Peligroso victimismo
El gobierno, que mira siempre hacia atrás, adoptó el mismo argumento que empleó Macri en 2019 para explicar su crisis y pavimentar su desdicha: declararse incapaz de enfrentar al peronismo, sindicado ahora en lo que llama el riesgo Kuka. El Caputo que compareció el martes en el auditorio de la Fundación Mediterránea – el foro económico federal más importante – aportó lo sustancial de la semana, más aún que la algarada inicial del Congreso y el cierre de la temporada teatral de verano.
Caputo aportó: 1) una diferenciación respecto del rechazo de Milei al Congreso en el discurso de apertura, fiel a la consigna los voy a hacer mierda con la cual comenzó su gobierno. Caputo fue todo lo contrario: confesó que la clave política del gobierno es la naciente liguilla de 9 gobernadores, entre los que predominan peronistas no K, que le aportaron los votos para los proyectos de las sesiones extraordinarias. El Grupo Gobernabilidad se convirtió, según Toto, en el apoyo más importante que en lo político tiene el oficialismo; 2) admitió que pese a las medidas que tome el gobierno no es fácil bajar el riesgo país, porque los inversores padecen del temor enfermizo hacia un retorno del peronismo al gobierno. Es el mismo argumento de victimización que empleó Macri en el segundo tramo de su gobierno. Esa victimización perseguía una captura benévola de los votantes. Pero produjo el efecto contrario: admitir el temor al riesgo Kuka equivale a una confesión de impotencia y ahuyenta más las adhesiones.
Fue un paso hacia la edad de la madurez del gobierno: en una semana se rindió con armas y bagajes ante dos enemigos como la familia judicial que representa el ministro Juan Mahiques y los gobernadores. En política, como en el fútbol, lo que mata es el miedo. Si tenés miedo a perder, ya perdiste, diría Menotti para que lo oiga este gobierno que se dice bilardista. Se nota con el pánico anti Kuka que lo embarga a Caputo. Si Caputo teme el riesgo Kuka, lo está instalando. Hace lo mismo que Macri en 2019, que enterró su gobierno al declararse impotente para confrontar políticamente con el peronismo. El deber del político es generar futuro y confianza que le den sustentabilidad al proceso. Y si se siente incapaz, que le deje el cargo a otro.
El principal riesgo de Argentina es la debilidad de su gobierno, un mal de origen que es difícil de remediar. El gobierno ganó 40 a 34 en octubre. El peronismo, en su peor momento, sacó en 2025 tres puntos menos que con que Sergio Massa en la primera vuelta de 2023. Esas son hoy las posiciones de arranque hacia el 2027.
Tecnología de exportación
La Argentina puede dar lecciones de sostenibilidad electoral. El experto Alejandro Tullio, exdirector nacional electoral, está estos días en Colombia en una misión técnica para perfeccionar el sistema de ese país, con el cual ganaron conservadores, liberales y hasta el propio Petro. Tullio tiene un cargo como secretario electoral permanente de Chubut desde donde lleva adelante una reforma electoral novedosa.
La experta Alejandra Lazzaro, que se desempeñó en la Cámara Nacional Electoral, estuvo también en estos días en Perú en una misión de la asociación de magistradas y funcionarias electorales de América Latina. Perú, país que renueva presidentes como uno de camisa, tendrá elecciones nacionales en abril y subnacionales en octubre, y pide auxilio a quienes saben.
(De la columna «La justicia le toma examen a la política por la reforma electoral», Entretelas de la política, en Clarín del domingo – https://www.clarin.com/economia/justicia-toma-examen-politica-reforma-electoral_0_Dcxu9Tdl2D.html)
