Villarruel en el freezer
José Mayans estuvo unas horas en Buenos Aires a la espera de que alguien del Gobierno acercase alguna negociación sobre reemplazos en la Suprema Corte, y para frenar la embestida del oficialismo contra los senadores por un presunto aumento de sueldos que nadie nunca quiso ni nadie dio.
El formoseño agotó su estadía porteña sobre el filo del fin de año en una larga charla con Victoria Villarruel. No sirvió de mucho porque la vicepresidenta admite que en Olivos la tienen afuera de temas como la Corte. Se ha pronunciado en contra de la nominación de Ariel Lijo y admite la de Manuel García-Mansilla. No sirve de mucho porque no es senadora.
Por esa misma razón se apartó del entuerto de los sueldos. «Pertenezco al Poder Ejecutivo y tengo el sueldo congelado», desmarca. Consiente lo que le piden también del oficialismo: que postergue cualquier liquidación de aumentos de sueldos hasta marzo, cuando se reinicien las sesiones.
Los senadores se resignan para no ser blanco de campañas anti políticas. Pero se quejan en privado que el salario de un senador ya está por debajo de los secretarios de la Cámara y que desde que las dos Cámaras fueron conducidas por Cristina de Kirchner y Sergio Massa, los salarios cayeron por debajo de la inflación.
Un viaje de la provincia hacia la Capital para participar en una sesión está en el orden de los $ 500.000 entre hotel, comidas y traslados. Una contribución más a la paralización de la vida parlamentaria que se viene en 2025. ¿Necesita leyes el Gobierno? Ya cuenta con las herramientas para administrar, con emergencias que delegan poderes en el Ejecutivo y con el generoso sistema de DNU de sanción ficta por el silencio del Congreso. Presupuesto no quiere, como tampoco lo quiere Kicillof en Buenos Aires. Es mejor gobernar con discrecionalidad nada menos que la plata.
Ingeniería floja
Este entuerto desmadeja la ya frágil ingeniería del Congreso nacido en 2023, que tiene un récord de cantidad de bancadas, todas ellas divididas y con liderazgos en cuestión. La pelea por una banca en Diputados decide mucho, en discusiones muy finitas.
Está pendiente la resolución en Diputados de la sucesión en la banca fueguina del fallecido Tito Stefani. Lo había ya decidido la Cámara Nacional Electoral, en favor del ubicuo Ricardo Garramuño, disputado por todas las bancadas amigables. Martín Menem había intervenido en favor de él contra la opinión de la Justicia fueguina, que había privilegiado a una dama (Dalila Nora) en función de la norma de paridad.
La evaporación de la marca Juntos por el Cambio ha liberado a sus legisladores electos y no electos (como Garramuño) de cualquier obediencia debida. Se lo disputan el oficialismo, la UCR y el bloque de Pichetto, a partir de que conocía al padre del electo.
Lo más probable es que se quede en un monobloque unipersonal y que facture (políticamente, claro) como legislador a la carta, según la cara del cliente. El trámite está apelado en la Cámara Nacional Electoral y deberá, si le conceden el caso federal, ir a la Corte de tres, que nació este domingo con el cumpleaños de Juan Carlos Maqueda.
(De la columna «JxC se recompone en CABA», AVANT PREMIERE, en Clarín de hoy – https://www.clarin.com/politica/portazo-macri-carrio-pj-milei-van-fortin-caba-senadores-quieren-aumento_0_fD1vXqbXYz.html)
