60 días para Tierra del Fuego
En 60 días el Gobierno también deberá presentar el programa de ahorro fiscal de por lo menos 2 puntos del PBI con cargo a los regímenes que se benefician con desgravaciones, como el caso insignia de Tierra del Fuego. Es, junto a la caída del FGS (Fondo de Garantía de Sustentabilidad), el triunfo más importante de la oposición amigable. Desmiente el lema de «No hay plata» y busca quebrar la protección que hace el Gobierno de los favorecidos de la «separata».
La «separata» es la minuta que, en cada proyecto de presupuesto, ponen los gobiernos para enumerar el costo de las zonas de protección fiscal. La plata está ahí, y cuestan, según la oficina de Presupuesto del Congreso, 4 puntos del PBI. Nicolás Massot cabalgó este capítulo desde la primera discusión de la ley ómnibus.
Entradera en las comisiones
También la oposición amigable de Hacemos y un sector de la UCR logró que Martín Menem se comprometa a citar a las comisiones que tratarán proyectos de mejora del financiamiento de la educación, especialmente universidades, y de la reforma jubilatoria que ya dictaminó la Comisión de Previsión Social.
El presidente de la Cámara podía enfrentar nuevas derrotas del oficialismo, si prosperaba el proyecto de emplazamiento de la Cámara a esas comisiones para que remediaran recortes odiosos que ha impuesto el Gobierno. Se trataba de evitar más daños al oficialismo.
Enigma para gorilas
Este sector de los normales también logró imponer una reforma laboral que no se extendiese a una reforma sindical. Pichetto es el abanderado de este movimiento, que separó a Hacemos del bloque radical, que intentaba vengarse de derrotas de los gobiernos de Alfonsín y De la Rúa. Avanzar sobre los sindicatos, sus fondos y el derecho colectivo del trabajo hubiera significado otra derrota.
El debate hacia adentro del radicalismo sigue abierto. La conducción del bloque de Rodrigo de Loredo entendió que esa bandera era simpática para el afiliado radical. Como si el electorado gorila no tuviera otros llamadores más actualizados, empezando por el mileísmo, etapa superior del gorilismo. Creía, además, estar ayudando al Gobierno en algo que podía lastimarlo -ya en las reuniones previas al debate se había tenido que arrodillar ante la patria sindical-.
Un infiltrado entre radicales
Prueba del cisma radical es el seminario que convocó Fredi Storani, conductor de la línea interna CON (Corriente de Opinión Nacional) que expresa a un sector del radicalismo sociológico. Fue hace un par de semanas en el sindicato de jerárquicos de empresas de Energía, bajo el rótulo «Argentina CON futuro».
Uno de los oradores fue el secretario general de la Bancaria, Sergio Palazzo, nacido radical pero que integra la bancada de Unión por la Patria en Diputados. En la exposición recordó los aportes de la UCR a la legislación laboral, en un intento de confrontar con el proyecto de la bancada de De Loredo.
Enumeró, ante Martín Lousteau, Juan Manuel Casella, Danya Tavela, Mónica Fein, «Cachorro» Godoy (CTA), y otros, estos avances: en 1918, José Néstor Lencinas en Mendoza dicta el decreto 732 instituyendo la jornada de 8 horas; en 1929 Hipólito Irigoyen promulga las 8 horas de jornada de trabajo; en 1957 en la Convención Constituyente se incorpora el art. 14 bis por pedido de Crisólogo Larralde, que no era convencional; en 1958 Frondizi por decreto instaura el 82% para los jubilados; en 1964 Illia firma el decreto del Salario Mínimo Vital y Móvil; en 1994, la nueva Constitución preserva el 14 bis e incorpora pactos internacionales que favorecen a los trabajadores.
El repechaje, en el Senado
La aprobación de los proyectos fue una tarea de orfebrería que transitó por un libreto acordado por las partes. En el único tema que no siguió el libreto, se produjo la aprobación del capítulo del tabaco. Esa aprobación era necesaria para el Gobierno porque si no salía, mejor que se olvidase de los votos para la ley en el Senado. Allí pesan los gobernadores de provincias productoras de tabaco, claves para que sea ley este intento de gobernabilidad que emprendió el ejecutivo.
Fue el único tema que no estaba acordado entre los secretarios de los diversos bloques, que fueron: Silvia Lospennato (PRO y subroga en la Libertad Avanza), que fue a la sesión con lo puesto, con un jefe de bloque que había asumido hacía una semana y así la batuta la manejó Espert, que entró a la Cámara con Cambiemos; Paula Penacca (peronismo); Alejandro Cacace (UCR) y Oscar Agost Carreño (cacique del PRO de Córdoba pero que integra el bloque de Pichetto, Hacemos).
Todos reconocen que Lospennato abrió la autopista legislativa para un debate en donde cada parte acordó qué se pedía y cómo se respondía. Lo que quedó como derrota del gobierno puede remontarse en el Senado. Lo mismo que algunos puntos en donde la oposición no sacó lo que esperaba.
(De la columna «El divorcio de Miguel Pichetto y Elisa Carrió, y la caja millonaria que no pudo apropiarse el Gobierno», Avant Premiere, en Clarí de hoy –
https://www.clarin.com/politica/divorcio-miguel-pichetto-elisa-carrio-caja-millonaria-pudo-apropiarse-gobierno_0_fK03IyFte6.html)