martín Lousteau. El flamante partido de Milei busca la manera de escapar a la foto que surja de esa elección, que muchos van a mirar también como un examen de la capacidad para competir en las elecciones de 2025.
Todo político tiene siempre un Perico, aquella localidad de Jujuy que Carlos Menem levantó como sede del triunfo que cortaba la mala racha en las elecciones legislativas de 1997. Este de Río Cuarto puede ser para Milei un Perico en contra.
Conspiran chances para 2025
Río Cuarto muestra los rigores de la intemperie de la política. También exhibe los límites del proyecto de buscar un partido propio, cuando ganó la presidencia sin contar con uno. Milei se consuela de sus reveses con la profecía de que en 2025 tendrá un «triunfo aplastante» ante su oposición.
Con ese argumento castiga a los bloques dialogantes que le discuten la letra chica de la reforma fiscal y de la ley minibús. Para el peronismo, que ejerce una estrategia de bloque para sus iniciativas, reserva otros productos transables, como cargos en Corte Suprema de Justicia, sillas en la AGN y algún arbitraje sobre la cobertura de la Procuración General de la Nación.
El lanzamiento de LLA en Córdoba y en CABA, los dos distritos fetiche de Mauricio Macri, provocó la furia del expresidente. Macri mira cómo Milei le come partido y funcionarios. Le birló a los dos integrantes de la fórmula presidencial y los subió al Gabinete, con lo cual anuló la posibilidad de que el PRO se recuperase sobre la base de Patricia Bullrich y Luis Petri. Lo desaira en todo lo que le pide y ahora le quiere instalar un adversario en los distritos en donde él tiene los mejores resultados.
(De la columna «Otra pelea por Ganancias, amenaza de ruptura en Unión por la Patria y células dormidas del menemismo». Avant Premiere, en Clarín de hoy – https://www.clarin.com/politica/pelea-ganancias-amenaza-ruptura-union-patria-celulas-dormidas-menemismo_0_aNlndkINI.html)