Alberto Fernandez explicó con regocijo al grupo de amigo que llevó a Olivos el sábado a la noche (ver el Avant Premiere de hoy: http://bit.ly/2UThsKJ?fromRef=twitter), cómo evitará la cita con Jair Bolsonaro el 1° de marzo, porque no podrá viajar a Montevideo a la asunción de Luis Lacalle. Tiene que inaugurar las sesiones del Congreso. Le irita el brasileño, y lo que significa cuando descalifica todo lo que él piensa. Le molesta más que el presidente brasileño haga músculo atacando a su gobierno por socialista. Se siente forzado a mejorar las relaciones, y confía en que Scioli se haga amigo de él y lo convierta a la fe argentinista. Querría estar con su amigo Lacalle en la asunción, pero también lo separa alguna diferencia. Ha pedido al nuevo gobierno uruguayo que lo designe a Fernando Bustillo como embajador en Buenos Aires. Ya estuvo antes aquí, durante la crisis de las papeleras, y se hizo amigo de Alberto. Tanto que cuando el presidente iba a Madrid repostaba en la casa del uruguayo, y no en la residencia de la embajada argentina -ni aún cuando viajó ya siendo presidente, como este mes. Se dio tiempo, igual, para visitarlo un par de horas, después de la cita con Enrique Iglesias. En esa reunión, Bustillo le informó que rechazó la embajada en Buenos Aires, como también una oferta de ir a Washington, pese a que él es embajador del Frente Amplio y ha ganado la oposición. Lacalle insistió en la oferta de Buenos Aires, con el argumento de que nunca se repetirá la oportunidad de que un embajador del Uruguay en Buenos Aires sea amigo personal de los dos presidentes. Fue tema de debate durante este verano en algún asado en Punta del Este con los dos Lacalle, Bustillo y un expresidente argentino. Pero el embajador prefiere seguir cinco años más en Madrid. Mejor, quizás, estar lejos del calor de tanta amistad. Alguno pone la mirada en una causa en la que está mencionado el exembajador oriental del Uruguay, por un tráfico de coquetos Porsche durante su anterior embajada. No renunció a la inmunidad diplomática, y el expediente sigue abierto en la Suprema Corte de Justicia.
Foto principal: el electo presidente del Uruguay Luis Lacalle y el proto embajador Jorge Argüello.
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