Comparto a continuación un diálogo con el colega argentino radicado en la República del Paraguay José María Quevedo, sobre las elecciones de renovación legislativa de este domingo. Conversamos sobre el escenario electoral en la Argentina, el gobierno de Javier Milei, la influencia de Donald Trump en América Latina, los liderazgos dentro del peronismo, el rol político de la expresidenta Cristina de Kirchner, la crisis de las democracias y la baja participación en las elecciones de toda la región
“Hay una revolución en la comunicación que permite que el público este enterado de todo y a su vez tenga herramientas de acción política por fuera de las instituciones. Eso hace que los Estados se conviertan en máquinas inútiles”
-¿Qué representan para la Argentina en general y el gobierno de Javier Milei en particular, las elecciones de medio término del próximo 26 de octubre?
Es una elección rutinaria de renovación legislativa. Debe ser la décima desde la vuelta de la democracia y no tiene otra característica que cumplir con la Constitución para renovar 1/3 del senado y la mitad de la Cámara de Diputados.
Desde la presidencia de Eduardo Duhalde (2001-2003), la Argentina tuvo en este siglo todos gobiernos de minoría. Ningún gobierno ha sido mayoría. Hay que pensar que Duhalde entró por una ley de acefalía votada por el Congreso, después de haber perdido la elección con Fernando De la Rúa (1999-2001); Néstor Kirchner (2003-2007) entró al gobierno con el 22% de los votos. Cuando llegó la hora de renovar en 2007, consideró que no podía gana la reelección y se alió con el radicalismo en un gobierno de coalición. En el año 2015 se va Cristina de Kirchner (se mantuvo dos periodos; 2007 – 2001 y 2011-2015) y entra Mauricio Macri, que es segunda minoría en las dos cámaras del Congreso. Alberto Fernández (2019-2023) se presenta por un sector minoritario del peronismo que entra en 2019 en alianza con Cristina Kirchner y Sergio Massa. Y Milei, entró por el ballotage; perdió en la primera vuelta y en la segunda fue presidente por el voto fundamentalmente de centroderecha, que había sido el voto de cambiemos e incorpora para su gobierno parte de la fórmula presidencial de Cambiemos, incorpora sus funcionarios y sus programas, porque él (Milei) no tenía ninguna previsión de triunfo, pero lo beneficio la cláusula del ballotage. Como son todos gobiernos minoritarios, dependen mucho del Congreso. La Argentina es un país semi-parlamentario desde el año 1994 en que se reformó la Constitución, todo lo importante pasa por el Congreso y el Congreso es el que ejerce realmente el poder en la Argentina. En los gobiernos que ha habido, los ejecutivos, han tenido que negociar siempre con el Congreso para tomar las medidas.
Milei tiene un Ejecutivo de minoría que tiene que administrar con un congreso donde no es mayoría, no lo es de origen y no lo va a ser después de este resultado, porque no hay ningún escenario donde pase a ser mayoría, y en realidad no cambia nada. El gobierno hace campaña diciendo que necesita tener mayoría en las dos cámaras, pero eso es como aquel que quiere la ganar la copa mundial: tenes que llegar a eso y nadie piensa que lo logre.
-¿Con que nivel de apoyo llega Milei a esta elección?
Hoy día tiene una debilidad mayor que la que tenía cuando asumió; el Milei de hoy vale menos que el de 2023. Basta ver las elecciones que ha habido en las provincias hasta ahora, como la de la provincia de Buenos Aires del último 7 de setiembre. Ese electorado que lo ha hecho presidente, lo abandonó. Evidentemente ha perdido dos millones de votos en la provincia de Buenos Aires y no hay ninguna elección que haya ganado, salvo en la ciudad de Buenos Aires, donde le protagonismo lo tuvo la abstención. Su candidato Manuel Adorni saco el 15% del total de votos del padrón y el 30% sobre el total de votos emitidos; es decir, una rabiosa minoría. En resumen; su desempeño electoral ha sido peor que el del 2023.
-¿Influye en algo el apoyo electoral que Milei recibió de Donald Trump?
Donald Trump no vota ni tiene partido político en la Argentina. Es decorativo el apoyo, un objeto de campaña que uno nunca sabe que efecto puede tener hasta que se produce la elección. Acá ha habido presidentes de muchos países que han apoyado candidatos; Lula en 2015 vino a abrazarse con Scioli y Scioli perdió. Y Lula es un dirigente que tiene mucha mayor gravitación en la región y la Argentina que Trump, que es un presidente que tiene en su país el 14% de adhesión como presidente. Trump no es un factor decisivo en la región a nivel elección, claro. Otra cosa es si manda un avión con una bomba…Acá tiene que poner una bomba de votos y no tiene como.
La visión que tiene Trump de la Argentina es una visión equivocada de la que seguramente le ha convencido el propio gobierno argentino. Si vemos las declaraciones que hizo esta semana, dice: ‘La Argentina se está muriendo, no tienen que comer… hay que ayudarlos…’ cuando la Argentina a ha batido esta semana el récord de compra de entradas para el mundial de EEUU. En la República Dominicana, hay un reportaje al ministro de Turismo; los argentinos aumentaron este año el 80% de la ocupación turística en Punta. La Argentina recibe inmigrantes de toda la región del Cono Sur que vienen a Argentina a buscar seguridad, trabajo, educación y comida. Reitero; la visión de Trump es quizás la visión del gobierno y lo han convencido de eso, pero la verdad es que si algo no le está pasando a Argentina es que se esté muriendo. Trump está desinformado, pero no lo voy a juzgar a por eso; él no es una analista internacional, es un empresario inmobiliario que es presidente.
