El sordo minué con Villarruel
El ajuste de la cúpula en el Senado tiene la misma melodía que ha acompañado las relaciones entre Milei y su entorno con la vicepresidenta Villarruel. Nadie ha explicado nunca cómo nació la inquina del presidente hacia su compañera de fórmula.
Todo lo que se ha aludido son anécdotas triviales, como que el día que juró Milei presidente en el Congreso aparecieron afiches de exaltación de la figura de Victoria. Tampoco se explica mucho qué aportó Villarruel a la fórmula presidencial.
La llegada de Milei y ella al gobierno se produjo por el colapso del peronismo y de Cambiemos en la primera vuelta electoral, que despejó el camino para que esa dupla se beneficiase del voto no peronista de Cambiemos, que se había quedado sin candidatura por el vuelco en curva de Patricia Bullrich.
Las relaciones malas entre presidente y vice son legendarias, y se produjeron antes: Frondizi-Gómez (que renunció), Alfonsín-Martínez (de quien se contaron diferencias agrias), Menem-Duhalde y después Ruckauf, que no se podían ver en algunos momentos del ejercicio compartido de poder, De la Rúa-Álvarez, y Néstor/Cristina-Scioli, fueron sociedades amargas. Pero se justificaron porque el vice siempre le aportó un plus a cada uno de esos presidentes.
El vice está para reemplazar en una emergencia que espera con ansiedad, pero antes ha servido para que la fórmula gane, porque le suma un territorio o imagen o recursos. Nunca se fundó una fórmula en el amor loco y sin razón. James Carville, que hoy promueve a posibles candidatos a vice de una fórmula presidencial del partido demócrata de los EE. UU., ha reflexionado sobre esas elecciones.
“Los presidentes -ha dicho- tienen que elegir a alguien con quien se sientan cómodos. Tienen que elegir a alguien que vaya a estar listo para ser presidente desde el primer día. Tiene que ser alguien que te ayude a ganar la elección. ¿Crees que a Abraham Lincoln le caía bien Andrew Johnson? ¿Crees que a Roosevelt le caía bien John Nance Garner (vice de su primer mandato)? ¿Incluso Harry Truman? Pues no. ¿John F. Kennedy odiaba a Lyndon Johnson? ¿Crees que Reagan era como el mejor amigo de George H. W. Bush? Demonios, no. Los eligieron el lunes antes de la convención porque, ¿sabes qué, pequeño secreto aquí de las charlas de domingo por la mañana? Porque querían ganar la elección”. ¿Acaso Milei necesitaba a Villarruel para ganar? Quedará para algún arqueólogo del futuro saber por qué Villarruel fue candidata en 2023.
Otras quimeras
El ala Caputo está abierta a copiar iniciativas que se manifiestan hoy en otros gobiernos de tendencia autoritaria. En el menú hay otras medidas que buscan complicar más las condiciones para inscribir un partido político, agravar las condiciones para no declarar la unidad, eliminar la ley de financiamiento de los partidos y los espacios publicitarios gratuitos cedidos por el estado y, en cambio, facilitar y aumentar los aportes privados.
Esta línea contradice la doctrina vigente hasta ahora que dice que, si un país quiere tener una democracia sólida como la de Argentina, el Estado tiene que poner la plata y no dejarla en manos del mercado. Una elección es una situación ajena al mercado, y una regulación que impide excesos es justificable.
También muerden ideas como la elección indirecta de los parlasures (diputados al Parlasur, Congreso del Mercosur), rediseñar la Cámara de Diputados y redefinir cuántos diputados debe tener cada provincia sin aumentar la cantidad de representantes.
La actual representación fue dictada por un decreto del dictador Reynaldo Bignone y la Constitución dice que hay que actualizar la cantidad de diputados según el aumento vegetativo de la población. Si se hubiera seguido esa cláusula hoy la Cámara de Diputados tendría casi un millar de diputados.
Cada vez que se discutió esa actualización según la constitución, se abandonó la idea porque es tan difícil como discutir una ley de coparticipación del dinero público. Otra reforma que le fascina al gobierno es la unificación de las elecciones en un mismo día – una manera de nacionalizarlas y favorecer el enganche de resultados -, en el entendimiento de que eso beneficia al oficialismo nacional.
(De la columna «La pelea 2027 moviliza a oficialistas y opositores», «Entretelas de la política», en Clarín de hoy – https://www.clarin.com/economia/pelea-2027-moviliza-oficialistas-opositores_0_MK3L0Sf1Yt.html#google_vignette)
