Un trueque resbaladizo
La UCR quedó en medio del fuego por el acuerdo que hizo su presidente de bloque, De Loredo, con el peronismo de Germán Martínez. Fue un trueque: vos me das número para el martes (pasado) y yo te voto el emplazamiento para lo que vos querés, que se reponga el FONID. Este pacto conmovió a la cámara y justificó el duelo de garrotazos que se cruzaron el diputado cordobés con el macrista Alejandro Finocchiaro.
Este acusó a De Loredo de insistir durante esa sesión en pedir el emplazamiento para temas que ya tenían fecha por parte de las comisiones. Finocchiaro preside Educación y José Luis Espert Presupuesto. Los dos habían llamado ya a las comisiones para discutir Universidades (fue el jueves pasado) y la de este martes.
La discusión fue hiriente no sólo para los dos legisladores. Finocchiaro trató a De Loredo de mentiroso y de no cumplir su palabra. «Esta es una sesión ridícula, ignominiosa, desprolija y grave», se quejó. Y mencionó el pacto con el peronismo.
Dijo así: «El verdadero objetivo del kirchnerismo, al apoyar esta sesión, no es el presupuesto universitario, sino emplazar el tema para que se trate el FONID. El FONID es un mal concepto, porque es dinero en negro, que deben pagar los gobernadores y nunca el Estado Nacional. Además, produce en las arcas del Estado Nacional, que el kirchnerismo ha dejado vacías, un déficit fiscal de entre 1 y 1,4 billones de pesos. El kirchnerismo, con este tipo de cosas, busca de modo irresponsable que este gobierno se vaya. El kirchnerismo hoy, señor presidente, está en el límite del sistema democrático».
La educación, un pretexto
De Loredo respondió que Finocchiaro había sido un mal ministro de Educación de Macri, y que quería la sesión de este martes porque no le cree nada al gobierno. En este punto De Loredo replica lo que hace Lousteau en el Senado: se diferencia del oficialismo, se identifica con su electorado, que se siente comprometido con la agenda educativa, en particular de las universidades.
También le da una identidad que su bloque en Diputados no tiene, porque está divido con el del Senado, donde el presidente de la UCR no vota junto al bloque de su partido. La mirada de De Loredo está fijada en su agenda cordobesa. Compite con Luis Juez por el espacio electoral de 2027. Juez está abrazado a Milei, a quien cultiva hasta en esa intimidad a la que acceden muy pocos. De Loredo tiene que hacer un movimiento mayúsculo para empardarle con algo, y el tema educación le rinde.
Un “dineroducto”
Los expertos en el tema ponen en duda este financiamiento nacional como un sistema efectivo. Jaime Correas, ex ministro de Educación (Director General de Escuelas) de Alfredo Cornejo en Mendoza, sostiene que «es una pésima herramienta de financiamiento, es en negro y no cambia el salario de ningún docente significativamente. Teniendo en cuenta la mala información en general del sistema, se prestó siempre para irregularidades y para mandar dinero a las provincias amigas. Un ‘dineroducto’ de plata discrecional. Cristina de Kirchner lo congeló en los últimos años de su gestión y Macri lo multiplicó por cuatro como un modo de poner dinero rápido en el bolsillo de los docentes».
Correas, que ejerció la máxima autoridad educativa en Mendoza, que además tiene uno de los sistemas mejor calificados del país, recuerda: «Oí al propio Juan Carlos Tedesco en Pizzurno decir en una mesa del Plan Decenal que había que dejar morir el FONID congelando la cifra, y trabajar el salario docente de otro modo para arreglarlo de una vez. Y que el FONID era distorsivo para eso”.
Unitarios y federales
El peronismo ha sido siempre centralista. Está en su ADN y en su léxico sobre la primacía de lo nacional sobre lo federal. El no peronismo es descentralizador. Esta diferencia de fondo le da interés a la disputa de esta semana. El debate sobre si la Nación debe pagar sueldos docentes o tener paritarias en el palacio Sarmiento -sede de la Secretaría respectiva- tiene mucha andadura en los últimos años.
Los gobiernos se meten porque les da protagonismo: aparecen con soluciones a un problema transversal de todas las clases sociales y de todos los partidos. Pero huyen del asunto cuando la falta de soluciones se convierte en un pasivo irremediable. Es lo que le ocurre al actual gobierno. Es un debate que lleva más de 25 años, cuando nació el impuesto docente que inspiraron Jorge Rodríguez y Susana Decibe, ministros de Menem. Querían terminar con la carpa blanca halagando a las provincias. Era en 1998, cuando aquel gobierno buscaba la tercera reelección de Menem o, en todo caso, un triunfo de Eduardo Duhalde.
(De la columna «Los gobernadores quieren su cheque, Lousteau ayuda a Milei y embestida K por el fondo docente», Avant Premiere, en Clarín de hoy –
https://www.clarin.com/politica/gobernadores-quieren-cheque-lousteau-ayuda-milei-embestida-k-fondo-docente_0_47T2G6rAIU.html)
