Milei defraudó la alianza en las urnas
La fragilidad del quinto presidente de minorías que acumula la Argentina en lo que va del siglo se prueba en que el objetivo que se ha propuesto es recuperar la alianza del ballottage con el voto moderado, que fue de Juntos por el Cambio y que lo llevó a la presidencia. Milei defraudó desde su gobierno esa alianza que era genuina en las urnas.
Se apropió de la fórmula presidencial de JxC para subirla al gabinete y abortar la posibilidad de que esa fuerza pudiera rehacerse, como la recompensa que esconde toda derrota. Fracturó al PRO, a la UCR, a bloques que manifestaron su apoyo a la agenda del gobierno. Fomentó el transfuguismo al promocionar el pase al oficialismo de políticos que habían sido elegidos oposición.
Aun así, tuvo una pobre performance legislativa. Lo poco que sacó lo hizo comprando voluntades entre los bloques y los gobernadores, o amparado por opositores dialoguistas a quienes les pagó con insultos -en el cierre del jueves en Rosario dijo que el Congreso es destituyente-.
Cuando vio que se le venía la noche en la serie de derrotas que tuvo a lo largo del 2025 en elecciones provinciales, trató de recuperar el acuerdo tácito de urna que lo había salvado en 2023.
Macri, a cuentagotas
Acudió de nuevo a Macri, que prestó apoyo a reglamento y en cuentagotas. Casi no apareció en la campaña. Manifestó apoyos selectivos a candidatos identificados con él.
Se fue a Cumelén en la última semana de la campaña. Tuvo que interesarlo Guillermo Francos en llamadas por teléfono para que les regalase algún tuit de apoyo a la alianza que cerraron La Libertad Avanza con el PRO en algunos distritos, y nada más.
En charlas entre cuatro paredes, Macri manifiesta escepticismo sobre la capacidad del gobierno de revertir el ensimismamiento y la endogamia, que ha vuelto a probar con la designación de Quirno.
En las reuniones que tuvieron en Olivos, Macri le manifestó que debía cambiar las expectativas y que con el gabinete que tenía no podía hacerlo. El desentendimiento de Mauricio con estas elecciones muestra que ninguno de sus hombres fuertes figura en listas de candidatos.
Con nombres como Jorge Triaca, Guillermo Dietrich, Humberto Schiavoni, Federico Pinedo, José Torello, Nicolás Caputo, Luciano Laspina (que termina su banca en diciembre), Pablo Clucellas o Néstor Grindetti en el Congreso, hubiera armado bloques potentes en las dos cámaras.
Macri ha preferido salirse de la política, en donde lo representa hoy Fernando de Andreis, un casi familiar, que hasta corre el riesgo de no entrar como diputado nacional en CABA por el lugar, aunque marginal, que ocupa en la lista.
Quienes le conocen de la vida, señalan que Macri cuando quema una etapa no vuelve atrás. Abandonó la actividad industrial y no volvió más, dejó atrás a Boca y no volvió ni para votar por su amigo Andrés Ibarra, dejó la presidencia y apenas vuelve por tuiter.
El oficialismo no siguió el consejo de Macri, tampoco oye a los amigos de afuera – Washington, los multilaterales – que le piden que haga alianzas con otros actores políticos. En cambio, hace lo que un gobierno no debe en el tramo final de una campaña, como cambiar ministros en carteras clave, o que sus colosos hagan campaña por TV prometiendo más ajuste.
El candidato más importante del oficialismo en el distrito más grande de la Argentina, -que de paso va tercero en la lista-, confesó en un intervalo televisivo: «– ¿Y qué querés? Acá nadie manda a nadie. Cada uno dice y hace lo que quiere». Como para ponerse colorado.
(De la columna «En estas elecciones, el Gobierno busca volver por el atajo a la alianza de 2023» – Entretelas de la política, en Clarín de hoy – https://www.clarin.com/economia/elecciones-gobierno-busca-volver-atajo-alianza-2023_0_3sihuYoabz.html#activateComments)
