Las mayorías cambian
En los papeles es atinado el argumento post factum de Macri, expresado también en la abstención de Romero y el rechazo a la destitución de Maxi Abad y otros cinco legisladores, de reclamar la atención al debido proceso y, de paso, no darle una banca al peronismo.
Graciela Camaño, que presidió la Comisión de Asuntos Constitucionales en varios cuestionamientos a diputados, desenterró el fallo de la Suprema Corte en el caso de Antonio Bussi. En 1999 le habían rechazado el pliego como diputado nacional electo por Tucumán. En 2007 la Corte sentenció que la Cámara se había excedido en sus facultades, pero que ya habían pasado los 4 años de mandato.
En ese fallo se dice que «el pueblo es la fuente originaria de la soberanía (…) Ningún ciudadano puede ser privado del derecho a ser sometido a proceso y a defenderse ante un juez imparcial (…). No aplicar estas garantías y sostener que existe un poder para rechazar el título de toda persona que viola la ética republicana puede tener consecuencias gravísimas para el mismo sistema que se dice proteger.
Los que hoy se consideran satisfechos porque comparten el criterio de la mayoría, pueden ser afectados por esas decisiones cuando cambien las proporciones. La historia enseña que las mayorías pueden tener momentos en que se aparten del buen juicio y del equilibrio, y en tales casos una persona puede ser excluida porque su comportamiento es contrario a la ética republicana.
Una idea confusa en manos de una mayoría podría dar lugar a que una persona sea rechazada porque es anarquista, otra porque es socialista, otra porque se opone a un gobierno dictatorial, otra por motivos religiosos o de género. Los riesgos futuros son demasiados y la sabiduría aconseja la abstención.»
(De la columna «El riesgo Kueider, apunten contra Luis Juez y un Papa Callejero», AVANT PREMIERE, en Clarín de hoy – https://www.clarin.com/politica/riesgo-kueider-apunten-luis-juez-papa-callejero_0_BO19GDbbZS.html)