Este panorama explica que Diego Santilli no lograse el miércoles que un grupo de gobernadores le diera respaldo al proyecto de derogación de las PASO. Ese día, en Misiones, el ministro reunió a varios gobernadores radicales y del peronismo para un almuerzo.
Estaban allí para el aperitivo de la reunión del Norte Grande, pero el encuentro estuvo dedicado, en parte, a discutir sobre la reforma, y si PASO sí o PASO no.
Estaban el segundo de Santilli y encargado de la reforma política, Gustavo Coria, y los gobernadores Hugo Passalacqua, Carlos Sadir, Juan Pablo Valdés, Elías Suárez (Santiago del Estero), Raúl Jalil y Leandro Zdero, entre otros. Cada cual manifestó su opinión, todas contrarias entre sí. Si Santilli esperaba un resultado contra las PASO, no lo obtuvo.
Los radicales, que eran mayoría en esa mesa, esperan a una reunión de los cinco gobernadores del partido para unificar una posición en torno al tema. Algunos dirigentes, como Suárez, dijeron apoyar la suspensión de las PASO, pero advirtió que el gobierno lo debió hacer antes y que ya es tarde para plantearlo con éxito.
Otros aliados del gobierno directamente rechazan la idea de suspensión o abolición. Hace un par de semanas, en una reunión de senadores nacionales con Axel Kicillof en el Banco Provincia, una senadora que representa a Osvaldo Jaldo tomó la palabra para decir que su gobernador quería que todos supieran que él no apoya la caída de las PASO.
En esa mesa misionera estaba el exsecretario del CFI, Ignacio Lamothe, lunga manu de Wado de Pedro y que, por el carácter casi cardenalicio del Consejo Federal de Inversiones, debe acatar el secreto de confesión sobre todo lo que escucha de unos y otros en esas reuniones.
Massa ganó una apuesta
La cita en el Hotel Emperador estaba prevista como una merienda con tertulia. Pero se alargó hasta la medianoche, animada por una modesta picada y un cruce de discusiones acerca de cómo prever algún mecanismo de interna partidaria que complete o defina el arbitraje de nombres. Es la manera de adelantar un cierre de la discusión sobre si Cristina puede o no ser candidata.
El mismo propósito persigue la demanda ante organismos internacionales, que puede resolverse antes de lo que se espera. Para el peronismo es mejor que esa pretensión del cristinismo de ponerla en la grilla de candidatos se agote lo antes posible.
Mientras haya dirigentes que hablen de forzar una candidatura contra la ley, con propósitos testimoniales y proselitistas, el debate sobre quiénes verdaderamente pueden ser candidatos se posterga.
La demora, en todo caso, le conviene a Axel Kicillof, a quien se le atribuye hacer cronoterapia para reducir el número de sus competidores al ticket presidencial.
En esa larga vigilia del martes entre gobernadores y jefes de bloque hubo oportunidad para la chanza, como el destino de los «Chachos» — la cuasimoneda emitida por el riojano Ricardo Quintela— o los alardes de Massa para atribuirse haber volteado el capítulo de Fuego con sus presiones sobre legisladores y gobernadores.
Entre quienes hicieron esa faena estuvieron Jorge Capitanich y Juliana di Tullio, pero le reconocen a Sergio que logró el voto 36 en contra de Fuego: el de la misionera Sonia Rojas. Massa festejó que había ganado una apuesta con una senadora que lo desafió cuando él prometió esa contribución. La senadora cumplió con la prenda, y la pagó con un mensaje en clave que recorrió el éter.
Foto principal: Minuta del senador que juntó los votos para voltear el capítulo de Fuego en la ley de Inviolabilidad de la Propiedad
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