Canje de rehenes
El gobierno recurrió al salvavidas del radicalismo. Le cedió la inclusión en el orden del día del proyecto para mejorar el financiamiento de las universidades (se votó por 143 votos, sobre 129 que es el quórum). Hasta ahora el gobierno lo había rechazado.
El cambio se lee como un acercamiento, del cual forma parte el consentimiento a que Lousteau integre la comisión bicameral de inteligencia. La decisión fue del bloque radical, pero el gobierno pasó de militar contra la figura de Lousteau, al silencio.
Este canje de rehenes, por llamarlo cinematográficamente, aporta otras aristas. Una es la baja de la Bicameral del diputado Eduardo Valdés, que figuraba como representante de Diputados del peronismo.
Lo reemplaza Germán Martínez, acompañado por Leopoldo Moreau y Paula Penacca. Cristinismo puro. Por el Senado se confirmó la integración de Florencia López, senadora de La Rioja que fue vicegobernadora de Ricardo Quintela. Va junto a estrellas del espacio cristinista como Oscar Parrilli y Wado de Pedro, hoy dedicado a esmerilar los movimientos de Axel Kicillof para ser candidato a presidente en 2027.
Quien es el dueño de la esencialidad
Estas escaramuzas están detrás de otros tironeos discretos que no se ven por TV. Unos de ellos fue la disputa en la sesión de Diputados entre el PRO y el mileísmo sobre la paternidad del proyecto de declaración de esencialidad de la actividad educativa (se aprobó por 131 votos, dos por sobre el quórum de 129). El PRO presionó para adueñarse de esta consigna anti gremial.
El gobierno reclamó por las suyas propiedad de la iniciativa, porque ya estaba contenida en la primera versión de la ley ómnibus. Detrás de este forcejeo está el intento del PRO de llevar al gabinete, en algún cargo, al exministro Alejandro Finocchiaro, en caso de progresar la idea de subir de rango a la cartera que maneja Carlos Torendell, que reivindicó en público la iniciativa pocas horas después de su aprobación.
Atormentados por el casting
La comisión bicameral de inteligencia tiene que designar el martes próximo a su presidente. Como las fuerzas están dividas habrá más canje de rehenes con la oposición para compartir la vigilancia de los espías. Juliana di Tullio se encarga del casting de los candidatos peronistas a presidir la bicameral.
Pero le cuesta. Justificó la dificultad con sinceridad. «-Los nuestros son todos horribles, y unos h. de p. Tenemos que proponer al menos h. de p. de todos-«. Del lado de la oposición amigable, el macrismo sigue confiado en que puede imponer al misionero Enrique Goerling.
Pero el peronista silvestre Edgardo Kueider sigue argumentando el respaldo de Olivos a través de Santiago Caputo, en caso de que este personaje de la ficción periodística tuviera el peso real que le atribuyen los movileros y los cronistas oficialistas. Kueider sigue reclamando, por las suyas, que su voto en la ley de Bases tiene que ser valorado de alguna manera.
El peronismo sufre, por sus divisiones, las operaciones de casting. Tampoco tiene auctoritas que unifique objetivos y señale estrategias. Sigue sin decidir su candidato a representar a los diputados en la Auditoría General de la Nación. Siguen en carrera Guillermo Michel (sector Massa y algunos gobernadores), Carlos Forlón y Virginia García del cristinismo extremo.
El riojano Quintela, que sostiene aun su candidatura a presidir el PJ, puso en el bolillero al exsenador Jorge Yoma. Fue uno de los artífices de la reforma constitucional del 94 y es un AGN-Línea Fundadora. Enriquece su chance que, al decir de Quintela, Yoma tiene luz verde de Cristina de Kirchner.
(De la columna «Se reparten camisetas para el 2025», ENTRETELAS DE LA POLÍTICA, en Clarín del domingo – https://www.clarin.com/economia/reparten-camisetas-2025_0_k3gltm7mhE.html)
