Uno de los integrantes de la mesa de los gobernadores radicales ya figura en la agenda de Mauricio Macri, quien en la última semana de agosto estará en Jujuy para una cumbre del PRO. Es una movida fetiche para Macri. En 2015 sus acuerdos con el radicalismo de Jujuy fueron clave para el destino de Juntos por el Cambio (cumbre con Gerardo Morales en el Hotel Alto la Viña de abril de aquel año – que te la cuente Emilio Monzó-).
Esa geografía reapareció sobre el final del mandato, cuando participó de la ceremonia de la Pachamama de agosto de 2019, una semana antes de las PASO que perdió por 15 puntos y sepultó a su gobierno.
El expresidente retoma las reuniones por el interior con el mismo programa que aspiran los radicales, que es construir una propuesta electoral del partido para 2027. El PRO integra el frente con la UCR que llevó al gobierno a Carlos Sadir. Fernando de Andreis estuvo en esa provincia hace algunas semanas y se reunió con Sadir en su despacho, y con dirigentes de su partido y de la UCR para cerrar detalles de la visita de Macri y la mesa nacional del PRO.
En estos días, Macri está de vacaciones en La Angostura y se mueve por debajo del radar siguiendo la consigna de que no es oportuno hacer movimientos hasta fin de año. Sostiene el proyecto de una reconstrucción del PRO para suceder al actual gobierno como etapa superadora. Asiste a la misma tensión de otros partidos.
En el PRO hay dirigentes como Diego Santilli o Cristian Ritondo que querrían acordar con La Libertad Avanza con la foto de hoy. Macri cree que hay que esperar y resistir ante los ventarrones que levantan los errores que se le acumulan a la gestión Milei desde la caída de Manuel Adorni.
A Lacunza: “- Dale y después vemos”
Parte de este wait and see de Mauricio es el diálogo que tuvo con Hernán Lacunza antes de viajar al Mundial de fútbol. El exministro de Economía le planteó su interés en moverse como candidato a presidente: «—Si vos no vas, quiero ser yo». Le respondió: «—Me parece bien, dale y después vemos».
Ese movimiento de Lacunza conviene al plan de Macri de darle tiempo al tiempo. Y, además, mostrar que el PRO tiene actividad interna más allá del protagonismo de Santilli y Ritondo en los arrabales del gobierno. En ese diálogo quedó claro que la asunción de Lacunza como director del Banco de Córdoba es una tarea profesional.
Que un exministro de Macri ingrese en el banco del gobernador de la segunda provincia más grande del país —y que ha sido un distrito fetiche para el PRO— y después lance una candidatura presidencial no parece una cadena de casualidades. Pero se han ocupado de aclarar que no hay causalidad; que Lacunza ha sido llamado para profesionalizar el banco.
El actual presidente del BanCor es Raúl Paolasso, que fuera asesor de Lacunza cuando era ministro de Economía de María Eugenia Vidal en Buenos Aires Por ahora, de política no hay nada por ahí.
[En la cumbre radical de «El Obrdor»] Hubo seis expresidentes de bloques legislativos —Ernesto Sanz, Mario Negri, Luis Naidenoff, Ricardo Pernasetti, Ricardo Gil Lavedra, Fernando Chironi—, dos expresidentes del partido —Ernesto Sanz y Mario Barletta— y dos expresidentes de la Convención —Adolfo Stubrin y Lilia Puig—. Los 150 asistentes festejaron la reaparición de estrellas del sector como Negri y Sanz. Para celebrar la coincidencia de intereses, los convocantes honraron en la noche del jueves las delicias del restaurante Lalín, santuario de las grandes conspiraciones: rusa con jamón de entrada y arroz con pollo de principal. Postre a elección.
(De la columna «Los gobernadores le sueltan la mano a Milei», ENTRETELAS DE LA POLÍTICA, en Clarín de hoy – https://www.clarin.com/economia/gobernadores-sueltan-mano-javier-milei_0_HIxuGNDbu6.html)