Mi breve participación en el panel del programa «Hora 23» que anima Maximiliano Montenegro por la señal del canal LN+. Conversamos sobre la postergación de las medidas para facilitar el uso de los dólares del colchón sin penalidades.
Mi argumento sobre ese fallido del gobierno al final de la campaña fue literalmente este: “Fue anunciado como que iba a haber facilidades para sacar los del colchón y gastarlo. Un dispararte porque el público lo que no quieres es gastar esos dólares. La gente que tiene ahorros en dólares lee eso y le corre un frío por la espalda. Porque los dólares se guardan ara atesorar, no para gastarlos. Lo que el ahorrista en dólares quiere es brecha para hacer puré. Creo que el gobierno se dio cuenta de que, si salía a hacer campaña en la última semana en la burguesía porteña, que tiene dólares en el corredor de la avenida Libertador, de La Biela a Tabac, de que va a poder que va a poder gastar lo del colchón, la gente se agarra de la reja y dice: no, no quiero gastar los dólares del colchón, yo los quiero retener. ¿Quién va a gastar el colchón en un país que no tiene presupuesto desde hace 2 años? O sea, no tienen ilegalidad para ejecutar las partidas. Y tiene un gobierno que el gobierno es prácticamente por DNU. Y menos bajo la sombra terrible de que en la primera semana de julio vencen en todas la delegaciones de facultades que le dio la ley de bases al Gobierno. Es un deadline que le cae al gobierno, que va a tener que discutir la renovación de la delegación de facultades. Y si no va a tener que ir a arrodillarse de vuelta ante el Congreso y negociar con Macri y con los bloques amigables. Hay medidas que no va a poder tomar. Con el clima que hay en El País en este momento en el año electoral es muy difícil que esa discusión sea pacífica”.
También explique que el gobierno transó con el Congreso que por ahora se los cite a Luis Caputo y a Karina Milei a que expliquen su rol en el CriptoGate. Pagó esa gracia ayudando a que se cayera el proyecto de Ficha Limpia en el Senado. La oposición es consciente de que si eso ocurre será una señal letal fragilidad para un gobierno débil que está bajo la lupa de los inversores y el público.
