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INTIMIDADES DE CRISTINA EN SU PUERTA DE HIERRO (LOS IMPRESCINDIBLES DEL LUNES I)

INTIMIDADES DE CRISTINA EN SU PUERTA DE HIERRO • SE RIE DE LA ACUSACIÓN DE ASOCIACIÓN ILÍCITA • LA RECHAZARÁ COMO LO HIZO ANTES MENEM CON RESPALDO DE ZAFFARONI • HACEN FILA PARA VISITARLA EN SU PISO DE BARRIO NORTE • CAPITANICH LE LLEVÓ EL PROYECTO DE QUE COMPITA POR LA SENADURÍA DE BUENOS AIRES • ELLA NO RESPONDE • LO ÚNICO QUE LE INTERESA ES QUE EL PERONISMO BLOQUEE DESIGNACIONES EN LA CORTE • SE AQUEJA DE QUE LA CIA LA PERSIGUE Y QUE NO TIENE CUENTAS

  • Asunto dominante hoy: los efectos de la reaparición de Cristina de Kirchner, que algunos minimizan y otros agrandan, siguiendo el método tópico de adaptar los hechos a sus intereses personajes. ¿Fue importante ese regreso? Sí, para el gobierno, que ve renovado el retablo del peronismo atroz, el que repudió el voto de la burguesía de las grandes ciudades en las últimas elecciones. Pero fue también útil para el peronismo, destinatario del escenario en Tribunales, la ominosa paliza a la movilera, las peregrinaciones seudo religiosas de los Delía y la movilización de los punteros en colectivos que sabe Dios quién va a pagar, porque eso se paga con la de todos, la nuestra, no con cargo a un bolsillo privado. Todo eso lo festeja el peronismo que consume ese producto y busca la revancha, Lo demás es literatura.

 

  • A esa altura ya es posible hacer un balance de esa experiencia cristinista. Primero que ella ya ha montado su Puerta de Hierro en la esquina de Uruguay y Juncal, adonde hicieron filas en las últimas horas decenas de invitados a visitarla de a uno. “La señora quiere verte”, es la consigna de los peregrinos que le llevaron, cada cual, su lento caracol de sueños. El viernes estuvo, al caer el sol, Jorge Capitanich, abanderado del cristinismo que ha tomado una distancia odiosa con el resto de los gobernadores que acordaron la fórmula Gioja-Scioli para la nueva cúpula del PJ. Acercó un plan que ya se conoce: Cristina tiene que ser candidata a senadora nacional por Buenos Aires el año que viene. En la percepción del intendente de Resistencia ella es la mejor chance para que el peronismo gane esa provincia y la figura de Cristina puede aglutinar al peronismo del resto del país como abanderada de esa formación. Discutió con la ex presidente en el departamento de Uruguay la idea de crear un movimiento ciudadano que sea más amplio que el PJ formal y repetir la operación cafierista de 1987. Venía el Coqui chaqueño de leer unos capítulos del libro de Antonio Cafiero “Militancia sin tiempo” en donde cuenta la creación de la sigla Frejudepa para ir a las elecciones legislativas de 1985 por fuera del PJ, entonces dominado por Herminio Iglesias. Esa sigla sacó casi 27% de los votos en Buenos Aires y metió 11 diputados nacionales (contra 16 de la UCR, que sacó el 41,46% de los votos) mientras que el PJ, con la sigla Frejuli, rozó los 10 puntos (9,80%) y logró elegir apenas 3 diputados. Otra frase de esa charla: “El partido judicial ha terminado aglutinando al partido de la oposición con esta seguidilla de citaciones a ex funcionarios. Eso hay que aprovecharlo electoralmente; no esperábamos que fuera ocurrir tan pronto”. Ese diseño es el que Capitanich le propuso a Cristina en la tarde del viernes. No tuvo respuesta: vamos a ver, no tengo planes desde que murió Néstor, voy a seguir reuniéndome con todos, diputados, intendentes, organizaciones, pero no sé qué voy a hacer, ni sé hasta cuándo me voy a quedar en la Capital.

  • Sumidos en el sueño dogmático de la guerra contra los medios, en la charla compartieron críticas a la prensa. Según Capitanich los medios que apoyan al gobierno no necesitan de publicidad oficial porque transfirieron a las telefónicas el aumento de tarifas fijas y la desregulación, y el triple play al grupo Clarín, que es lo que siempre soñaron. “El negocio – insiste el chaqueño – está en otro lado. Ingreso de cable y monopolio de voz, imagen y datos”. De ahí, el ex jefe de gabinete se fue a Parque Chacabuco, en donde animó una sesión de un grupo kirchnerista que se significa en la sigla “Resistencia con aguante”. Ante un centenar de peronistas cristinistas desarrolló sus quejas sobre los 120 días de Macri: “El gobierno de Macri tiene una característica: a) matriz autoritaria en lo político (jueces de la CSJ, intervención de Afsca y Aftic, DNU a raudales), b) ajuste ortodoxo en lo económico y c) matriz redistributiva regresiva del ingreso en lo social.  Las medidas adoptadas por el gobierno de una devaluación del 63 %, tarifazo del 500/700 % en extremos, 110.000 desempleados, caída de consumo y actividad económica no se hubiese soportado de no haber existido el peronismo. Lo aplaudieron estos peronistas porteños que de tanto perder elecciones han aprendido a respirar bajo el agua.