-¿Definen estas elecciones liderazgos dentro del peronismo?
El peronismo no tiene líder desde hace muchos años. Desde que salió Carlos Menem de la conducción en el año 1999 y hasta el año 2002-2003 cuando gana la elección presidencial contra Néstor Kirchner en lo que fue su último acto político, (decidió no participar de la segunda vuelta), el peronismo no tiene líder. Hoy hay una Liga de Gobernadores donde existe una confrontación entre el peronismo del interior y el del área metropolitana que viene históricamente desde los años ’80. No tienen liderazgo, tienen jefes, caciques que los conducen unidos o divididos a las elecciones, pero líder no tiene. El último fue Menem. Como señalaba antes, el peronismo vive los avatares de una liga de caciques provinciales que si unen como ocurrió en 2019 y el adversario está dividido, ganan. Ahora, cuando el adversario, el ‘no peronismo’, que es una familia política que tiene más votos que el peronismo se une, le gana. Pasó con De la Rúa (1999), pasó con Alfonsín (1983), pasó con Macri (2015) y pasó con Milei en el 2023. El peronismo en la elección de setiembre de 2025 en la provincia de Buenos Aires, gana por que logró la unidad entre el gobernador Axel Kicillof y Cristina Kirchner, que es la líder histórica que heredó la conducción de Duhalde en la provincia de Buenos Aires. Unidos, ganan holgadamente como sucedió en el 2019 cuando Kicciloff le ganó a María Eugenia Vial por 14 puntos, la misma diferencia por la que ganó las legislativas el peronismo en la provincia de Buenos Aires. Divididos son más vulnerables y tienen hoy una incapacidad política que es Christina Fernández de Kirchner, que ha sido la jefa más importante del peronismo en la provincia de Buenos Aires, presa y condenada.
-Precisamente ¿cuál va ser el rol de la expresidenta Kirchner de acá en adelante?
Lo que vaya a pasar en el futuro no los sabemos ni usted ni yo. Lo que hasta ahora tenemos es que ella ha conducido el peronismo de la provincia de Buenos Aires y aun presa, lo ha llevado al éxito porque ha privilegiado la unidad. Porque sabemos todos que ella tiene una confrontación con el peronismo del interior de la Argentina y con parte de los peronistas bonaerenses (hoy representados por Kicciloff) y otros dirigentes de la provincia. Así y todo, logró tejer un programa de unidad para estas elecciones, y la verdad que aun estando presa ganó estas elecciones. Las ganó bien y tiene derecho a festejarlas. ¿Que aprovecha? Aprovecha la vulnerabilidad del ‘no peronismo’, que fue a esta elección de Buenos Aires dividido en 15 partidos. El sector moderado de la Argentina, lo que fue Cambiemos y que representaba el voto moderado de los grandes distritos del país en los últimos diez años, con Milei se ha divido; se ha dividido la opción del radicalismo, se ha dividido el PRO, el propio partidito de La Libertad Avanza, que es un grupo de Whatsapp, y así es imposible ganar la elección y es muy difícil gobernar.
-Viene siendo importante la abstención tanto en la Argentina como en la región ¿cree que las democracias están en crisis? ¿a qué se debe esta menor participación?
Los sistemas republicanos que rigen en los países normales de occidente, están todos en una gran crisis, porque la concepción institucional de esos sistemas tiene tres siglos de antigüedad y fue colocado en otro contexto histórico El mundo vive hoy una desconcentración del poder, la caída del sistema piramidal de poder, la sociedad liquida que se llama en la sociología, y hay una revolución en la comunicación que permite que el público este enterado de todo y a su vez tenga herramientas de acción política por fuera de las instituciones. Eso hace que los Estados se conviertan en máquinas inútiles de resolver los problemas tan grandes que hay en el mundo; las demandas, demandas que se hacen con mucha información. Y la información más importante es que esta sociedad contemporánea que incluye las democracias de occidente y las dictaduras de oriente, son productoras de una riqueza inconmensurable, que tienen que ver con el extractivismo, la burbuja financiera, la burbuja transgénica que permite que coman países enteros como China, que nunca había comido así. Entonces, lo primero que sabe el público es que hay mucha plata y el desafío de las repúblicas es la distribución y el equilibrio para satisfacer las diferentes demandas. Y es imposible.
Y como no hay elementos y no hay mecanismos para que esto ocurra en paz se generan los movimientos populistas de derecha y de izquierda, que se ríen del sistema internacional y tratan de gobernar por decreto, por excepciones, por emergencias.
La mayoría de los países emergentes europeos están gobernando por DNU (Decretos de Necesidad y Urgencia), como la Argentina. España lleva dos años sin presupuesto porque el Congreso se los limita y no saben cómo ganarle a ese Congreso. Para sintetizarlo; el sistema va por la escalera y la sociedad por el ascensor. El sistema emite y transmite en blanco y negro y la sociedad está en 4D.
Es una crisis importante y los partidos han perdido vigencia. El mundo va hacia otro tipo de representación. La sociedad va a encontrar seguramente como lo ha encontrado siempre, el equilibrio en otra instancia. La gente sabe que no yendo a votar, castiga al sistema. El castigo es no ir votar; el NO VOTO, quedarse en la casa. El ‘voto castigo’ es hoy la abstención.