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SCIOLI INSISTE EN REVISAR CANDIDATURA (CITA CON BOSSIO). CRISTINA ANALIZÓ ESTRATEGIA CON CAPITANICH

SCIOLI INSISTE EN PAUSA DE CANDIDATURAS • SE REUNIÓ CON BOSSIO Y ENFRÍA CRISTINISMO • EL SECTOR K DOMINÓ DE NUEVO EN CUMBRE EN BS. AS. • SEÑALES DE CRISTINA: MANDÓ AL HIJO Y DIO MENSAJE DE APOYAR A LA CGT, NO A ELLA • ANALIZÓ ESTRATEGIAS CON CAPITANICH, QUE REAPARECIÓ

El peronismo también tuvo sus corsos, de diversa dimensión. El más evidente fue la reunión del viernes en San Vicente, adonde el cristinismo ratificó el control del partido en Buenos Aires, que había mostrado en la reunión del Congreso en La Matanza. Estuvo Máximo Kirchner, que en sí mismo no aporta mucho, pero representa el interés de su madre en participar del proceso que se viene, como candidata o como organizadora de alguna unificación del peronismo. Completó esa intención con el pedido de que los militantes acompañen la marcha de la CGT de 7 de marzo, y no a ella cuando se presente ese mismo día ante justicia. El documento que dio San Vicente acata ese dictamen de Cristina.

Esa reunión, que recordaba el nacimiento de Néstor Kirchner y el triunfo e Juan Perón en 1946, se hizo bajo el clima del desprestigio que le trajo al gobierno el caso Correo, que los encuestadores oficiales estiman en una caída de entre 8 y 10 puntos. Esto levantó la espuma, y ocurrió pocas horas después de los gestos de acercamiento al kirchnerismo de José Luis Gioja con el pedido de juicio político a Macri, y de Alberto Rodríguez Saá, que visitó a Oscar Parrilli. Este refuerza al polo cristinista que está anclado en el búnker de La Matanza, que se distancia de otro polo de poder formal del peronismo, que es el bloque de senadores que maneja Miguel Pichetto. Veamos cómo se articulan estos movimientos de Carnaval:

  • El pedido de juicio político indignó al peronismo moderado de Pichetto. “Era para que saliese un titular contra Macri en España, adonde no hay quien explique qué peso tiene ese pedido”, dice Pichetto. Además, se firmó el mismo día cuando la comisión Bicameral del Congreso envió el expediente de los correos a la AGN para que lo examine.
  • También se indignó el otro peronismo, el de Diego Bossio, que busca amparo bajo el ala de Sergio Massa, con quien viajará en marzo a China, pero que se reunió, en otro de los hechos claves de la semana, a almorzar con Daniel Scioli. Cuando este cronista publicó en Clarín (Scioli: 20 años en política – Cambio de rumbo, en Nubosidad variable en la agenda española de Macri – Vía @clarineconomico –  http://clar.in/2kBjZaR) las cuitas del ex gobernador con dudas sobre su candidatura y con críticas a un cristinismo que mira hacia atrás y no hacia delante, Bossio pidió verlo. Le escuchó los mismos argumentos que se publicaron aquí: que hizo un clic interior cuando fue a verlo al Papa, que no siente esta política y que no cree que sirva mucho como senador o diputado. También recordó con el ex Anses los padecimientos a que lo sometía el cristinismo extremo cuando era candidato. Insistió en los argumentos publicados aquí sobre la pausa para reflexionar y quizás dejar pasar este turno electoral. “Eso está más vigente que nunca”, me dijo amoche Scioli cuando le pregunté si mantenía esa posición.
  • El gesto de Gioja de cristinizarse acelera el reencuadramiento del no cristinismo. La baja de Scioli candidato dinamitará la chance de Cristina de Kirchner de una elección competitiva en Buenos Aires. Y así despertó el fantasma de otro que fue a buscar el clic del Papa, Florencio Randazzo, que mandó a decirle al gobierno que ahora está pensando en competir en una lista con Julián Domínguez. Si esto ocurre habrá una interna con el cristinismo, que es lo más temido por Massa. Al jefe del Frente Renovador ya le cuesta mucho sostener la parada, pero si hay puja Cristinismo-anticristianismo, la movilización masiva del voto peronista puede licuarlo y sacarle la posibilidad de ganar una senaduría.
  • Scioli y Pichetto habían mantenido la cautela desde el lunes, cuando la cúpula del PJ recibió a la CGT. Daniel Scioli habló en esa reunión, pero se refugió en los recuerdos de la campaña de 2015 cuando dijo haber adelantado lo que se venía y fue acusado de hacer la campaña del miedo. Se quedó allí y prefirió eludir la conferencia de prensa. Mutis por foro. Miguel Pichetto, otro cauteloso caminante de cornisa, llegó más tarde, con lo cual no salió en ninguna foto, y tampoco habló. Su juego es fino: promueve al ala anticristinista, pero se erige en un crítico duro del gobierno, al que ve cometiendo una serie de desaciertos, sin táctica y sin un equipo que salga a defenderlo como hacían los voceros de otros gobiernos peronistas.
  • En esa reunión del lunes en Matheu el dragante y balizador Juan Carlos Schmid fue drástico en la presentación ante los jefes del partido de un documento industrialista, antiliberal y que reclama contra la apertura de la economía. Pichetto avanzó en críticas al gobierno, y se ensañó con los aumentos de impuestos en la ciudad de Buenos Aires votados “por el Guasón y el portero” (alusión a Horacio Rodríguez Larreta y Víctor Santa María) que dice, siempre se ponen de acuerdo para hacer de Buenos Aires la ciudad más cara del país. Advirtió sobre los aumentos de los peajes que atacan a la producción y también criticó aumentos de impuestos por encima de la inflación que declara el gobierno.
  • En el formato de las pequeñeces aldeanas leen los peronistas el súbito cristinismo de Alberto Rodríguez Saá, quien fue a verlo a Parrilli y cree en Cristina candidata y en Milagro Sala libre. ¿Le queda otro remedio, si la estrella que él exaltó, el hoy diputado Claudio Poggi, se varea como candidato macrista y el intendente de la capital provincial es un camporista que ganó en 2015 la reelección con casi el 50% de los votos? No le queda otra que hacerse cristinista. Le pregunté a Adolfo si lo de Poggi era un armado de ellos para engañar al gobierno de Macri o si Poggi era un traidor. “Es un traidor en serio”, me dijo hace algunas horas en algún lugar de la costa de cuyo nombre no quiero acordarme. Esta explicación es análoga a la que afirma que el gesto de Gioja responde a la necesidad de sostener en la interna sanjuanina su candidatura a senador nacional, que el gobernador Sergio Uñac pretende para su hermano con el argumento de que la imagen del diputado y presidente del PJ nacional ha caído mucho desde que dejó la gobernación en 2015.

