Demografías ocultas
Una de las lecciones del viaje a España es cómo una visita papal despertó una demografía oculta. España es un país gobernado por el socialismo, tiene un gobierno laico, y una oposición de la derecha conservadora poco amiga del papado de Jorge Bergoglio y del papa Roberto Prevost.
Esa polarización no es de ahora: España libró una guerra de religión en siglo XX. Pese a ese contexto, una misa en la plaza de Cibeles juntó a 1,5 millones de personas en actitud de oración. «- Esto no se ve ni en Roma», pudo decir León XIV cuando vio ese gentío.
Estos fenómenos animan a lo que Bergoglio llamaba una hermenéutica sobre el alma popular. Es la base de la doctrina de la Teología del Pueblo, versión argentina desmarxistizada de la teoría de la liberación, con una inclinación a la comprensión del peronismo como manifestación social.
Cuando las manifestaciones son sorpresivas, responden a una necesidad de dirección que puede haber estado agazapada por la escasa comprensión por parte de los dirigentes sociales y políticos.
Los dirigentes en déficit cognitivo
La percepción de las demografías ocultas de una sociedad es un desafío permanente para los dirigentes. Es un fenómeno que se remonta a fínales de los años ’90 cuando los movimientos piqueteros superaron en calidad de representación a los punteros, al intendente, al comisario y al jefe narco.
El resultado electoral de 2023 nació de esa dificultad de los dirigentes de entender la sociedad y sus familias políticas. Si el peronismo y el no peronismo hubieran tenido alguna claridad sobre lo que pedía el electorado, la presidencia no hubiera ido a manos de Javier Milei, que pasaba por ahí y se subió a la bicicleta del balotaje.
Claro que si los políticos tuvieran la capacidad de entender a fondo las pulsiones sociales mejorarían la eficacia de su negocio, que es la representación de la sociedad. En 2022 el país se inundó de gente festejando la copa del mundo.
Hubo 4 millones de personas que recorrieron espacios públicos de todo el país festejando con alegría y sin violencia. El gobierno de entonces apareció desbordado por esa manifestación y se quedó afuera de la fiesta. O no percibió la oportunidad de identificarse con esa manifestación ni tampoco los punteros del fútbol vieron ventaja alguna en estar cerca del gobierno.
Es comparable a la que había despertado en 2013 la elección de Jorge Bergoglio como Papa. Nadie esperaba que esa elección despertara una inmensa e incalculable demografía oculta hasta entonces. La concentración en la plaza de Mayo para el día de su asunción fue por sorpresa.
Una franja de la sociedad, sin identificación partidaria, apareció en las calles movilizada por las agrupaciones juveniles de la Iglesia que nadie esperaba ver en tamaña cantidad y por un hecho que estaba fuera de las previsiones, como la elección de un papa argentino.
Con el Indio Solari reaparece esa demografía que, para colmo, parece tener una identidad política cercana al peronismo. La aparición de Máximo Kirchner se justifica por la relación que pudo tener él y su madre con Solari. Intentó apropiarse de esa muerte.
El gobierno, por su parte, se perdió la oportunidad de ofrecer el Congreso para el velorio, gestión que en público emprendió Cecilia Moreau. El gobierno rechazó esa posibilidad argumentando cuestiones de orden público, algo improbable después de la manifestación de 2022. Esas manifestaciones son pacíficas, pueden tener una melodía partidaria, pero no derivan en violencia política.
(De la columna «El producto Adorni es para consumo del oficialismo», ENTRETELAS DE LA POLÍTICA, en Clarín de hoy – https://www.clarin.com/economia/producto-adorni-consumo-oficialismo_0_bd1s9OokaH.html)