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La nueva pelea Macri-Peronismo: las Embajadas

Nuevos embajadores temen ser la prenda de nueva batalla con el peronismo. • Almorzaron ayer y les dijeron que va todo por decreto. • Pero que será más suave que con la Corte. • El plan “búscate tu propio acuerdo”. Tranquilizador: Lousteau dijo que cuando asuma en EE.UU. va a usar saco y corbata.


El equipo de embajadores en la sombra de Mauricio Macri sesionó ayer por primera vez – con ausencias justificadas por el ciclo de vacaciones – para mirarse las caras y discutir sobre su destino en los cargos diplomáticos: apenas comience el nuevo año el gobierno publicitará los decretos de su designación (no salieron hoy en el Boletínn Oficial, mañana es feriado, recién el lunes tenemos Macri de vuelta). El grupo que almorzó ayer en el CARI (Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales) con el ex canciller Adalberto Rodríguez Giavarini, presidente de esa organización, para rendirle amistoso homenaje al nuevo vicecanciller, Carlos Foradori, vive estremecido ante el peligro de convertirse, sin comerla ni beberla – algo que harán si son embajadores – en la nueva prenda de la pelea entre el oficialismo y el peronismo en el Congreso.

La decisión del gobierno, se enteraron ayer mientras les servían el menú dispuesto por Giavarini y su vicepresidente del Cari, Antonio Estrany i Gendre y la ex canciller Susana Ruiz Cerruti, de que Mauricio Macri está dispuesto a: 1) firmar los decretos de designación del grupo; 2) a llevarle al senado el paquete de nuevos embajadores con el moño puesto como pieza de negociación. El método será más suave que con los miembros de la Corte, les explicó ayer Foradori, pero este profesional experto en Malvinas y Hielos Continentales – dos frentes de conflicto de envergadura para el país – pero no les dijo cómo hará la Casa de Gobierno para hacer pasar estos nombramientos.

En esa mesa se escuchó que el gobierno ya ha hecho sondeos en algunos gobiernos para saber si aceptará que viajen embajadores designados por decreto, sin aún el acuerdo del Senado. Chile, donde Michelle Bachelet apuró en horas el plácet para José Octavio Bordón, mandó a decir que su gobierno lo recibe sin problemas, por eso el “Pilo” rosarino – pero que funge de mendocino y por eso será embajador de la provincia que gobernó entre 1987 y 1991, ya ha agotado la lista de diplomáticos y funcionarios con quienes le recomendó hablar su antecesor, Ginés González García, que dejó esa legación el 10 de diciembre. España, en cambio mandó a decir que el rey Felipe VI estará encantado en recibirlo a Ramón Puerta, pero cuando tenga ya el acuerdo del Senado.

Esta presión del gobierno para designar a los embajadores y moverlos sin previo acuerdo puede convertirse en la nueva batalla con el peronismo, que ya se le paró de manos a Macri por los decretos de los jueces en comisión.

Malcorra_con_ex_cancilleres

Susana Malcorra, antes de irse a la Navidad neoyorkina, con los ex cancilleres de la democracia: Susana Ruis Cerrutti, Domingo Cavallo, Jorge Taiana, Carlos Ruckauf, Rafael Bielsa, y Adalberto Rodríguez Giavarini. Solo faltó Héctor Timerman.

El trámite de los embajadores tiene sus diferencias, porque Macri sabe que al Senado lo va a tener en contra durante todo su mandato y que el método con la bancada de Miguel Pichetto debe ser el látigo y la zanahoria. El látigo es, en caso de que le frenen los acuerdos por haber adelantado designaciones por decreto, presentar a los peronistas ante los países del mundo como la máquina de impedir de su administración. Mostrarlos en el escenario internacional en el rol de frenar algo tan delicado – y para algunos decorativo – como son los embajadores, puede ser una herramienta útil para Macri. Miren lo que me hacen estos peronistas que cuando estaba Cristina de Kirchner aislaron a la Argentina del mundo, será el mensaje.

