Pichetto advirtió que era necesaria una reunión de los presidentes de los bloques con el Presidente de la Cámara antes de entrar en el debate sobre las privatizaciones. Corrió a sumarse el jefe de la bancada peronista, Germán Martínez, pero no lo dejaron entrar a la oficina de Martín M. Era una reunión del club de amigos. Si hubiera entrado, habría escuchado los reproches de Pichetto. «-Ustedes no saben qué votos tienen y qué no tienen, así no pueden seguir adelante». El oficialismo complicó todo porque actuó desconociendo el reglamento de la Cámara y hasta la Constitución. Se enteraron tarde de que una vuelta a Comisión era sepultar el proyecto. Si hubieran conocido la Constitución, podrían haber apelado al artículo 79° que dice: «Cada Cámara, luego de aprobar un proyecto de ley en general, puede delegar en sus comisiones la aprobación en particular del proyecto, con el voto de la mayoría absoluta del total de sus miembros». El influencer Caputo, respondió con ira: «Esta ley así no nos sirve para nada». Esa confrontación terminó con la vida del proyecto.
Prejuicios y torpezas
Frente a esta desaprensión de hacer depender su vida de un acuerdo que por lo menos Llaryora, Pullaro y los gobernadores de Salta y Misiones no habían aceptado, cabe preguntarse para qué entraron a la sesión sin los votos necesarios. Dependía de prejuicios. El primero, que los diputados amigos creen que Milei representa al 56 % de la Argentina y temen pagar un costo político ante ese electorado. El sector de la oposición dialogante sabe bien que Milei vale menos. Están agraviados por el constante destrato de un presidente para quien no existe el Congreso como actor político. Lo ignora como institución. En este torneo el presidente no ha recibido nunca a su bloque de diputados, ni su ministro de Economía fue al Congreso para exponer sus intenciones. Evitó los compromisos, una prueba de la debilidad de su gobierno. Otro prejuicio que ensució esta trama es el que afirma que los legisladores responden a sus gobernadores. No es tan así, y menos en el caso de los mandatarios de Juntos por el Cambio.
(De la columna «El Gobierno y el país, sin programa», Avant Premiere, Clarín de hoy. https://www.clarin.com/economia/gobierno-pais-programa_0_oTlddRxxhO.html)