Malvinas y jueces, despertador para radicales
De paso, Martínez estuvo con algunos caciques de su partido que viajaron a La Rioja a participar de una reunión de legisladores de las provincias del Norte Grande. Entre ellos estaban el santafesino José Corral, hoy legislador provincial en Santa Fe, y Gustavo Valdés, legislador por Corrientes después de ser gobernador.
Este dirigente escuchó de sus correligionarios el canto de sirena de una precandidatura presidencial por la UCR. Corrientes tiene un cronograma electoral descalzado del nacional, que le permitiría a Valdés cierta independencia para comprometerse en una elección a presidente de 2027 sin abandonar su pretensión de volver a la gobernación de Corrientes, algo que se disputará recién en 2029.
La aspiración del radicalismo a tener un precandidato a presidente en una PASO del no pejotismo, se basa en la existencia de una demografía del partido que se extiende en todo el país y que hoy no tiene expresión en la cúpula del partido ni en las bancadas legislativas, donde está balcanizado en sectores que nadie unifica.
Hay ejemplos que justifican esa pretensión de representación, como el bloque del Senado, donde la UCR ejerce de árbitro de todas las decisiones con las 10 bancas que tiene. Salen o no salen los proyectos que avala o no esa bancada, que se mueve en el espectro de los 44 legisladores que coordina Patricia Bullrich, jefa del bloque LLA.
El 20 de octubre puede surgir otro testimonio. Se eligen los representantes de los abogados en el Consejo de la Magistratura, que será la primera PASO de 2027, por la cantidad de votantes que participarán en la disputa de las sillas de ese estamento.
Se calcula que pueden llegar a votar unos 150 mil abogados y el radicalismo tiene militantes en por lo menos cuatro listas que tienen chance de sacar algún representante. Este lunes se conocerán los nombres que integran las listas de candidatos.
El abrazo del oso
El malvinazo que siguió al sabanazo y la remontada en el partido contra Inglaterra del Mundial, sumió al Gobierno en el descrédito ante la opinión pública. La reacción a partir de las palabras de Trump contra Gran Bretaña ha convencido al Gobierno de la rentabilidad de empaparse de ánimo malvinero, recurso de todo gobierno débil.
Ahora van a completar la batalla en el Congreso con el viejo recurso del abrazo del oso: desafiar a la oposición con proyectos a los que nunca podrían decir que no. ¿Cómo el peronismo rechazaría un proyecto que endurece las sanciones a los cruceros en Malvinas? ¿Cómo los aliados no acompañarán al Gobierno en esta inflamación nacionalista?
De ahí que la cúpula del PRO haya tomado contacto con los radicales como Martínez, que saben de Malvinas, para reperfilar su discurso. Del lado del peronismo, le preparan también alguna zancadilla al Gobierno. El federal Guillermo Michel ha presentado dos proyectos que agravan la Ley Pino en dos capítulos.
Uno denuncia el convenio de doble imposición fiscal con Gran Bretaña. Compromete unos USD 50 millones al año y basta con que la Cancillería denuncie el convenio para que caiga ese beneficio a unas 500 empresas inglesas, y que ingrese al fisco criollo. Ese monto equivale a la mitad del gasto anual en defensa para el gobierno inglés en las islas.
Los kelpers pueden autofinanciarse con ingresos de licencias de pesca y de turismo, pero no tienen ese dinero para pagarse la seguridad. Otro proyecto reforma el código para imponer prisión efectiva a quienes violen la Ley de Pesca, otro duro golpe al perfil pro-business del Gobierno. Si eso avanza hace correr sangre y saca al gobierno del estado declamatorio.
(De la columna: «Milei candidato único, la siesta del Súper RIGI y el desembarco jujeño de , en Clarín de hoy – AVANT PREMIERE – https://www.clarin.com/politica/milei-candidato-unico-siesta-super-rigi-desembarco-jujeno-macri_0_Sh8oqt8gQt.html)