El intento fugaz de Macri de ejercer la regencia trata de suplir la disfuncionalidad de que haya sido elegido un presidente que no tiene partido, ni equipo, ni territorios, ni gobernadores ni legisladores. Eso convierte a su gobierno en una situación que sólo se justifica por la solidez del sistema electoral argentino, que ha vuelto a funcionar. Incluso aunque el electo contradiga los technicals básicos de la política.
Milei incumple el primer deber de un político, que es tener poder. Y busca asumir sin poder, repartiendo las áreas de gestión hacia las corporaciones. YPF va al grupo Techint, relaciones exteriores a uno de los Werthein, el gabinete al grupo Eurnekian, la educación al ala conservadora de la Iglesia – una lindeza del conservador que se dice liberal -los planes sociales a los sindicatos, Aerolíneas a los empleados, etc. De manual: el candidato de la plutocracia arma un gabinete corporativo.
Menos liberal no se consigue, y lo explica la necesidad de suplir la debilidad. Como tampoco tiene mandato, cada corporación le aporta el suyo. Un regente en una monarquía gobierna hasta que el heredero tenga la edad para asumir el trono.
En este caso, hasta que logre algún poder propio El regente suele ser un noble sin los atributos de sangre para ser coronado. Una regencia fue lo que ejerció Cristina de Kirchner sobre Alberto Fernández. En 2019 no podía ser candidata por el desprestigio ante el público, pero se impuso como regente de Alberto hasta licuar su presidencia.
Macri tampoco pudo ser candidato en 2023 por las mismas razones que Cristina. Intentó ser el regente de Patricia, pero la ayudó tanto que le hizo perder las elecciones. En la charla de Acassuso pareció proponer un intento de regencia sobre Milei. La audacia de Patricia le mejicaneó ese rol y lo sacó del juego. Ahora Milei juguetea con su designación en el Ministerio de Seguridad.
Es conmovedora la vocación que tiene ella por el cargo, cuando tiene un pasado insurgente, aunque no ferretero. Sólo Milei la imaginó, cuando era chico, manipulando bombas en jardines de infancia.
Patricia sabe seguramente que ejercer ese cargo reporta popularidad, como la que ella cosechó en las encuestas entre 2015 y 2019. La razón es sencilla: la Argentina es uno de los 4 países con menos inseguridad de América Latina en cualquier medición seria. Con poco que haga el responsable del área le reporta buen imagen.
(De la columna «El retorno de los brujos», Entretelas de la política, en Clarín de hoy –
https://www.clarin.com/economia/retorno-brujos_0_taMmyxqV4u.html)