Cristina mandó a que sus apoderados admitan desprolijidades en la lista de Ricardo Quintela. “Si los impugnamos nadie nos va a creer nada”, advirtió a los armadores de su candidatura, cuando le explicaron que había incoherencias que justificaban la impugnación. Dramático momento para un peronismo que nunca ha tenido una verdadera interna para elegir autoridades.
¿Por qué Cristina no lanzó una fórmula de unidad que mitigase el efecto sectario de su personalidad política? ¿Qué lo mueve al desmesurado Axel a escriturar ahora, tres años antes, una pretensión presidencial? Hacia dentro del peronismo Cristina recorta, y el método 2011 -el hegemonismo como proyecto- no ha sido el mejor camino para ella.
En aquel año reeligió con el 54% de los votos, pero festejó imponiendo el cepo; siguió en 2012 con la estatización de las acciones de Repsol en YPF. En 2013 consintió un proyecto de tercer mandato que la llevó a la derrota en las legislativas de ese año. Y en 2015 el peronismo perdió el poder.
Todo a la Justicia
Esa experiencia podría haber habilitado un método más inclusivo y que no la mostrase prepotente al confrontar con Kicillof y Quintela. En la reunión en donde la convencieron de ser candidata, José Mayans le advirtió que había que dejar atrás a la Cristina de 2015. Lo escucharon Juliana Di Tullio y Anabel Fernández Sagasti. Al salir rieron: «Le pedimos tantas veces que fuera candidata y ahora viene éste y le dice que sí».
Mayans va en la lista de vicepresidente 1° el partido. La fragilidad del trámite genera dudas de que haya elecciones. En abril de 2018 la jueza María Servini intervino el PJ y puso al mando a Luis Barrionuevo. Ya estaba desatado el incendio de la economía de Macri. Duró poco, hasta agosto, cuando revirtió la medida la Cámara Nacional Electoral.
Aquella intervención había cumplido la frase que la magistrada le había dicho a Eduardo Duhalde: «Tengo unas ganar de intervenirte el partido…». Duhalde reclamaba contra el control cristinista del PJ. De la historia se aprende, aunque no se repita. Rige la ley no escrita: si tu partido puede ser intervenido por Servini, debe ser intervenido por Servini, que es un poder en sí mismo, que nadie discute. Y bien que hacen.
(De la columna «DNU bajo amenaza, Axel Kicillof y Jorge Macri candidatos, y el riesgo que fomenta Cristina Kirchner», Avant Premiere, en Clarín de hoy – https://www.clarin.com/politica/dnu-amenaza-axel-kicillof-jorge-macri-candidatos-riesgo-fomenta-cristina-kirchner_0_FSztiUDyY6.html)