Si le frenan los embajadores, Macri no será la primera víctima de ese método: le ocurrió en 1999 a Fernando de la Rúa cuando debió limitar designaciones de embajadores, en su mayoría, a profesionales que ya tenían acuerdo del senado y perdieron ahí los candidatos que venían de la política.

También se vio algo parecido en Estados Unidos, adonde Bill Clinton, y después Barak Obama, tuvieron serios problemas para cubrir algunas embajadas por la resistencia de los republicanos del Capitolio a designar a sus candidatos. La Argentina estuvo largos meses sin embajador por esa razón, hasta que llegó Noah Mamet.

El formato de la cancillería de Macri es tan raro como otras decisiones que toma, que siguen una lógica poco entendible desde la política al uso. ¿Por qué eligió estos nombres? Una razón es que son personalidades fuertes que pertenecen al peronismo disidente, alguno al cristinismo, otros al radicalismo. Los políticos son figuras de primera línea que han jugado en contra de él en las elecciones pero que en el futuro se le encuadrarán. Todos, en experiencia política, son más que Macri, aunque sea cruel decirlo, con la diferencia de que él llegó a Presidente por el voto (Puerta lo fue por un breve interinato).

La segunda razón es que cada uno de ellos tiene agenda y capital político suficiente como para negociarse, de manera individual, su apoyo en el Senado. Este plan “Búscate tu propio acuerdo” le facilita las cosas a Macri en el objetivo de avanzar sobre las filas del peronismo, que por ahora se le resiste en esa cámara. En ese plan es clave la nominación del ex vicecanciller Eduardo Zuain, portador sano de cristinismo como ex yerno de Alicia Kirchner que es, como embajador en Paraguay. Respeta códigos, pero también envía el mensaje a los senadores de que acá no se demoniza a nadie. Ni a un radical santiagueño como Zuain, que viene del palo del radical K Gerardo Zamora, bastonero de un grupo de legisladores a los que aspira a capturar el gobierno de Cambiemos.

Foradori fue claro al explicar que en la última charla con Marcos Peña había escuchado que se firmarían decretos y se moverían embajadores antes de que saliesen los acuerdos, algo que será recién en febrero, si se animan a llamar a extraordinarias, o peor, en marzo. Es lo más que pudieron saber porque el acceso del grupo a Macri es difícil, ya que el presidente atiende por ahora a muy pocos, por el cúmulo de frentes que tiene abiertos. Ni la propia Susana Malcorra tiene línea directa, tanto que le llegó a pedir a uno de los candidatos a embajador, a quien conoce de su pasado empresario, que le diga a Macri que le atienda el teléfono.

La ronda de la palabra comenzó con Foradori, que hizo un esperable elogio del nuevo gobierno que intentará reconstruir las instituciones. No se habló del pasado y el nombre de Héctor Timerman no se mencionó. Hasta hubo una mención a Ruiz Cerruti, jefa de legales de la casa, que actuó en misiones en nombre del gobierno Kirchner y, comentó uno de los anfitriones, “nunca dejó de participar de las actividades del CARI”.

Foradori dijo que su rol como diplomático y vicecanciller no implicaba una militancia en contra de los embajadores políticos, que deben convivir en la tarea haciendo cada cual su trabajo específico.

Puerta agregó que la gente le preguntaba a él cómo se sentía, siendo un político, en un gobierno de tecnócratas como el de Macri. “Los políticos desde 2003 hemos fracasado en resolver los problemas de la Argentina”, reflexionó haciendo un deliberado recorte que dejaba afuera el pasado de 1999-2001. “Y ahora tenemos que esperar que los tecnócratas intenten lo que no pudimos resolver los políticos”.

Puerta es de ese grupo el único que pudo elegir embajada. Es amigo personal de Macri, aunque jugó con Sergio Massa, y es, del conjunto que almorzó con Giavarini – quien fue canciller de Puerta por un día – el único que intervino en otras plazas. Macri le ofreció Paraguay, cargo que disputaron los correntinos Rodolfo Martínez Llanos y Carlos Romero Feris (los dos editores de diarios en su provincia) pero que Macri resolvió al final en favor de Zuain, una prenda de buena voluntad hacia el kirchnerismo o sea una decisión de alta política pensada más hacia adentro que hacia Asunción.

