Plains, Georgia, EE.UU. -Daniel Scioli nunca olvidará el día que lo llevaron a conocer a Jimmy Carter. A 200 kilómetros de Atlanta y horas antes de una megacena en un hotel con más de 1.000 empresarios de toda la región vinculados a la comunidad latina -con invitados sorpresa como el reverendo Jesse Jackson, estrella demócrata y eterno candidato a presidente, y el gobernador republicano Sonny Perdue, un «halcón» que hace campaña para que se deje de enseñar el darwinismo en las escuelas, como Fedrick March en «Heredarás el viento»-, el ex presidente recibió en su casa a un pequeño grupo en el cual estaban Scioli, el senador radical José Zavalía y las esposas de ambos. Una prefabricada en medio de una llanura calurosa, húmeda, como las paredes crujientes de una casa que repudiaría por modesta en exceso no ya un ex presidente argentino, sino hasta un modesto concejal.

Un extravagante pastel de zapallo,café y Coca-Cola fue el único servicio que puso sobre una mesa la propia Rosalynn Carter, única habitante de esa casa que vigilan detrás de los árboles y apareciendo por las ventanas como fantasmas de «sexto sentido» un número indefinido de agentes del servicio secreto. La casa está en Plains, un caserío de 680 habitantes, 60% negros, en el centro de lo que le quedó a Carter de su plantación cuando dejó el gobierno y descubrió que la gente a la que le había confiado la herencia familiar (maní, algodón en miles de hectáreas) la había llevado a la bancarrota. Algo que casi había hecho Carter con su país entre 1976 y 1980.

El diálogo estaba previsto como un cruce de sombrerazos, diplomacia de mandatarios con la consigna de «famoso saluda a famoso» que justifica la mayoría de los actos públicos. Pero Carter, a los 81 años, sorprende por la información que tiene y la agudeza del interrogatorio a los visitantes. «¿Cómo está Alfonsín?», pregunta. «Raúl está bien, pero preocupado», responde con la frase tópica de sus correligionarios. «Alfonsín ha sido uno de mis héroes políticos». Scioli le promete trasladar el reconocimiento. Pero Carter no para: «Me enteré de que han hecho caer unas leyes sobre los militares, ¿el general Videla vive aún?» Todos viven, le dicen. «Conocí a Videla cuando me vino a visitar para la firma de la cesión del Canal de Panamá», recuerda. Pide más: «Quiero saber, ya que estánpor acá. En la Argentina, ¿me pueden explicar quién es más conservador, el peronismo o el radicalismo?». Al unísono, se señalan Scioli y Zavalía, pero el santiagueño, esta vez más rápido, gana la pulseada: «Ellos, los peronistas». Risas.

• Economía

Más sombrerazos cuando Carter escucha el relato de Scioli sobre la recuperación de la economía del país, el superávit fiscal, la baja del desempleo, la salida de la crisis desde 2002. «Estoy al tanto de que el proceso argentino ha sido muy exitoso, que han hecho un gran esfuerzo.» Scioli agradece pero pide compasión cuando le dice Carter: «Eso será porque tienen un gran vicepresidente». Más risas.

Carter sigue con un interrogatorio implacable. «¿Cuánto gas importa la Argentina? ¿Cuánto produce? ¿Van a seguir vendiéndole a Chile?» Scioli responde con cifras, porcentajes y expone los argumentos del gobierno sobre «país con gas, no país gasífero». Carter lo va llevando a Bolivia, para enviar el mensaje: «Bolivia es lo más grave que le está pasando a América latina.Allí los indígenas nunca han participado del proceso político y las elecciones que vienen son la clave del futuro de la región». Sorprende a todos cuando dice que tiene encuestas que le dan a Evo Morales sólo 6% de la intención de voto y promete que su fundación va a vigilar las elecciones de ese país. «Vamos a ir a la cumbre de presidentes de su país en noviembre como observadores, ahí vamos a tratar de apoyar ese proceso, gane quien gane, que haya elecciones limpias es decisivo.» Dispuesto a no levantar el pie del acelerador, Carter pregunta por Hugo Chávez: «La relación con Chávez de nuestro gobierno -explica Scioli-es buena, contenemos a Chávez pero no promovemos a Chávez».

Carter asiente y completa que en muchos temas no comparte lo que está haciendo el gobierno de su país.

Escucha paciente el rap de Scioli sobre la necesidad que tiene la Argentina de vender sus productos en los Estados Unidos, repetido por el vicepresidente ante todos los que lo recibieron en Atlanta. «He estado en su país cuatro veces», recuerda. «La primera vez fue en 1972, cuando era gobernador de Georgia. Era un país muy violento. Recuerdo que coincidió con el secuestro de un gerente regional de la Pepsi-Cola, fue algo muy dramático.»

Saludos y regalo del nuevo presente de Estado que es el poncho que les obsequia Scioli a sus anfitriones. Esta vez el poncho es rojo y negro, al uso salteño. Carter, que es un profesional, se resiste a ponérselo, como había hecho Lula hace 10 días en Brasilia. Aunque no hay fotos cerca sabe que hay gestos que es mejor eludir. Carter es en el fondo un predicador -explica la Biblia todas las semanas en la iglesia de su poblacho- y tiene gestos episcopales. Mueve las manos como un sermonista, viste una especie de guayabera blanca, tiene la gracia suficiente de un anciano acostumbrado a que el público le mire los gestos con lupa. ¿Para qué ponerse ese poncho tercermundista?

