Y no sea que Lijo se convierta en otra víctima del caso Alberto, que generosamente aporta a las campañas de quienes creen que las denuncias contra él van a destruir al peronismo. Esa fuerza ya pasó por Perón, Isabel, Cámpora, Lúder, Menem, Kirchner, Boudou, Felisa Micheli, Cobos, De Vido, los Cuadernos, los bolsos de López y los de Antonini, la inflación de Massa, Cristina y ahora Alberto. Y sacó 44% de los votos hace ocho meses.
Difícil que ese electorado se quiebre cuando resistió los fracasos de sus dirigentes. No hay error más grande que hacer lecturas peronistas del no peronismo, y hacer lecturas no peronistas del peronismo. Lijo es un tema de miércoles para todos esta semana. Ese día rinde examen en la audiencia ante la comisión del Senado que examina sus pergaminos. El mismo día, sus críticos han montado allí una algarada para criticarlo.
Es un tema que navega sin luces y entre la niebla. En la reunión del bloque de los dos peronismos del Senado se preguntaron los presentes. “¿Alguien del Gobierno vino a pedir el voto para Lijo?”. Silencio. “Los que han aparecido acá pidiendo el voto en nombre de los candidatos han sido otros”. “¿Quiénes?”. “Uno que vino es Trotta”. “¿Trotta, Nicolás, el que fue ministro de Alberto?”.
Marejada de inquietud. La crisis por el caso Alberto agregó, con la mención de Trotta, otro elemento de combate. Lijo fue propuesto por Alberto y uno de sus ministros, como Trotta, pide el voto para él. Este es un politólogo de larga relación con el expresidente. Milita en el peronismo-Francella como rector de la Universidad de los Encargados de Edificios de Víctor Santa María.
Fue visitante frecuente del área presidencial y de Olivos. No sea que ahora lo citen, con tantas causas que hay abiertas. Los mirones suponen que Lijo tiene votos en el peronismo, pero también los tiene en la oposición. Lousteau da señales del «sí», otros lo rechazan. Hay un final tan incierto como lo es su discutida fisonomía.
Un baquiano de estos trajines definió el perfil del magistrado, que tiñe el debate sobre su postulación. “En la Justicia hay dos tipos de jueces. Hay jueces con los que se puede hablar. Y hay otros con los que no se puede hablar. Con Lijo se puede hablar.”
(De la columna «Martín Lousteau negocia con los K y espera el aval de Cristina para presidir la comisión de los espías», Avant Premiere, en Clarín de hoy –
https://www.clarin.com/politica/martin-lousteau-negocia-k-espera-aval-cristina-presidir-comision-espias_0_SoGronvw4A.html)