Puerta, ante eso, pidió Brasil, pero Macri ya se la había asignado a Juan Schiaretti, quien la pidió para Carlos Magariños. El ex presidente miró hacia Portugal, pero Macri le dijo que, para eso, le convenía más ir a España. ¿Y Uruguay? dijo Macri pensando en que Puerta querría un destino en donde tiene casa (Carrasco) y está cerca de sus intereses empresarios y políticos. Puerta le dijo: “Al Uruguay tenés que mandar a un porteño que les diga a los uruguayos que Gardel es uruguayo”. Por eso va Guillermo Montenegro. ¿Por eso va Montenegro? Después te cuento (no hoy, es tarde).

La rueda de comensales la completaron Martín Lousteau, quien apareció en ese recinto envarado que es el CARI, de camisa, ni saco ni corbata, fiel al rol decontracté que ha preferido actuar en la política criolla. Agotó su ciencia al reír ante el resto, como si fueran tías viejas – algunos diplomáticos lo son-: “Les prometo que cuando sea embajador me voy a poner saco y corbata”. ¡Jajajá! lo halagaron los otros asistentes: Jorge Faurie (Francia), “Pilo” Bordón, Marcelo Stubrin, futuro embajador en Colombia, quien anoche viajó a Nueva York, en donde está desde antes de Navidad la canciller Malcorra; Rogelio Pfirter (Vaticano), Carlos Sersale de Cerisano, que tiene destino en Londres y Frida Armas Pfirter (responsable del área de Cooperación Internacional de la cancillería), entre otros.

Pasó de largo una mención al viaje conjunto de Macri y Daniel Scioli a la cumbre de Davos, el 21 y 22 de enero. Es tema de una negociación de cartel entre los delegados de los dos cuarteles: Rogelio Frigerio y Alberto Pérez, que postergaron la reunión de ayer para los próximos días. Prometieron llamarse hoy. No avanzaron mucho porque en ese grupo había un solo experto en Davos, Estrany i Gendre, un catalán que habla con acento tan cerrado que algunos creen que es inglés, algo muy conveniente en el CARI. Es el lobbista del grupo Bulgheroni, y suele encargarse de las delegaciones empresarias a Davos, organización de la cual PAE es main sponsor.

De los nominados a embajadas no estuvieron Diego Guelar (China), Magariños (Brasil), Guillermo Montenegro (Uruguay), Zuain (Paraguay), Rodolfo Terragno (Unesco) y Normando “Chiqui” Álvarez García. Se perdieron detalles sobre los nuevos tiempos de la cancillería, minucias que para algunos son grandes cambios, como que Malcorra ordenó que el ascensor de público pare ahora en el piso 13°, que es donde tiene su despacho el Canciller. Antes sólo llegaba el ascensor reservado al ministro.

Otra: Malcorra se fue a Nueva York antes de Navidad a pasar las fiestas y vuelve después de fin de año. Fue también a levantar su departamento y traer sus cosas al que alquiló en Buenos Aires apenas llegó, que está cerca del hotel Sofitel de la calle Arroyo que es donde atiende los asuntos que no puede exhibir en la cancillería.

En el esquema del nuevo ministerio falta completar algunos lugares clave y muy disputados, como la dirección de Relaciones Culturales – cargo que es una especie de ministerio de Cultura paralelo, un bombón para quien lo ocupe, o la dirección de la Mujer, que tiene un presupuesto jugoso en materia de viajes y viáticos, los dos materiales que forman mi canto – según enseñan en el ISEN.

No habrá cambios en el área de comunicaciones porque la dirección de Prensa seguirá a cargo de Marcos Lohlé – hermano del ex embajador Juan Pablo -, que está ahí desde 2003. Las tareas de vocería seguirán a cargo de Matías Crotto, hermano de Ignacio, secretario de Turismo de las gestiones Scioli-Vidal.

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