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EL GOBIERNO RECIBE AL PJ EL MIÉRCOLES PARA DISCUTIR REPARTO DE FONDOS

  • SE RECOMPUSO EL CLUB DE GOBERNADORES QUE MANEJA EL PJ. • FUERON CASI TODOS Y HUBO REPRESENTANTES DE SCIOLI Y LA CÚPULA DEL PARTIDO. • DIERON DOCUMENTO CON QUEJAS POR RECORTE A COPARTICIPACIÓN, MEJORÍA A LA CAPITAL Y CERTIFICADOS DE OBRA IMPAGOS DESDE HACE DOS MESES. • FRIGERIO INTERRUMPIÓ ALMUERZO EN SAN JUAN Y LOS INVITÓ A QUE VAYAN A GOBIERNO EL MIÉRCOLES A MEDIODÍA. • NO DESCARTAN QUE APAREZCA MACRI. • BATUCADA SANJUANINA EN FAVOR DE GIOJA PARA QUE SEA NUEVO JEFE DEL PJ.

El gobierno convocó para el miércoles a mediodía en Casa Rosada a los trece gobernadores peronistas que se reunieron hoy en San Juan para quejarse de maltrato por parte de la administración macrista. Cuando promediaba el almuerzo que sirvió el mandatario Sergio Uñac en el centro cultural de San Juan a sus conmilitones de todo el país, sonó el celular y apareció Rogelio Frigerio, quien le comunicó la invitación a los mandatarios que desde hacía un par de horas elaboraban un pliego de quejas que firmaron a la hora de la siesta con el título de “Verdadero Federalismo”.

Frigerio respondió con esa invitación a un llamado anterior en el que había hablado con el gobernador de San Juan, quien le detalló que la convocatoria del peronismo había juntado a trece gobernadores, ex gobernadores y referentes partidarios de todo el país en la primera reunión del club de gobernadores que administra la marca PJ.

Antes habían estado con Mauricito Macri, a pocas horas de asumir el nuevo gobierno, pero con sus colegas de otros partidos. Hoy estuvieron todos los que responden a la marca PJ, Frente para la Victoria, dirigentes provinciales como los ex gobernadores José Alperovich, y Luis Beder Herrera y el referente del sciolismo José Scioli, en representación de su hermano, el ex candidato presidencial, quien hoy registró presencia en Mar del Plata desde donde siguió la reunión de intendentes y legisladores del distrito Buenos Aires, que reunió Fernando Espinosa en el Golf Club de Santa Teresita.

Por el congreso fueron Miguel Pichetto, que actuó como coordinador de la mesa junto al ex mandatario José Luis Gioja, a quien le reconocen una seniority que le niegan a Héctor Recalde -jefe formal del bloque PJ de Diputados- y a quien todos señalaron hoy tácitamente como el mejor candidato a presidir en PJ.

Gioja fue vetado por Cristina Kirchner, cuando todavía tenía la lapicera de presidente, para esa jefatura del bloque; antes Scioli había pensado en él como eventual presidente de la cámara de Diputados si el peronismo ganaba las elecciones. Hoy Gioja conduce el sello Gestar, agrupación oficial del kirchnerismo dentro del PJ – recibe los fondos para formación de cuadros y sostenimiento del partido – y puede ser el candidato de consenso en las elecciones que planea el PJ para el 19 de abril próximo.

La reunión duró más de dos horas, desde las 11 de la mañana, y se extendió después con un almuerzo en torno a una cabecera en donde se sentaron Gioja, Uñac y Pichetto. El senador por Río Negro elaboró junto a Gioja y en consulta por teléfono con Scioli, el borrador del documento, que explicó al comienzo de la charla en los mismo términos de su prosa: el peronismo apoya la gobernabilidad de la nueva administración pero la gobernabilidad es una camino de doble vía. “Si las provincias no tiene gobernabilidad no la tendrá el gobierno nacional”. El mensaje es un clásico “do ut des” (“Doy para que me des”, como decían los latinos): repartamos mejor la plata.

En ese discurso de Pichetto, que fue glosado por los demás integrantes de la mesa, se desarrollaron las tres quejas de los gobernadores: primero, el avance en una nueva coparticipación que hizo la Nación al aumentarle el porcentaje al distrito Federal que gobierna Horacio Rodríguez Larreta. Según Frigerio ese aumento se hizo con cargo a la porción que le corresponde a la Nación y no implica modificación del régimen legal vigente hasta hoy. Para los gobernadores esa munificencia de la Nación hacia el distrito-santuario de Macri rompe los ya maltrechos códigos de convivencia entre las provincias, que esperan que alguna vez se cumpla el mandato constitucional de negociar un nuevo acuerdo de reparto del impuesto. Esa ley data de 1987 pero fue modificada en varias oportunidades en reformas legales y los llamados “pactos fiscales” que en la última década aumentaron la porción de impuestos que administra la Nación.

