Toda cuestión ambiental está rodeada siempre de extremismo. Luchar por el medio ambiente es luchar por la vida y los debates ambientales fomentan siempre los maximalismos. La prudencia de los gobiernos se pone en juego cuando se discuten estos temas. Ya costó bastante que saliera la actual ley, cuando gobernaba el peronismo extractivista del matrimonio Kirchner.
Si el Gobierno nacional estaba interesado en que se amplíen las inversiones mineras, pudo eludir el replanteo de esta ley y redactar una reglamentación más laxa para la actividad. Pero prefirió monetizar el asunto canjeándolo por el voto para la reforma laboral. El Gobierno nacional la sacaba barata, porque esta ley no será de fácil aplicación. Se prevé que, como la reforma laboral, termine hundiéndose en los tribunales.
La Suprema Corte de Justicia tiene antecedentes y jurisprudencia en la protección de los recursos naturales y especialmente del agua, que es lo que defienden los ambientalistas y las provincias con cuencas hídricas contaminables, como Buenos Aires y La Pampa. El juez Ricardo Lorenzetti ha desarrollado una carrera como experto en derecho ambiental y ha acuñado consignas como el «in dubio pro aqua», latinajo que expresa que lo primordial no es cuidar la minería, sino asegurar el agua y sus fuentes, que son los glaciares.
Sobre este destino judicial advirtió la exdiputada peronista Graciela Camaño, experta también en derecho ambiental, cuando expuso en la audiencia convocada por la comisión de Diputados en la última semana de marzo:
“Este proyecto -advirtió- cuyo objeto no es la minería, sino el ambiente, claramente viola el artículo 41 de la Constitución Nacional. Pretende transformar una ley que tiene características científicas, de protección mínima uniforme para todo el territorio de los reservorios de agua dulce, en una ley de carácter político donde cada provincia va a definir qué ambiente periglaciar va a proteger o no, conforme a su explotación minera”.
El principal negociador del Gobierno con los gobernadores dijo en la noche del domingo: «Va a salir aprobada, ajustado, pero sale». Pero ojo, la exdiputada Camaño ha estado instruyendo a diputados de varios bloques que confían en su predicamento en estos temas, que llegan a la sesión del miércoles o jueves sin tener decidido el voto.
(De la columna «El debate por las nuevas PASO, aquel error K de 2009 y se descongela la ley de Glaciares», AVANT PREMIERE, en Clarín de hoy – https://www.clarin.com/politica/debate-nuevas-paso-error-k-2009-descongela-ley-glaciares_0_aGq1Ez4skY.html)