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Jorge Capitanich en Parque Chacabuco junto al grupo Resistencia con aguante, de cristinistas porteños que escucharon su proyecto de Cristina senadora por Buenos Aires.
  • Ninguno de los visitantes a “Uruguay” pudo sacar a Cristina nada concreto de los planes que tiene la ex presidente. La notaron más delgada, animada y solitaria, rodeada de los mismos secretarios y custodios que tenía cuando era presidente, pero hacinados en las habitaciones del piso que ocupa ahora. Antes, dijo uno de los mirones, esos amanuenses se perdían entre visillos y entrepuertas, y casi no se advertía su presencia. Ahora están todos amontonados en un espacio más pequeño y tienen que atender llamados, servir refacciones y cada tanto bajar a recoger mensajes de la turbamulta que ha acampado en esa coqueta zona del barrio Norte porteño en donde vivieron los Kirchner, pero cuando pasaban inadvertidos. En esas soledades Cristina mide la temperatura del horno y repite, ante sus acompañantes, detalles de su aparición en el despacho de Claudio Bonadío. Confirma el cuento de que no estuvieron frente a frente, y que ninguno de animó a enfrentar miradas. El juez cuando ella ya estaba sentada ante un secretario y dijo “Buenos días”, pero ella se hizo la sorda y no respondió. Se ríe cuando recuerda que el secretario le empezó a leer los cargos con frases del tipo: “Ud. está investigada por la presunta pertenencia a una asociación ilícita…” y ella interrumpe: “Perdón, efectivamente he pertenecido a una asociación que se llama poder Ejecutivo nacional  para el cual fui elegido por la mayoría del pueblo argentino…- y sigue – y también he pertenezco a otra asociación que es el partido Justicialista, que quizás tiene algunos problemas, pero de eso por ahora ni quiero opinar” (risas).

 

  • Esa ironía sobre la asociación ilícita remite a un argumento que su defensa va a usar y que le acercó el juez Raúl Zaffaroni, quien la visitó el martes, un día antes de su presentación en Tribunales. El ex juez de la Corte le recordó su posición sobre el juicio a Carlos Menem por asociación ilícita en el caso armas, en los años ’90. En aquella oportunidad este penalista desarrolló el argumento de que esa figura legal no puede aplicársele a un gobierno porque un gobierno no se constituye para delinquir, sino para gobernar. La figura de este delito requiere que una organización haya sido constituida para delinquir indiscriminadamente; esa posición fue usada por la justicia para cambiarle la carátula a la causa Menem. El uso de la asociación ilícita es muy común por parte de los jueces porque su gravedad hace no excarcelable la detención del procesado, y se busca aplicarla para que esos detenidos suelten la lengua y declaren la verdad. Es una herramienta de disuasión. El delito pena la sola pertenencia a una asociación y fue creado a comienzos del siglo XX para perseguir a las mafias y a las organizaciones terroristas. Con ese antecedente, cree Cristina, no pueden detenerla porque no hay posibilidades de que le apliquen la figura. Se lo van a tener que explicar en detalle los abogados, porque a Menem le cambiaron la carátula por contrabando, fue absuelto en el juicio oral y en cámara, con el argumento de que el Estado no puede contrabandearse a sí mismo. Pero la Casación dio vuelta ese criterio y consideró que, pese a que se trataba de funcionarios del Estado, podía haber contrabando, y hoy Menem está condenado y su libertad depende de un fallo demoradísimo de la Suprema Corte de Justicia.

  • En esas cavilaciones ante pocos, Cristina de enoja con las acusaciones. En la causa del dólar futuro, entiende, la blinda la información que está en el expediente sobre dos pedidos del actual presidente del Banco Central al juez Bonadío en los que le pregunta si debe seguir pagando los compromisos tomados por su repartición con las operaciones de futuro, y que el magistrado lo autorizó, con lo cual, cree, el actual gobierno respeta lo acordado. Según este criterio, la nueva administración prolonga el daño que presuntamente se le quiere atribuir a la que se fue. Este comentario lo extiende a las citaciones que han recibido tres jefes de gabinete para declarar en la causa del fútbol, porque le han dicho que la actual administración le preguntó a la juez María Servini de Cubría si debía seguir pagando las sumas comprometidas y ella dijo que sí. Se enciende más Cristina cuando le hablan de los Panama Papers y la implicación que hizo Le Monde, de Francia, sobre información publicada en la Argentina y repetida por un portal que fue amigo, pero ya no lo es: “Eso es la CIA”, se indigna, y agrega: ” – No tengo ninguna cuenta, sigan buscando, pero no van a encontrar nada”. Lo mismo dice sobre la saga de los arrepentidos: “Fariña ni me menciona, no tengo nada que ver con eso. Busquen, que tampoco van a encontrar nada”. De política, una sola consigna: hay que usar la capacidad de bloqueo que tiene el peronismo para que no avancen las designaciones de jueces de la Corte, algo que parece ser el único interés hoy de Cristina.

  • El otro visitante del fin de semana fue Eduardo Valdés, que es un parlasur en busca de destino y que fue embajador en el Vaticano, pero que ha retomado la afición mediática, como animador de programas de TV y de radio. Fue a registrar un saludo de la ex presidente para reproducir en el programa inaugural de ayer en la radio de los Santa María, que conduce junto al ex canciller Rafael Bielsa. Ese saludo fue una formalidad, pero no el diálogo que ocupó el tiempo de la reunión, en el cual Valdés le rindió un largo informe sobre los mares que suele navegar, que van de la diplomacia informal a las relaciones con grupos de curas y obispos, pasando por la pelea dentro del PJ.
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