Las relaciones se jugarán este lunes con la coreografía del espectáculo: ¿se sentará Rosatti en la mesa de los «justices» junto a Rosenkrantz y Lorenzetti, o lo hará en la platea, junto a los consejeros de la Magistratura, cuerpo que él preside y que deberá discutir si se aprueba el proyecto o no?
No solo se juegan las relaciones personales sino cómo se tramitarán en el futuro los concursos. El propósito del proyecto es limitar la discrecionalidad, que es por donde entra la política en los nombramientos. Este reglamento funcionará con la nueva integración del Consejo que surgirá en las elecciones de noviembre.
Pero el debate adelanta la batalla grande para nombrar los dos jueces que faltan en el Tribunal, si queda en los actuales cinco, o los que se podrían sumar si hay ampliación a 7 o 9 miembros. Está probado que el Gobierno no puede. Si no pudo imponer a Lijo y a García Mansilla, tiene que acudir aliados dentro de la familia judicial y dentro de la Corte.
Quien gane la pulseada de poder entre los supremos será quien instruya al Gobierno sobre los nombres que deben proponerse. Habrá que despejar si Rosatti no firmó el proyecto por razones protocolares (es presidente de la Corte y también del Consejo que decide si se aplica o no), o si se opone por el contenido, que limita a la política en la integración.
Hasta ahora la línea que ha seguido la Corte es limitar la incidencia de la política. Por eso impuso que se volviese a la integración de la ley original del Consejo, que había modificado el gobierno del peronismo cristinista en 2006 para ampliar la importancia del estamento político.
El acto de este lunes en tribunales será además un torneo de miradas. Un bombón para los observadores -políticos y periodistas- a quienes les encanta sacar conclusiones de los gestos no verbales. Una de las zonceras criollas que se olvidó Jauretche de inventariar en sus libros.
El fantasma del voto censura
El Gobierno cree que gobernar es imponer un léxico y un relato, viejo recurso de los demagogos. Perón polarizó en 1946 inventando el mote de “contrera”, una versión de lo que es hoy la “casta” para un gobierno recortado según el espectro del peronismo. La oposición aprovecha el silencio de la semana corta para cruzar mensajes y preparar un pedido de interpelación a Manuel Adorni para que rinda cuenta de sus viajes lisérgicos y de su patrimonio personal.
Uno de los beneficios del resultado electoral del 26 de octubre es que el Gobierno tiene el tercio holgado para frenar decisiones que requieren 2/3 de los votos en las dos cámaras. Pero ese número es para asuntos que convoquen a la unidad o al interés del voto del no peronismo. El Senado está a un voto de tener 2/3 para aprobar proyectos del mismo carácter. Pero la situación de Adorni está lejos de ser algo que convoque a todo el oficialismo o a sus aliados, que pueden condicionar el apoyo si les aseguran recompensas.
Quién se anima a defenderlo a Adorni
Los gobernadores se quejan de que Toto Caputo no les está cumpliendo con lo prometido a cambio del voto de la reforma laboral. Esta queja compromete al ministro del Interior, Diego Santilli, que es el negociador de esos apoyos. Santilli ha recuperado valencia como candidato para 2027 por el deterioro de Adorni como postulante a la jefatura de gobierno de CABA.
Quiere ser gobernador de Buenos Aires, pero ya hoy mide bien si se postula al cargo porteño. Esta circunstancia hace más valioso su rol en el gobierno. Mejor que no le obliguen a probar su lealtad, que ya cumplió cuando fue a elecciones en la lista que encabezaba formalmente José Luis Espert. Y ganó en Buenos Aires, pero por poco.
Mejor que le cumplan porque si no, Santilli tendrá un camino propio. Como le pasó a Cristian Ritondo, que lo habían puesto en los diarios como presidente de la comisión bicameral de inteligencia y con el mismo desparpajo lo bajaron para poner al menemista Sebastián Pareja.
Este martes un enviado de Ricardo Quintela se reúne en Diputados con Martín Menem para interesarlo en la crisis financiera de la provincia. El secretario de la gobernación Ricardo Herrera pedirá fondos el mismo día cuando su gobernador esté con Villarruel y Kicillof en Río Grande. Menem quiere ser gobernador de La Rioja.
Kicillof hace malabares para mantener equilibrada la caja después de que el Gobierno nacional le ha cortado todos los fondos complementarios a la coparticipación, que además cae por la menor recaudación producto de la caída de la actividad. Con ese panorama ¿cuántos legisladores van a salir a defenderlo a Adorni de una interpelación o de un eventual voto de censura?
El art. 101 de la Constitución dice que, con mayoría absoluta de las dos cámaras, 129 votos, se puede destituir al funcionario. Nadie va a lograr hoy ese número ni nadie va a poder destituirlo a Adorni. Pero lo que puede dañar al Gobierno es el debate mismo. Y más si Milei quiere ir al informe de los funcionarios en Diputados.
(De la columna «Aporte macrista por YPF, Villarruel y Kicillof malvineros y lunes caliente en la Corte Suprema», AVANT PREMIERE, en Clarín de hoy – https://www.clarin.com/politica/aporte-macrista-ypf-villarruel-kicillof-malvineros-lunes-caliente-corte-suprema_0_d0aHxgo6tW.html#activateComments)