Gobernabilidad mata proyecto
Es una oportunidad importante del Gobierno para revisar su política de alianzas hacia adentro, que hasta ahora manejó muy mal. La tensión entre el programa y la gobernabilidad es intrínseca a la política. Sostenerse en el poder está por encima de la agenda para cualquier gobierno. Nadie sacrifica el cargo por un programa o por un objetivo político.
Tampoco lo hace Milei, que en los dos años de gestión ha rechazado los proyectos de la oposición para el financiamiento de las provincias, de la universidad y de la salud. Pero cuando se apagan las luces, aumenta los planes sociales y cede fondos para universidades, salud y discapacidad.
El peronismo en el peor momento
El peronismo es una liga de gobernadores a la que la conducción cristinista ha llevado a la menor expresión en lo que va de su historia. Hay un electorado que vota peronista y este electorado va a encontrar un liderazgo, como ha ocurrido aún en los momentos más críticos del peronismo.
Cuando ganó Alfonsín en el 83 los periodistas escribían que el peronismo había desaparecido y de hecho no desapareció. El voto peronista existe, es un voto fiel, de clase. Pese a una tormenta de derrotas como la de ayer, ha perdido solo dos diputados.
Pero no se ha perdido la marca peronista, como tiende a desaparecer la marca PRO o la marca Unión Cívica Radical, pulverizada por la conducción entrópica de Lousteau en el Senado y de Rodrigo De Loredo en Diputados.
Cambiemos terminó dinamitado por Macri en 2023, se quedó fuera del balotaje y sin embargo su electorado ha sostenido a Milei, lo ha hecho ganar el domingo porque es verdad que la gente de Milei no existe, es toda gente del PRO, de Cambiemos, radicales que se pasaron al mileísmo, pero su base demográfica es el voto de Cambiemos, la dirigencia de Cambiemos.
Verdades no escritas
Este factor es una de las verdades no escritas de la política argentina. Como lo es que no se vota por la economía. Los indicadores de la economía que ha ido al salvataje en Washington pudieron, si fuera cierto ese prejuicio, hacer perder el oficialismo, al que el 40% hizo ganar por la política. El no peronismo unido le gana al peronismo.
También se probó que las denuncias judiciales no mueven al voto. El Gobierno ganó en PBA pese a Espert y todo lo demás. El votante es más astuto que los dirigentes. Y se blinda ante las campañas judiciales, terminen como terminen.
La condena de Cristina, el colmo para la biografía de un político, no la hizo perder gravitación en el orden provincial. Quizá tenía razón cuando criticó el desdoblamiento de fechas. Pero si Axel Kicillof no desdoblaba, su destino se hubiera confundido con el de Cristina y se hubiera sumado a los perdedores de este round.
Habiendo desdoblado, con razón desde el ángulo de su interés, conserva el cetro del triunfo en la provincia por una diferencia notable frente a la oposición.
(De la columna «Contacto de Milei y Macri, sospecha de traiciones y Cristina no renuncia al PJ», AVANT PREMIERE, en Clarín de hoy – https://www.clarin.com/opinion/contacto-milei-macri-sospecha-traiciones-cristina-renuncia-pj_0_OLUNNr6V6R.html#activateComments)