Bossio crítico de la economía
Pichetto dio la visión que suele exponer en sus discursos sobre la necesidad de un peronismo modernizado de matriz capitalista, que produzca riqueza, que recaude y que pueda distribuir lo recaudado. Repitió sus críticas al peronismo viejo y que atrasa, que representa al cristinismo.
Bossio analizó la economía de Milei. Puso el acento en la crítica al déficit cero sin pagar las cuentas. «Continuar por este camino de ajuste fiscal – afirmó – sin medidas más fundamentales es poco sostenible». Lo ilustró con una referencia que entendió bien el auditorio de una provincia de frontera: «En las ciudades fronterizas se observa claramente cómo los precios se han encarecido en los últimos meses, lo que reduce su competitividad y su atractivo comercial”.
Juntar de nuevo al peronismo disperso
Estos movimientos del peronismo en el interior evocan lo que significó entre 2017-2019 la mesa de Córdoba que integraban Pichetto con Juan Schiaretti, Sergio Massa, Juan Manuel Urtubey y Rodolfo Lavagna. Fue el intento de construir una alternativa al peronismo cristinista, que se frustró con el trizamiento de 2019 que significó el retorno de Massa al redil cristinista.
Michel dijo que el rol del peronismo del interior es hacer lo que hizo Cristina en 2019, recuperar a los peronistas que se habían dispersado en 2015. Volvió a hablar con Alberto y con Massa y con eso el peronismo ganó la unidad y el poder. En esa reunión en Entre Ríos se discutió el 2023: Rogelio Frigerio ganó la gobernación de Entre Ríos por una diferencia de 17.645 votos frente al peronista Bahl.
Se votó en la misma fecha que a presidente, y en esa provincia Schiaretti sacó 45.540 votos. Si hubieran ido juntos, el peronismo hubiera ganado. Es un análisis inútilmente retroactivo pero que enseña.
Con el mismo criterio, si el peronismo del AMBA hubiera armado una fórmula incluyéndolo a Schiaretti o a algún otro gobernador del interior, hubiera podido ganar en primera vuelta. Si entraba, era gol, como dicen los relatores de fútbol, campeones de la redundancia.
Divorcio de conveniencia
En política hay matrimonios de conveniencia y divorcios, también de conveniencia. Es el que decretaron el jueves los bloques de Hacemos y de la Coalición Cívica. La fuerza de Elisa Carrió comunicó la salida de sus 6 diputados de la bancada que preside Pichetto para reiniciar su vida bajo otro sol.
La decisión se esperaba desde que hicieron rancho común para armar una estructura que les permitiera, al peronismo republicano, a la Coalición y a otras fuerzas menores, disputar espacios en las comisiones de Diputados.
Era una manera de enfrentar el acuerdo que habían cerrado La Libertad Avanza, el PRO y Unión por la Patria para repartirse con ventaja las comisiones. Ese objetivo logrado fructificó, y ese bloque se convirtió en el eje de la vida legislativa.
Sin Hacemos no habría ley combi ni nada. El punto más alto fue la última sesión, que tuvo como estrella al jefe del bloque de la Coalición, López. Urdió con ingenio la inclusión del impuesto al tabaco contra la oposición del mileísmo, el PRO y UxP. Para algunos no es la mejor oportunidad para la despedida, después de tamaño golazo.
Una estrategia a cuatro años
La despedida la comunicó el bloque cuando Carrió ya estaba en el Chaco, adonde estará hasta finales de mayo. Es el primer paso de una estrategia a cuatro años que la jefa de la Coalición expuso a los suyos como la mejor manera de conservar posiciones en las elecciones de 2025 y 2027.
No pueden llegar a ese proceso aliados a un bloque como el de Pichetto, que les plantea cuestiones de identidad ante su electorado más fiel. El año que viene hay elecciones a senador nacional de CABA y Carrió aspira a competir por ese cargo. Sabe que su figura tiene fuerza en distritos como la Capital, Buenos Aires y Santa Fe, y no quiere llegar con aliados que dispersen el voto más fiel.
Carrió cree que el año que viene habrá dos polos peronistas, uno ligado a Milei y su sociedad con el PRO macrista, y otro ligado al cristinismo. Entre los dos se repartirán 35/40 votos para cada uno.
Dejarán un tercio del electorado dispuesto a respaldar una opción republicana y genuinamente liberal como la de la Coalición, ampliada a sectores del radicalismo sociológico y sectores moderados del PRO, larretistas si se quiere. La primera batalla será para que el Senado apruebe la boleta única, que Carrió cree que puede facilitar un triunfo de su alterativa republicana y liberal en serio.
(De la columna «No es el tabaco, estúpido», Entretelas de la política, en Clarín del domingo – https://www.clarin.com/economia/tabaco-estupido_0_2STotKY7td.html)
