Máximo admitió, herido, el cargo lateral porque sostiene que se quejan de que nunca me reconocen nada. Admitió en el cierre que se certificó antes de medianoche del domingo: Axel es el gobernador, nos traicionó porque esperábamos de él otra cosa. Ahora lo importante es evitar la foto tóxica, Axel junto a Máximo. No va a ser fácil.
Axel factura el año victorioso. Retuvo la elección provincial el 7 de septiembre. El 26 de octubre casi empató con la lista que encabezó Diego Santilli. Las elecciones de medio término las ha sido perdido, en su mayoría, el peronismo. En estas de octubre pasado, la diferencia en favor de Santilli fue de menos de un punto y el peronismo sacó apenas una banca menos.
Axel parece convencido de que puede salir al país en una campaña como patrón de su distrito. El interior es decisivo para cualquier proyecto y la clave estará en la capacidad de superar el síndrome de los bonaerenses que han fracasado en capturar el favor del peronismo del interior. Nunca un gobernador bonaerense pudo ganar la presidencia porque el interior siempre les sacó el banquito.
La lista de los que se quedaron en las gateras es enorme: Cafiero, Duhalde, Ruckauf, Solá, Scioli, Cristina misma. La única vez que funcionó una alianza nacional virtuosa con el interior la tuvo el peronismo con Menem-Duhalde, que unificaban al AMBA y las provincias. Ya Kirchner debió armar una coalición con un sector del radicalismo, que le aseguró el interior en las elecciones de 2007.
(De la columna «El Gobierno agita polémicas, invitación papal y las cuentas para el 2027», Avant Premiere, en Clarín de hoy – https://www.clarin.com/politica/gobierno-agita-polemicas-invitacion-papal-cuentas-2027_0_c2DVUQecam.html#activateComments)