Sueños compartidos
El ideal de un gobierno sin control va de la mano del sueño de estudios privados de auditoría que podrían ampliar su negocio para reemplazar las funciones de la AGN. Este organismo tiene contratos con empresas públicas para controlar sus gastos.
Sin auditores en funciones, las reparticiones y el Ejecutivo mismo necesitarán que les controlen la ejecución de sus recursos porque lo requieren los organismos internacionales y las entidades financieras.
Este vacío sería suplido por una privatización de las tareas. Antes de ahora el ex auditor Javier Fernández observó que a lo largo del tiempo ha crecido la contratación de servicios de estudios privados.
Miguel Pichetto agregó esta semana la observación de que han crecido también los informes de auditoría “reservados” y pidió más transparencia.
Cabe la observación también de que la AGN disparó muchas causas judiciales por corrupción a partir de sus investigaciones, como la compra de trenes, la tragedia del Once, Sueños Compartidos, el caso Vialidad, etc. Es una herramienta que muchos querrían ver desactivada, o vengarse de ella por sus tareas cumplidas.
El obispo que le puso voz al silencio
Las elecciones porteñas probaron que la transición del PRO de Mauricio Macri hacia la toldería de Javier Milei se ha certificado en la Capital Federal, donde ambos tienen su base de apoyo.
El acercamiento comenzó antes de las elecciones de 2023, cuando Mauricio Macri involucró a Milei en la mesa de Cambiemos y lo presentó, sin suerte, como precandidato para las PASO de Cambiemos.
El desaire bajo palio del presidente hacia Jorge Macri le puso el moño al proyecto de un «macrismo sin Macri» después del cambio de camisetas que fueron las elecciones porteñas.
La representación del nuevo gobierno es débil, alcanzando solo ese 15% real de apoyo. Implica que la cultura política argentina, más moderada y centrista, se muestra reacia a las formas autoritarias y al discurso agresivo del nuevo liderazgo.
El episodio del Tedeum debe leerse en la misma clave porque el sermón del arzobispo García Cuerva le puso voz y letra al silencio del electorado que se ausentó de las urnas. Otra para el presidente que cursa con dificultades el camino penitencial de los dos primeros años.
Caer en una rodada armada por Lorenzetti era difícil de evitar por las habilidades sutiles y santafesinas del magistrado. Es difícil aguantarle un round.
Pero,¿qué necesidad tenía de ir a ponerse ante al altar en el mismo auditorio donde Jorge Bergoglio, mentor de García Cuerva, lo atizó sin piedad a Néstor Kirchner, que era presidente por el peronismo y tenía un poder que Milei no soñaría ni en un día de fiesta?
El Tedeum es una ceremonia que el gobierno le pide a la Iglesia para recibir algo a cambio. La Cancillería debió asegurarle a Milei la fiesta en paz. En algún momento hasta hubo la cortesía de enviarle al presidente el texto de la homilía, por respeto. El secretario de Culto tiene esa función y es más un representante de las confesiones ante el Estado que lo contrario. Debió cuidarlo al presidente. Pero en este gobierno no cuidan a nadie, ni a Milei.
(De la columna «Volver a empezar después del impacto de las elecciones en CABA», Entretelas de la política, ewn Clarín de hoy – https://www.clarin.com/economia/volver-empezar-despues-impacto-elecciones-caba_0_MLWKUGgmn7.html)