El segundo punto fue la queja por el decreto de Mauricio Macri que derogó el de Cristina de Kirchner,  de devolverle el 15% de la coparticipación a las provincias para financiar la seguridad social. La anterior mandataria justificó ese decreto en el fallo de la Corte en favor de Santa Fe, San Luis y Córdoba, que había reclamado contra ese recorte ante la Suprema Corte, que les dio la razón. Varias provincias que no habían transferido sus cajas de jubilaciones reclamaron lo mismo y el gobierno anterior les sacó ese cepo de  encima.

El tercer reclamo del documento es por la demora por parte de la Nación de liquidar los certificados de obra congelados en muchas provincias desde la administración anterior. Varios de los presentes dieron detalles de las consecuencias de ese freno a los pagos por obras realizadas, que producen despidos de personal y perjudican a las empresas contratistas.

El certificado de obra es el instrumento mágico de la administración pública porque es la herramienta para libera pagos. Si a las provincias la Nación le saca buena parte de los fondos para ordenar obras en provincias quitándoles responsabilidad a los gobernadores – con la quita de poder que implica no intervenir en la decisión de quién y cómo hace las obras, una herramienta clave de poder – si esos certificados encima no se pagan, se debilita más el poder de los gobernadores, que ahora cargan contra el nuevo gobierno para que les suelten pagos detenidos desde la administración Kirchner.

En medio de esos lamentos se leyeron adhesiones de ausentes, como Mario Das Neves, con el agua al cuello por la crisis de la actividad petrolera en su provincia, y de Rosana Bertone, quien envió a un legislador como representante. Con esos mensajes quedó cubierto el padrón de las provincias peronistas, que alguien quiso completar con la pregunta: ¿y Córdoba? De la cabecera, en donde se sentaba Gioja, salió la idea de invitar a Juan Schiaretti a la reunión del miércoles. Gioja es uno de los gerentes del delasotismo en el club de gobernadores (llegó a sentarlo una noche junto a Carlos Zannini en una reunión del comando de la Remonta). A la distancia, Scioli fue de los primeros en saludar ese documento en un mensaje tuitero: “Acompaño los términos del documento por una Argentina más justa, equilibrada y federal”. Nadie lo reconocerá porque son tiempos de reorganización y todos navegan sin luces, pero movió todo lo que tiene a su alcance para que se hiciera la reunión de San Juan, y también la de Santa Teresita; sabe que otra juntada peronista en la que quede afuera el cristinismo rabioso trabaja en su favor.

Embalado,  otro mencionó unas palabras del radical Alfredo Cornejo pidiendo equidad en el reparto de impuestos,  pero nadie se animó a promover una invitación. En esa mesa del miércoles a las 12 en casa de Gobierno estará Frigerio pero no está descartado que aparezca Macri. Si menean invitaciones de otros mandatorios, el gobierno nacional puede llegar a convocar a los gobernadores no peronistas y quitarle cartel a este grupo que recompone la columna vertebral del PJ, que es la mesa de mandatarios que gobierna desde los años ’80. Este sesgo del grupo lo marcó la presencia de Eduardo Fellner, ex gobernador de Jujuy, que fue derrotado por el radical Gerardo Morales, y que maneja el PJ como presidente junto a Gildo Insfrán, gobernador eterno de Formosa, que es presidente del congreso del partido. También la de Enrique Ponce, intendente kirchnerista de la capital de San Luis, provincia que administra Alberto Rodríguez Saá, que no pertenece al club que estuvo en San Juan.

El round que juega ahora el peronismo es el control del partido, tema que sobrevoló las reuniones de San Juan y de Santa Teresita. En las dos mesas, que promovió Scioli como propias, los dirigentes insistieron en cumplir con las fechas que sugiere el apoderado Jorge Landau para disparar ese proceso de renovación de autoridades: reunión de Consejo Nacional el 2 o el 7 de febrero, Congreso el 19 de ese mes, elección el 17 de abril y asunción de nuevos mandos el 8 de mayo. Ayer la batucada sanjuanina benefició la chance de Gioja de ser el hombre de unidad que cumple el deseo de los dirigentes de no elegir esta vez ni al jefe de la oposición, ni al futuro candidato presidencial del peronismo.

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