La ruta de Mauricio
Es natural que Brito mantenga reserva sobre proyectos políticos por la naturaleza del negocio que administra con éxito. Encabeza uno de los bancos más importantes del país y es agente financiero, a través del Banco Macro, de cuatro provincias: Salta, Jujuy, Tucumán y Misiones. Es hijo del banquero del poder desde los años ’90 y tutor de importantes dirigentes políticos, además de haber construido un grupo financiero exitoso que va más allá de la banca.
Brito (h) ha emulado los pasos de Macri en la escala del poder, como presidente de River Plate. Se ha mantenido, sin embargo, fuera del escenario público. Si se desmarca del peronismo es una señal de que aspira a manejarse por otros carriles que las dos grandes familias políticas que concentran el 75/80 de los votos en todas las elecciones.
No hay casos de presidentes exitosos que hayan jugado por afuera de ese esquema de pejotismo vs. no pejotismo. Tampoco de candidatos que se hayan mantenido fuera del escenario público o que no revelen su ambición. Aunque las elecciones no son un negocio de candidatos sino de formaciones políticas, que mantienen su adhesión a las dos familias, cuales fueren sus candidatos y la suerte que hayan tenido en la función. Si no fuera así, el peronismo que encabezó en 2023 Sergio Massa no hubiera sacado 44% de los votos en la segunda vuelta. Ni Macri-Pichetto hubieran ganado en 2019, perdiendo las nacionales, en cinco de los siete distritos más grandes de la Argentina. Los candidatos, además, tienen que mostrar hambre de poder o cierto grado de locura, el delirio divino que los griegos le atribuían a los profetas y a los poetas. Lo han tenido, en variados grados, todos los candidatos que han jugado en Primera A.
El cuento del “outsider”
Es explicable que el grupo que integran Emilio Monzó, Nicolás Massot, Diego Bossio, Bruno Screnci y otros que actuaron con éxito en 2015 en la construcción de la candidatura victoriosa de Mauricio Macri, aparezcan – en consulta con Jaime Durán Barba – tan interesados en discutir con sus pares del Congreso y de otros partidos la posibilidad de una candidatura presidencial como de un outsider. Todo postulante a prosperar en la política se dice outsider, pero les cabe la misma frase que le dedicó a sus colegas el coiffeur Fabio Cuggini: «Acá cualquiera se dice peluquero». Acá cualquiera se dice outsider, buscando una emulación con el exitoso Milei, que no tiene nada de outsider, porque ya en 2023 era un insider del peronismo sciolista y también del entramado empresarial.
Si Brito, hijo del banquero más importante de la política y ligado al peronismo, aclara que no tiene partido, tendrá que buscar quien le arme la carpeta. Muerto Jorge Landau, que le armó los papeles a candidatos en encrucijadas domiciliarias como Daniel Scioli, deberá buscar algún experto del nivel, digamos, de un Oscar Agost Carreño. Este diputado trabajó también en la construcción de la candidatura de Macri en Córdoba, el segundo distrito con más votos del país, capital nacional del antikirchnerismo y distrito fetiche para Mauricio cuando hacía política.
(De la columna «El gobierno logró aferrar a sus aliados pero el precio de esas adhesiones es cada vez más alto», ENTRETELAS DE LA POLÍTICA, en Clarín de hoy – https://www.clarin.com/economia/gobierno-logro-aferrar-aliados-precio-adhesiones-vez-alto_0_OA38OOcyNb.html)
Foto principal: Paula Bertol, Jorge Triaca, Hernán Lacunza, Humberto Schiavoni y Martín Goerling en el restorán Marcelo, el jueves a la noche. Imagen distribuida por el periodista Daniel Bilotta por la red X.