Esta fiebre parece haber convencido a Macri, a quien se lo imagina buscando su outsider por las calles, como el cínico Diógenes de Sínope, que deambulaba por Atenas a plena luz del día con una lámpara a la busca de un hombre honesto. Hay quienes creen que tiene in péctore al empresario Guillermo Dietrich, que ha trabajado en la campaña del PRO y de Milei como responsable de la logística y del manejo de las organizaciones de voluntarios para fiscalizar el voto.
Hay outsiders de la geografía metropolitana como el gobernador de Neuquén Rolando Figueroa, que festeja con sordina haber aparecido en encuestas como el gobernador con más prestigio del país. Es, además, el mandatario de Vaca Muerta, el santuario de la bonanza patria. Tiene un armado estratégico para asegurar su reelección el año que viene, pero amasa la tentación presidencial. Dirá que no, confirmación de que es sí.
Le sirve que Neuquén es un distrito que suele escapar a la dialéctica política nacional que ha girado en el siglo XXI en torno a dos coaliciones que hoy están en crisis. Ha sido gobernada desde siempre por una fuerza provincial con capacidad de cambiar de piel para mantenerse en el poder. Su administración tiene regalías para soñar.
(De la columna «La pata sindical de Kicillof, nuevos movimientos de Macri y todos buscan un outsider», AVANT PREMIERE, en Clarín de hoy – https://www.clarin.com/politica/pata-sindical-kicillof-nuevos-movimientos-macri-buscan-outsider_0_Yk31k6H5pD.html#activateComments)