Romero le dejó a la cúpula del gabinete tareas para las vacaciones,La primera es lograr que los punteros de La Libertad Avanza en varias provincias dejen de hacer cuentapropismo creyendo que, porque Milei tenga encuestas favorables hoy, pueden ganar por la sola portación de sello de goma.
El mileísmo silvestre es, como aquel FrePaSo de los ’90,- un residual de perdedores y marginados de las grandes marcas. Si no confluyen con la oposición razonable, dice Romero, que representa la normalidad institucional, hay distritos en donde el cristinismo puede ganarle al no peronismo dividido.
Los más estridentes para esta eventualidad son Buenos Aires y CABA. En PBA lado la división del no pejotismo favorecerá un triunfo del cristinismo unificado. Nadie cree mucho en esa ficción de una pelea terminal entre Axel y Cristina. Y en CABA, si no ordenan los patitos, la división del sector no peronista puede promover un triunfo del peronismo, que aspira a poner un jefe de gobierno en 2027. ¿Habla usted de Santoro, Leandro? No, de Juan Manuel Olmos, hoy jefe de la Auditoría General de la Nación, pero con teléfono rojo habilitado con Olivos y el Instituto Patria.
La unidad puede sumar triunfos
Según esta percepción que acercó Romero, hay provincias en donde alguna confluencia entre el oficialismo nacional y los partidos locales amigables puede quedarse con dos de los tres senadores en disputa en 2025. Son los casos de Río Negro, Neuquén o Salta. Las dos cámaras del Congreso están manejadas hoy por Miguel Pichetto (Diputados) y Romero (Senado). El jefe de Encuentro Federal ya pasó por Villa Regina hace un mes para festejar junto al gobernador Alberto Weretilnek el centenario de esa ciudad.
Despertó la especulación sobre una candidatura del diputado por esa provincia, que ya representó durante muchos años. Guarda silencio sobre esa posibilidad y pondera los beneficios de ejercer el rol de brújula que tiene hoy en Diputados (jefe de bloque con mandato hasta 2027) como mayores a sumarse de nuevo al Senado. También Romero está interesado en renovar la banca de senador por Salta.
Volver al modelo 1985
El peronismo no K que ya hizo dos cumbres nacionales con exgobernadores y jefes territoriales de todas las provincias, anima un armado autónomo pero paralelo para competir con el cristinismo.
Lo anima Ramón Puerta que esta semana volvió a verse con Pichetto, jefe del Encuentro Federal. Puerta reivindica e método de la renovación peronista de los años ’80. En 1985 ese peronismo perdió las elecciones legislativas, pero mostró una nueva cara que desplazaba a dirigentes como Herminio Iglesias en Buenos Aires.
Fueron 24 elecciones provinciales en donde dirigentes como Menem en La Rioja, Duhalde en Buenos Aires, De la Sota en Córdoba o Grosso en CABA armaron listas ganadoras que adelantaron la victoria nacional de 1987. “- No hablemos de nombres – insiste – Primero la organización, después veamos los candidatos”, aconseja Puerta.
Dice inspirarse en el diseño de aquella elección de hace 40 años que se ordenó en la casa del legendario Manolo Torres, cacique de Lomas que fue candidato a diputado aquel año liminar de la renovación.
La familia de Torres conserva en la residencia de Lomas testimonio y memorabilia de aquella elección que llevó por primera vez al Congreso a Antonio Cafiero, Alberto Pierri, José Rodríguez, Luis María Macaya, Carlos Auyero y Manuel Torres. Para este grupo, Cristina es hoy lo que era el Herminio a desplazar en 1985.
Foto principal: Miguel Pichetto en la embajada de Chile, en la entrega de la Orden Bernardo O’Higgins a Mario Scholz experto en relaciones internacionales de la Fundación Alem.
(De la columna «Macri en la boleta 2025 de CABA», Entretelas de la política, en Clarín de hoy – https://www.clarin.com/economia/macri-boleta-2025-caba_0_3lBOn8zOFp.html#google_vignette)