Ir a una interna levanta irritación en el peronismo. Esa fuerza logró imponer entre 1985 y hasta 2005 lo que se llamó la renovación, que le permitió gobernar 20 provincias, y la Argentina, con Menem, Duhalde y Kirchner durante 13 años. Ocurrió cuando el peronismo se animó a hacer la primera y única elección interna en su historia, que le ganó Carlos Menem a Antonio Cafiero en 1988. Se justificaba con un lema de Perón que movilizó elecciones internas en todos los distritos, durante 20 años: “Mi heredero es el pueblo”.
En 2005, bajo el segundo gobierno de minoría del siglo XXI, el matrimonio Kirchner completó la captura del peronismo de Buenos Aires que había construido Eduardo Duhalde desde la renovación. Comenzó ese año un nuevo ciclo que lleva 20 años. Es el peronismo de exclusión, alambrado en la provincia de Buenos Aires y que administra al peronismo del resto del país en función del interés de Buenos Aires. Corta sus relaciones con el poder político del peronismo en el interior. La consecuencia es la pérdida de territorios. El peronismo tiene apenas cinco gobernadores que le responden, y que a veces negocian con el gobierno. El peronismo ha perdido en los últimos 20 años el control del Senado, que controla la justicia, y por lo tanto no pudieron impedir que Cristina fuera presa. El peronismo de exclusión hace perder a Fuerza Patria. Gray compitió por afuera como candidato a diputado y sacó el 0,89% de los votos. La lista de Taiana pierde por 0,54%. Gray no se quería ir, quería entrar y por cerrarle la puerta FP es derrotada. Maxi lo hizo.
(De la columna «Alistamientos para la próxima batalla: las presidenciales de 2027», Entretelas de la política, en Clarín del domingo – https://www.clarin.com/economia/alistamientos-proxima-batalla-presidenciales-2027_0_HOKkK45MAU.html#activateComments)