A la despedida, recuerda la visita que le había hecho Cristina de Kirchner hace unos meses y despide de a uno a los visitantes regalándole un paquete de tarjetas de navidad con reproducciones de cuadros pintados por él. «¿Encima pintor?», se preguntan todos. Y Rosalynn va entregando de uno los paquetes de postales que, claro, se venden en beneficio de la fundación.

¿Y la política? 
Nadie de la familia Carter, después de aquel extravagante Billy Carter, la oveja negra de la familia que se emborrachaba y tocaba la batería, se ha dedicado a ese oficio. Salvo un nieto, Jason, que vive en Carolina del Norte y está hoy en la actividad privada antes de lanzarse a la política. ¿Por qué? Acá, explican, un político tiene que venir de la actividad privada, no están bien vistos por el público los que hacen carrera desde los cargos. Mejor unos años trabajando privadamente y después ir a la política.

Nota publicada el 26 de junio de 2005 en el diario Ambito Financiero

Por Ignacio Zuleta

Periodista y consultor político. Autor del libro “Macri Confidencial: pactos, planes y amenazas” (Bs. As.: Ed. Planeta, 2016). Columnista de Política Nacional del diario Clarín. 1: Columna Entretelas de la Política, que se edita todos los domingos en el Suplemento Economía. 2: Columna Avant Première, que se edita los días lunes en la sección Política (https://www.clarin.com/autor/ignacio_zuleta.html) Editor responsable del sitio www.zuletasintecho.com. Colabora en revistas del extranjero sobre temas políticos y es columnista invitado en medios de la Argentina. Como periodista y analista ha dictado conferencias en varios países. También ha realizado coberturas internacionales en sesiones de las Naciones Unidas, países de Medio Oriente, América Latina, la crisis política en Italia, los acuerdos Malvinas entre Gran Bretaña y la Argentina, elecciones en España, México, Estados Unidos, Uruguay, Chile, México y otros países, varias sesiones del World Economic Forum (Davos, Suiza) y numerosos viajes presidenciales de mandatarios argentinos y de otros países. También ha participado de reuniones científicas y profesionales como la que organiza la Global Editors Network. Ha sido Secretario de Redacción del Diario Ámbito Financiero, Editor político de mismo diario. Durante 7 años fue además responsable de la sección “Charlas de quincho”. Fue director responsable del diario “La Mañana del Sur”, Neuquén. También fue columnista del diario La Capital (Mar del Plata). En medios radiales, tuvo actuación a cargo de programas en FM la Isla y Radio el Mundo de Buenos Aires. Conductor durante 5 años del programa de debate político “Contrastes” (Canal Metro de TV). Es doctor en Filosofía y Letras (Universidad Complutense de Madrid, España) Graduado del programa Publishing on the Web de Stanford University, Graduate College, Palo Alto, California. Es miembro del Consejo Consultivo del CARI (Consejo Argentino de Relaciones Internacionales). Es profesor de la Maestría en Magistratura y Gestión Judicial (Conadu) que organizan la Corte Suprema de Justicia de Mendoza, la Universidad Nacional de Cuyo y la Universidad de Mendoza en el módulo “Prensa y Justicia”. Es crítico literario, autor de “La Polémica Modernista” (Bogotá: Instituto Caro y Cuervo, 1989, en curso de reedición) y de la edición crítica de “Prosas Profanas y Otros Poemas” de Rubén Darío (Madrid: Ed. Castalia, 2015). Es el editor de un volumen de las Poesías Completas de Rubén Darío para la editorial Castalia de Barcelona, España (2016). Es Miembro del Consejo Asesor del proyecto de Archivo Dariano y Obras Completas de Rubén Darío. Universidad de Tres de Febrero (2016). También es autor de trabajos de investigación publicados en órganos científicos de Estados Unidos, España y la Argentina. Recibió un premio Nacional de Literatura en la Argentina, el premio Pedro Salinas en Puerto Rico, el premio de Cultura Hispánica en Madrid (España) y el premio Alfonsina en la ciudad de Mar del Plata. Fue destacado en 2017 como uno de los cinco periodistas de la última década en la especialidad “Análisis Político” por el Jurado de los premios de la Fundación Konex Ha sido profesor titular ordinario en el Departamento de Letras de la Universidad Nacional de Mar del Plata de las cátedras de Literatura Hispanoamericana y de Literatura Española. También Decano de la Facultad de Humanidades de la UNMdP durante un mandato de tres años. Fue profesor de Literatura Española, Literatura Argentina e Hispanoamericana y de Introducción a la Literatura en la Universidad Nacional de la Patagonia. Santa Cruz, Argentina. Ha dictado cursos y conferencias sobre crítica literaria en universidades de Estados Unidos, México, Colombia, España y otros países. También ha dictado cursos y conferencias en facultades de periodismo de todo el país. ignacio@zuleta.org @izuleta www.zuletasintecho.com

Descubre más desde Zuleta Sin Techo

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo