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TAMBIÉN LA IGLESIA PIDIÓ UN ACUERDO POLÍTICO (Tucho, en nombre de Bergoglio, pidió que Macri vete como Tabaré)

La única concesión que hizo la Iglesia a la agenda oficial fue al llamado a un acuerdo político que hizo el arzobispo de La Plata y virtual vocero del papa Francisco, Víctor Fernández, en términos parecidos a los que usó en Tucumán Mauricio Macri. El presidente pidió por un consenso de los gobernadores para sancionar un presupuesto pacífico para el año 2019.  “Tucho” Fernández llamó a radicales y peronistas a que resignasen posiciones en beneficio del interés común. Imaginó que la salida a la crisis se daría por la comunión de esas dos fuerzas:

“Principalmente aquel a quien le toca gobernar, – afirmó con María Eugenia Vidal enfrente -está llamado a renuncias que hagan posible este encuentro, y busca la confluencia al menos en algunos temas. Porque sabe escuchar el punto de vista del otro facilitando que todos tengan un espacio. Sólo con renuncias un gobernante puede ayudar a crear ese hermoso poliedro donde todos brillan. En esto no funcionan las negociaciones de tipo económico, porque esto es algo más, es un intercambio de recíprocas ofrendas en favor del bien común. Parece una utopía ingenua, pero no podemos renunciar a este altísimo objetivo. Miremos concretamente los dos partidos políticos ya clásicos en Argentina. El radicalismo, acentuando los valores cívicos y republicanos y la educación pública. El justicialismo, destacando los derechos sociales y comprendiendo la cultura popular. ¿Cómo no podrían enriquecerse mutuamente sin negar el núcleo más valioso del otro? La identidad de cada uno es parte del poliedro, es su aporte, es su don para los otros. Pero es una identidad que puede ser fecundada por el otro, sin que eso la haga desaparecer”.

Habló de este acuerdo como un encuentro de dos, como si no existieran otras fuerzas que integran el oficialismo y la oposición, como el Pro o la Coalición Cívica. Al partido del presidente pareció referirse como un subproducto de la política: “Francisco quiere rehabilitar la política, porque hoy se la suele denigrar hasta tal punto que parece que hay que reemplazarla por la empresa.

El 9 de julio hubo cadena de homilías en todo el país. Se dedicaron concentraciones masivas en la basílica de Luján y en el Luna Park. En Luján, la cúpula del episcopado rezó una misa al aire libre ante miles de feligreses. Habilitaron un corralito para funcionarios, pero sólo asistió Esteban Bullrich y algunos legisladores. En el Luna, otros miles acompañaron a un misionero que trabaja en Madagascar, el “Santo de Madagascar” Pablo Pedro Opeka, que venía de recibir un premio del senado que había promovido Bullrich.

Macri se ausentó de la homilía del arzobispo de Tucumán, y mandó a una papista de alto coturno, Gabriela Michetti, para que lo representase en la ceremonia. El presidente estaba en esa ciudad para los festejos patrióticos.

El mensaje más fuerte, y de inconfundible marchamo papista, estuvo a cargo de Fernández, arzobispo La Plata, que rezó la misa del 9 de julio en una de sus primeras apariciones después de asumir la silla que dejaba Héctor Aguer. “Tucho” Fernández ha sido el responsable de textos claves de Bergoglio. Por eso se le escucha y se lo lee como un estricto vocero del Papa.

Fino teólogo, Fernández dedicó la homilía ante Maria Eugenia Vidal a hacer una reflexión sobre la naturaleza de la actividad política “enhebrando algunos párrafos del Papa Francisco”. Repasó los tópicos conocidos de Bergoglio sobre la política como expresión “preciosa de la caridad”, y derivó esos argumentos a la protección de la vida.

“El corazón político, que de verdad busca el bien común, – dijo -siente a los otros como parte suya, los lleva dentro y todos son valiosos. Por eso le preocupa el cuidado de toda vida, protege la inmensa dignidad de cada persona humana. Desde los niños por nacer, indefensos e inocentes, hasta el más abandonado y olvidado de los pobres o enfermos (…) En este marco es fácil entender por qué a muchos nos preocupa cuidar la vida de los que no nacieron para poder defender de verdad los derechos humanos”.

Identificó la inconducta política como rostro del “liberalismo más salvaje, donde el ganador se lleva todo”.

Fiel a la línea argumental que Bergoglio había sostenido desde siempre, discriminó los aspectos doctrinales de los seculares.

“Que no nos digan que esto es un dogma interno de la Iglesia. No. Es humanismo. Siguen diciendo que son dogmas exclusivos de los creyentes. Sin embargo, el presidente uruguayo Tabaré Vázquez, siendo agnóstico, vetó una ley de aborto. No lo movía un dogma sino una convicción profundamente humanista, la convicción de que la vida humana se defiende siempre o siempre quedará expuesta a cualquier atropello. En cambio, la liviandad con la que se está tratando el tema de la vida en el congreso, junto con la escasa creatividad que hay para buscar soluciones alternativas, nos da un indicio de una profunda crisis en la política argentina”.

Que a esa sanción sobre la Argentina decadente siguió un esperable discurso de críticas a la economía de mercado, asunto que los delegados del papa habían reflotado en esos días de debate del aborto para arrinconar al gobierno por su programa económico.

Se plegó a los argumentos de la oposición al atribuirle al gobierno la creencia en el “derrame”, un concepto que suele usarse como dardo descalificante. “Hoy en día, vuelve a aparecer aquella vieja convicción mágica del derrame, aunque no se use esta palabra. Que lleguen capitales, y todo va a derramar. Es un mito implícito que parece un dogma de fe”

Vaticinó un final desgraciado a esa agenda:

“La gente apuesta, se esfuerza, confía, y luego se produce una devaluación, apuesta de nuevo, viene el corralito la deja patas para arriba, pero apuesta de nuevo; después surge una crisis de hipotecas en Estados Unidos y de nuevo ve su salario depreciado; apuesta de nuevo y a los cinco años una variable inesperada le licúa el sueldo y los ahorros”, describió imaginando un ciclo recursivo de la historia criolla.

“Unos pocos – describió – hacen una gran fiesta, con la excusa de garantizar la confianza de los mercados, y la mayoría ve lastimada su calidad de vida. Y esas fortunas no derraman, sólo gotean, como pasa con los perritos que comen las migajas de pan que caen de una mesa llena de manjares.”

Como los críticos del gobierno, apeló a la polaridad especulación-economía productiva:

“Dice Francisco que “en definitiva lo que no se afronta con energía es el problema de la economía real, la que hace posible que se diversifique y mejore la producción, que las empresas funcionen… y creen empleo” (LS 189). Por eso me planteo algunas preguntas: ¿Qué estamos elaborando para el crecimiento de la economía real? ¿Qué formas de inversión y producción favorecen la creación de más fuentes de trabajo? ¿Cómo planificar un desarrollo desde las posibilidades que tiene Argentina, sobre todo en lo que se refiere a la diversificación de la producción? ¿Qué formas de inversión productiva podemos ir desarrollando que generen rentabilidad y promuevan un nuevo ciclo largo para su expansión?, ¿Cómo incentivamos las iniciativas que dejan el dinero en el país y provocan un crecimiento no de papeles o dibujos financieros sino de bienes reales? ¿Cómo acompañar a los que crean, innovan, hacen, más que a los que especulan? Imagino que sólo así habrá fuentes de trabajo para los pobres, y podremos ayudarles a pescar más que regalarles el pescado, podremos promoverlos verdaderamente dándoles trabajo digno.”

Pidió, al final, benevolencia por esa incursión política: “Discúlpenme esta digresión, porque yo no soy especialista en macroeconomía, y podrían decir que no hable de lo que no sé. Lo que sí sé es que los privilegiados son los últimos, los más débiles y abandonados”. Remató su discurso con un brindis hacia la gobernadora: “Querida gobernadora, estimados intendentes, muchas gracias por todo lo que genuinamente puedan hacer pensando en el bien de todos.”

Acerca de Ignacio Zuleta (497 Artículos)
Periodista y consultor político. Autor del libro “Macri Confidencial: pactos, planes y amenazas” (Bs. As.: Ed. Planeta, 2016). Columnista de Política Nacional del diario Clarín. 1: Columna Entretelas de la Política, que se edita todos los domingos en el Suplemento Economía. 2: Columna Avant Première, que se edita los días lunes en la sección Política (https://www.clarin.com/autor/ignacio_zuleta.html) Editor responsable del sitio www.zuletasintecho.com. Colabora en revistas del extranjero sobre temas políticos y es columnista invitado en medios de la Argentina. Como periodista y analista ha dictado conferencias en varios países. También ha realizado coberturas internacionales en sesiones de las Naciones Unidas, países de Medio Oriente, América Latina, la crisis política en Italia, los acuerdos Malvinas entre Gran Bretaña y la Argentina, elecciones en España, México, Estados Unidos, Uruguay, Chile, México y otros países, varias sesiones del World Economic Forum (Davos, Suiza) y numerosos viajes presidenciales de mandatarios argentinos y de otros países. También ha participado de reuniones científicas y profesionales como la que organiza la Global Editors Network. Ha sido Secretario de Redacción del Diario Ámbito Financiero, Editor político de mismo diario. Durante 7 años fue además responsable de la sección “Charlas de quincho”. Fue director responsable del diario “La Mañana del Sur”, Neuquén. También fue columnista del diario La Capital (Mar del Plata). En medios radiales, tuvo actuación a cargo de programas en FM la Isla y Radio el Mundo de Buenos Aires. Conductor durante 5 años del programa de debate político “Contrastes” (Canal Metro de TV). Es doctor en Filosofía y Letras (Universidad Complutense de Madrid, España) Graduado del programa Publishing on the Web de Stanford University, Graduate College, Palo Alto, California. Es miembro del Consejo Consultivo del CARI (Consejo Argentino de Relaciones Internacionales). Es profesor de la Maestría en Magistratura y Gestión Judicial (Conadu) que organizan la Corte Suprema de Justicia de Mendoza, la Universidad Nacional de Cuyo y la Universidad de Mendoza en el módulo “Prensa y Justicia”. Es crítico literario, autor de “La Polémica Modernista” (Bogotá: Instituto Caro y Cuervo, 1989, en curso de reedición) y de la edición crítica de “Prosas Profanas y Otros Poemas” de Rubén Darío (Madrid: Ed. Castalia, 2015). Es el editor de un volumen de las Poesías Completas de Rubén Darío para la editorial Castalia de Barcelona, España (2016). Es Miembro del Consejo Asesor del proyecto de Archivo Dariano y Obras Completas de Rubén Darío. Universidad de Tres de Febrero (2016). También es autor de trabajos de investigación publicados en órganos científicos de Estados Unidos, España y la Argentina. Recibió un premio Nacional de Literatura en la Argentina, el premio Pedro Salinas en Puerto Rico, el premio de Cultura Hispánica en Madrid (España) y el premio Alfonsina en la ciudad de Mar del Plata. Fue destacado en 2017 como uno de los cinco periodistas de la última década en la especialidad “Análisis Político” por el Jurado de los premios de la Fundación Konex Ha sido profesor titular ordinario en el Departamento de Letras de la Universidad Nacional de Mar del Plata de las cátedras de Literatura Hispanoamericana y de Literatura Española. También Decano de la Facultad de Humanidades de la UNMdP durante un mandato de tres años. Fue profesor de Literatura Española, Literatura Argentina e Hispanoamericana y de Introducción a la Literatura en la Universidad Nacional de la Patagonia. Santa Cruz, Argentina. Ha dictado cursos y conferencias sobre crítica literaria en universidades de Estados Unidos, México, Colombia, España y otros países. También ha dictado cursos y conferencias en facultades de periodismo de todo el país. ignacio@zuleta.org @izuleta www.zuletasintecho.com
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