En un movimiento discreto pero que también marca diferencias con el oficialismo nacional, Pullaro recibió el jueves pasado en su despacho a Horacio Rodríguez Larreta. Estaba acompañado por el diputado del PRO Álvaro González, que representa a su partido en sillas claves de la gobernabilidad.
Está en el Consejo de la Magistratura y ronca fuerte en la Comisión Revisora de Cuentas que vigila a la Auditoría General de la Nación. Larreta viaja por todo el país a pedido de gobernadores que quieren escuchar algo sobre su experiencia de gobernar la CABA junto a Macri durante 16 años, cuatro mandatos seguidos que el público reconoció reeligiendo al primo Jorge.
Larreta deshoja la decisión de ser candidato en CABA este año. Si el PRO va en alianza con LLA en la elección del Senado, especula con competir por una banca de senador por la minoría. Si van separados puede ser candidato a legislador. Esta categoría crece en importancia porque ofrece un rol para ganarle al mileísmo en el distrito. Por eso la Legislatura les atrae a Jorge Telerman y a Martín Lousteau.
Juventud maravillosa
La tercera demostración de fuerza de Macri ocurrirá el jueves en la quinta de Jorge Triaca, su principal asesor político. Encabezará una reunión con medio centenar de dirigentes del PRO que se identifican con la Generación de 2015.
Son dirigentes que comenzaron su carrera política en el mandato de Macri, ocupando cargos y representaciones legislativas, que hoy rondan los 40 años. Representan, según la convocatoria que maneja el santiagüeño Facundo Pérez Carletti, (secretario del partido) gente joven, pero con experiencia.
La idea es mostrarlos como una franja que ni el radicalismo ni el peronismo tienen, ni tampoco LLA, que es un partido de inexpertos que tienen dificultades para gestionar. Entre los llamados a la foto están Nacho Torres, Martín Yeza, Clara Muzzio, Soledad Martínez (las amazonas de Jorge Macri), Facundo Manzoni (intendente de Viamonte, Córdoba, el de la boina, que pelea por TV contra las retenciones), Martín Maquieira (diputado pampeano) y Esteban Allasino (intendente de Luján de Cuyo, sucesor de Omar de Marchi).
Fran multipropósito
Con Quintana a cargo de Justicia, asume en CABA un experto en los túneles de la justicia porteña con terminales valiosas para asegurar futuro: es macrista la de mesa chica de Mauricio; integra la mesa federal del PRO (atiende la región del NOA, donde hay mucho «peluca»); tiene la mejor relación con Daniel Angelici, (garantía de las relaciones con los radicales, con quienes Jorge tiene la mejor y quiere seguir teniéndola, como con Elisa Carrió); y trabajó en las PASO para Horacio Rodríguez Larreta. Si no existiese habría que inventarlo.
La tarea de Fran Quintana, que el sábado de la semana anterior parlamentó discretamente con Guillermo Francos en el cumpleaños del sindicalista Dante Camaño, es construir el demorado traspaso a la ciudad de la justicia nacional.
Lo precipitó el trajinado fallo Levinas de la Suprema Corte, que amplía el poder, como instancia recursiva de la Justicia Nacional, al Tribunal Superior de CABA. Los Macri tienen gran interés en que la ciudad tenga un sistema judicial poderoso, más allá de la importancia del destino de algunas causas.
El que se va, salta para arriba
Por eso, tan importante como la exaltación de Fran Quintana (que fue además directivo de Boca Juniors) es el cargo que asumirá Jorge Djivaris. Es quien le deja el cargo a Quintana y asumirá una secretaría letrada del Tribunal Superior, que el macrismo entiende es central para trabajar en la construcción de este nuevo sistema. Es una plaza en la que hay que tener gente propia, y Djivaris ha sido funcionario de Larreta en la procuración de la ciudad y tiene experiencia en la justicia comercial, fuero del cual está de licencia.
En este empeño se probará la voluntad del gobierno de Milei para pactar algo con el macrismo. En el traspaso de la justicia hay traspaso de fondos. Es una prueba de poliamor. La Suprema Corte enfrenta un conflicto con los jueces nacionales que no reconocen la instancia del TSJ porteño como tribunal de alzada de sus fallos. Se prepara para dictar un mandoble que ratifique el reconocimiento del TSJ.
La amenaza de Lijo molesta en la Corte y se medirá cuántas ganas tiene el gobierno nacional de darle el gusto al macrismo o si continuará la línea agresiva que heredó del peronismo. Esa rispidez le costó la cabeza a Juan Carlos Maqueda, a quien no le permitieron seguir en el cargo por la edad. Fue algo inconsistente en un gobierno que se prepara para aumentar la edad jubilatoria
(De la columna «Macri amaga un contraataque» Entretelas de la política, en Clarín de hoy – https://www.clarin.com/economia/macri-amaga-contraataque_0_C8isobeoFx.html#google_vignette)