El entusiasmo con el cual el Gobierno confió en el uso de la Boleta Única Papel en las elecciones nacionales probó una vieja máxima que suelen repetir los baquianos: el sistema electoral no modifica la política, al revés, el sistema electoral expresa a la política; lo dice Alejandro Tullio, experto en estas cuestiones.
El uso de la BUP no modificó los resultados si se los compara con la serie histórica. El Gobierno fue a esas elecciones en Buenos Aires con el mejor candidato posible para su interés de ese momento, José Luis Espert, y lo exhibió como la gran esperanza blanca. Lo tumbó la desgracia y lo reemplazó Diego Santilli como cabeza de lista, que era el mejor posicionado: encabezaba todas las encuestas propias y ajenas.
El resultado final se demostró en las legislativas de 2025, cuando además se verificó que el peronismo vota peronista, esté quien esté en la lista, sea Jorge Taiana, un aparatista del PJ, Juan Grabois, un activista de otro partido (Patria Grande, ni pertenece al PJ).
En esa elección, en la que según los manuales el peronismo debía perder, hubo una paridad en el voto en favor de La Libertad Avanza de apenas 0,33%. Venció al peronismo por 41,43% a 41,10% y sacó solo un diputado más: 17 contra 16 de Fuerza Patria. Y eso que en esas elecciones nacionales no votó el millón de extranjeros que suele votar al peronismo en todas las elecciones.
El padrón de extranjeros votó en las provinciales del 7 de septiembre, y no está habilitado a votar por cargos nacionales. Si se les agregaba el porcentaje habitual del 30% de los extranjeros, el peronismo habría superado a LLA. Santilli lo sabe y seguramente, como ministro del Interior y veterano de otras campañas, también sabe que un sistema electoral no puede imperar por sobre la realidad política.
Las PASO fueron creadas por el peronismo en 2010 para arruinarle la vida a la oposición y castigar a los disidentes de la propia fuerza, que pedían interna y jugaban en contra de quien las ganó. Pasó poco tiempo para que, con PASO y todo, la oposición le ganara al peronismo, como ocurrió desde 2013.
En el escrutinio nacional, LLA logró retener el voto del no pejotismo, que había heredado de Cambiemos en el balotaje de 2023. Claro que lo hizo con cabezas de listas en dos distritos clave como PBA y CABA, con emblemas del PRO-Cambiemos como Patricia Bullrich, candidata a presidente de esa coalición en 2023, y Diego Santilli. Así cualquiera.
(De la columna «Qué pasa con las PASO, el Gobierno apuesta al 48 y las provincias van por la caja», Avant Premiere, en Clarín de hoy – https://www.clarin.com/politica/pasa-paso-gobierno-apuesta-48-provincias-pasan-caja_0_MsgXV7GNwU.html)