Las recordaciones del 24 de febrero dieron motivo a otros encuentros y otras conversaciones que tendrán consecuencia en movimientos futuros. El más notable fue el diálogo entre Cristina de Kirchner y Jorge Capitanich. El intendente de Resistencia reapareció después de casi dos meses de silencio el viernes en una presentación del libro “Militancia sin tiempo” de Antonio Cafiero. Antes de morir el senador, Capitanich le había prometido presentarlo, algo que nunca pudo hacerse. El viernes el nieto Santiago Cafiero, que tiene la librería “Punto de Encuentro” en San Isidro, le llevó a Capitanich a cumplir con la promesa de la presentación. Pero la actividad más importante fue el análisis que compartieron Capitanich y Cristina en una larga charla.

  • El ex jefe de gabinete admitió el argumento de que ella es el único jugador que puede esperar para decidir qué hará hasta el último minuto ante del cierre de listas.
  • Cree que ella no ha terminado de definir si quiere ser jefa de la oposición, con candidatura o no. La elección legislativa no modificará sustancialmente las posiciones del oficialismo y la oposición en el Congreso, y eso potencia más la utilidad de esos comicios para ensayar un armado para el turno siguiente, que será el decisivo. Ese armado necesita una agenda y un liderazgo que, para Capitanich, tiene que enfrentar las contradicciones de toda oposición. No dice haber advertido una decisión de la ex presidente sobre qué hará a este respecto.
  • Coincidieron en que, si ella hace movimientos proselitistas, generará un proceso de atracción del resto del peronismo comprometiendo las chances de Sergio Massa de competir. Eso evitaría la división del peronismo, algo que trata de favorecer el gobierno. Los dos creen que la competidora en el distrito será Elisa Carrió, que también ha dicho que esperará hasta último momento para tomar una decisión electoral.

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Juan Pablo Cafiero, Jorge Capitanich y Santiago Cafiero en la presentación del libro “Imilitancia sin tiempo” de Antonio Cafiero, en una librería del nueto del ex senador.

Hubo otras algaradas peronistas por el 24 de febrero que agitan el follaje, como si despertaran las hormonas dormidas ante la llegada del tiempo electoral. Las protagonizaron sectores del cristinismo, que pegó el recuerdo de 1946 al cumpleaños, al día siguiente, de Néstor Kirchner. Una de esas celebraciones la organizó Eduardo Valdés en su quincho de Almagro; la otra, la dirigente platense Victoria Paz Tolosa, esposa del publicista Enrique Albistur, que ocurrió en la capital provincial. Las dos contaron con la presencia nostálgica de ex funcionarios del anterior gobierno. Aquí algunas imágenes.

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Jorge Taiana, Victoria paz Tolosa, Ginés González García, Daniel Filmus, Carlos Tomada en el acto platense por los 71 años del primer trounfo peronista.

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Victor Santa María, Eduardo Valdés, Daniel Filmus y Co. en el acto por los 71 años del primer triunfo de Juan Perón que organizó el ex embajador en el Vaticano en su quincho de Almagro.
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