Hay un plan para arrancar: 1974
Gran Bretaña le ofreció al país un acuerdo de soberanía compartida en 1974, cuyos detalles ha contado el embajador Carlos Ortiz de Rozas en sus memorias Confidencias diplomáticas (2011). La recibió el canciller Alberto Vignes y Juan Perón dio el OK: «Si ponemos un pie ahí, no nos saca nadie jamás». Pocos días después Perón murió e Isabel Perón no se animó ni tenía el poder para aceptarla.
Esa propuesta debería ser el punto de partida de un acuerdo para que la Argentina crea que hay alguna voluntad de superar el conflicto. Hoy Trump no lo quiere a Milei más de lo que en 1982 Reagan a Galtieri. Al gobierno de Londres le va tan mal como en aquel año a Margaret Thatcher, que dependió de la fuerza para salvar su administración.
Y Chile también juega
Hoy se suman ruidos en la relación con Chile, parecidos a los que hubo desde la crisis de 1978 y que en 1982 pudieron dar a entender que había una colusión entre Londres y Santiago de Chile para controlar el Atlántico Sur. Sobre esto habló hace pocos meses Virginia Gamba, la principal experta en Malvinas que tiene el país.
Fue en una conferencia en la Universidad de Mánchester el 16 de abril de 2026 que contiene el análisis más actualizado de la cuestión Malvinas: «…existía la creencia de que Chile y el Reino Unido -precisó esta especialista- estaban en rumbo de colusión para dejar a Argentina fuera de sus propios mares del sur y de la Antártida más allá».
Esa percepción fue más fuerte que otras en el desencadenamiento de los hechos. Y vuelve a repetirse en una trama que es para expertos en cristalería fina y no para elefantes de bazar.
Milei teme ir al Congreso
Estos dos desafíos son el preámbulo de la presentación del proyecto de presupuesto 2027 el lunes de la semana que viene. Milei tenía planeado presentarse de nuevo en el palacio para promover el cálculo de recursos. Contendrá, si se animan, la cláusula del apagón presupuestario en caso de que el Congreso no le apruebe lo que presenta.
Una aporía porque sin presupuesto no hay cláusula, pero este Gobierno se luce con aporías. Esta vez le aconsejan que no vaya al Congreso y que mande un mail y, en todo caso, a algún funcionario para explicarlo. Este cambio de programa acompaña otros que tiene en revisión el Presidente, como su presencia en una cumbre del CPAC en el Paraguay, y la esperable presencia en la ONU para dar el discurso de todos los años ante la Asamblea del organismo.
El buen resultado de las elecciones del año pasado le dio al oficialismo la primera minoría, con aliados, en las dos cámaras. Pero el panorama electoral, implacable en el recuento diario de costillas, lo expone a rechazos e iniquidades aun de los propios aliados. En el Senado recibió una paliza y esta vez, si sesiona, puede haber otros chirlos.
Entre los aliados, en particular del bloque radical que controla 20 bancas, hay reticencia a dar los votos, salvo que haya pago al contado y antes de poner el voto. Pasó en la sesión en la que se disputó la semana pasada el Super RIGI. La oposición solo dará su voto si le apoyan el proyecto de «Peteco» Vischi para suplir el bache que hay entre el RIMI y el RIGI por el monto de las inversiones requeridas como condición.
(De la columna «Nuevas batallas del Congreso, el botín de los intendentes y la mejor frase sobre Malvinas», AVANT PREMIERE, en Clarín de hoy – https://www.clarin.com/politica/nuevas-batallas-congreso-botin-intendentes-mejor-frase-malvinas_0_cxqVbkTvXw.html)
