Silencios y silencios
En estos dos casos, este Gobierno tan locuaz como tuiteado, se ganó un problema y se perdió una oportunidad de guardar silencio. El silencio a veces cumple la función de ocultar lo que debe ocultarse. No extrañaría a nadie que un Gobierno que se siente expuesto a agresiones externas como consecuencia de los alineamientos internacionales reclame más fondos y, quizá, que sean secretos.
Ningún país del mundo discute los fondos de los espías en los diarios. Hay falta de experiencia o, quizás, el deseo de agitar esa piñata para provocar a los adversarios llamar a quienes quieren subirse al pasamanos del mileísmo. De silencios tóxicos, un experto es el juez federal Marcelo Aguinsky, que inauguró en la sede de su despacho una muestra artística cargada de simbolismo. La llamó, con ingenio, “Silentium, el pacto de los testaferros”.
El cuadro, (Ver la foto que ilustra este envío) elaborado por el comisario-artista Carlos Kwiatkowski representa una boca cerrada, compuesta con materiales incautados en la causa de «la Mafia de los contenedores», un chanchullo de contrabando por USD 300 millones. Una boca, elaborada con cierres de pantalones sobre superficie de cartón de una caja de embalar de un televisor incautado, brinda una metáfora sobre los silencios tóxicos que rodean a los delitos como el contrabando.
Electorados superpuestos
Los movimientos preelectorales explican la aparición de Mauricio Macri en el PRO y, también la discreta reunión de Rogelio Frigerio con la hermana presidencial. El PRO vuelve a enfrentar un problema que lo sigue como perro fiel: la superposición de electorados con otros partidos.
Hoy ese problema se les plantea a los macristas con La Libertad Avanza, fuerza conservadora como ellos. Pero desde sus orígenes esa superposición con electorados de centro derecha, moderados, y con instalación en grandes distritos, ya ocurrió en 2013. En aquel año Macri se imaginaba en una alianza con Sergio Massa y hasta Daniel Scioli, que resolvería esa superposición. Aquella unión no se produjo y el PRO de Buenos Aires igual colocó candidatos en las listas de Massa en la provincia.
En 2015 el problema fue la superposición con el massismo. Con esa mochila la UCR fue a la convención de Gualeguaychú, para decidir si entraban en su alianza con el PRO los hombres del Frente Renovador. Se votó y quedaron afuera. Igual, en 2015 al ganar las elecciones, Macri lo tuvo a Massa de socio, tal como en 2023 Milei sumó a Bullrich. El mismo amor, la misma lluvia.
En aquel momento, Macri se llevó a Massa a Davos, lo coronó de cargos y le entregó a su sector la legislatura Buenos Aires por un año. En 2023, llevó a Javier Milei a la mesa nacional de Cambiemos, para que lo admitieran en la coalición. Lo rechazaron.
Al quedar el PRO afuera del balotaje, el voto de Cambiemos lo hizo presidente. Cuando Milei gana, estalla el PRO en Acassuso. Macri auxilia a Milei con funcionarios y hasta con un programa de gobierno. Suben Patricia y Petri al Gabinete y se precipita la idea de la fusión partidaria.
El que se divide, pierde
La reunión de Frigerio con Karina del jueves ocurrió antes el acto de Mauricio en La Boca: hablaron exclusivamente de cómo van a acomodarse las fuerzas para repartirse el mismo electorado sin dividirse. Si no hay armado unitario, la oposición al peronismo pejotista puede dividirse.
Por un lado, el PRO mileísta; por el otro un PRO del medio que no se quiere fusionar -el neo-desarrollismo de Horacio Rodríguez Larreta- y, por último, los radicales y lilitos que no quieren saber nada con armar listas mileístas.
Hablar de superposición de electorados es algo central para quienes ven que también el voto no peronista está unido. Es más fuerte que nunca, al punto de que hizo presidente a un débil como Milei. Pero tiene que arbitrar alguna táctica electoral que lo exhiba en las urnas como un conjunto unido por abajo pero también por arriba, a nivel dirigencial.
Un dilema de cuadratura del círculo, como son los dilemas de la política, que los puede llevar a una encerrona electoral. Ojo a la ley no escrita: en la Argentina, el que divide, pierde.
Esperando a Schiaretti, un clásico
El envión preelectoral moviliza también al otro peronismo, el que se sindica en el no-cristinismo. En Encuentro Republicano Federal diseña una cumbre con más de 1.000 dirigentes del interior para el 27 de agosto, en el predio porteño del sindicato de gastronómicos de Dante Camaño. El armado está a cargo de Miguel Pichetto, Ramón Puerta y otros dirigentes.
Esperan que en un segundo round se sume a esa agenda el ex gobernador Juan Schiaretti, que ya avisó que no será candidato el año que viene en su provincia. La pelea por las bancas de diputados tienen muchos anotados y él resignó ser uno más. La biografía de muchos ha transcurrido a la espera de Schiaretti, el hombre que siempre iba a venir y nunca llega.
(De la columna «Quintela presidente, Cristina diputada y el DNU de los 100 mil millones bajo amenaza», Avant Premiere, en Clarín de hoy –
https://www.clarin.com/politica/quintela-presidente-cristina-diputada-dnu-100-mil-millones-amenaza_0_1bO5Hju8tQ.html)
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