LOS TANGOS CON OBAMA TAMBIÉN DIVIDIERON A LOS PERONISTAS

La cena de anoche a Barak Obama marcó de nuevo las diferencias entre los peronismos. La representación de la oposición fue nutrida, con gobernadores y legisladores. A la cabeza, José Luis Gioja, Miguel Pichetto y Gildo Insfrán. Claro que faltaron los identificados en estas horas con el cristinismo residual, como Daniel Scioli o Héctor Recalde, jefe del bloque de los diputados. Circuló una consigna en la oposición del congreso, de la que fue vocero el diputado por Mendoza Guillermo Carmona – eterno representante del FpV en la comisión de RR.EE. – para que el peronismo restase asistencia a la cena. No lo escucharon y Gioja, como Pichetto, estuvieron en la VIP previa al condumio en un salón anejo al comedor, para el besamanos de pocos al que asistieron, además, Gabriela Michetti, Federico Pinedo, Emilio Monzó, Ángel Rozas, Mario Negri, Elena Highton y Juan Carlos Maqueda – no estuvo presente Ricardo Lorenzetti, ausencia que se notó, como la de Elisa Carrió, que preside la comisión de RR.EE. de Diputados. “Era una cena muy grande”, la justificó uno de sus amigos. De los amigos del gobierno estuvieron Sergio Massa, Margarita Stolbizer, Diego Bossio, Carlos Reutemann, Ramón Puerta y otros peronistas heterodoxos.

Fuera de la Vip estuvieron los gobernadores Mario Das Neves (Chubut), Juan Manuel Urtubey (Salta), Omar Gutiérrez (Neuquén), Gustavo Bordet (Entre Ríos), Gildo Insfrán (Formosa), Hugo Passalacqua (Misiones), Sergio Uñac (San Juan), Sergio Casas (La Rioja), Rosana Bertone (Tierra del Fuego), Claudia Ledesma Abdala de Zamora (Santiago del Estero),  Schiaretti (Córdoba) y Juan Manzur (Tucumán). Estaban, claro, los radicales Alfredo Cornejo y Gerardo Morales, y el socialista Miguel Lipschitz.  También los sindicalistas Luis Barrionuevo, Armando Cavalieri, el Momo Venegas y Juan Carlos Schmidt.

El lote político se distrajo con la última picardía peronística: el kirchnerismo le frenó a Pichetto un proyecto que había urdido el rionegrino con Adolso Rodríguez Saá para recortar la aprobación de la ley anti cerrojo en el Senado. Se trataba de una modificación del artículo 60° de la ley de Administración Financiera que obligaba al Estado Nacional a negociar con el Congreso cada emisión de deuda. El cristinismo lo vio como una jugada personal de Pichetto para amortiguar su acuerdismo con la Casa de Gobierno y mejorar sus relaciones con el peronismo, y le restó los votos en las dos comisiones que debían aprobar el despacho.

Susana Malcorra recibió las felicitaciones en la mesa principal que encabezaban Macri y Obama, por haber logrado este viaje cuando no estaba programado. A pedido de Macri aplicó a esa venida toda la influencia que se ganó como jefe de gabinete de Ban ki Moon en la ONU, y la buena relación que llegó a tener con la Casa Blanca. Sus críticos en la oposición han dicho que es la Canciller que puso el Departamento de Estado; una quimera interpretativa pero que alimenta el alto crédito que ha demostrado tener la funcionaria en esa oficina.

En otras mesas, donde sentaron a miembros de la delegación americana, se comentó como uno de los éxitos de la visita a Cuba, que Obama quebró a los Castro y recibió a disidentes. Esto no lo habían logrado antes otros visitantes, pero Obama insistió. También se discutieron detalles de la salida del visitante de la Casa Blanca, en medio del debate sobre el candidato a la Corte Suprema de los EE.UU. Obama tiene diez meses de mandato, y busca asegurar la candidatura de Hillary Clinton con lo que le queda de prestigio. No faltó el imaginativo que especuló que si se va dejando la vacante en la Corte, y Hillary gana la presidencia, Obama pueda incorporarse a ese tribunal, una rareza que nunca se dio antes. El visitante y su mujer son abogados, y se conocieron trabajando en la profesión, con una singularidad: Michelle era la jefa de Barak en el estudio.

Mientras reían por los pasos de tango que ensayó Obama junto a Mora Godoy (“Por una cabeza”, por supuesto, el tango más conocido en los EE.UU.) no faltó quien destacara otra rareza, la de viajar con la suegra. “Qué vivo – dijo uno – viaja en un avión que tiene tres pisos y no la ve nunca en todo el viaje”. Michelle hizo también unos pasos junto al compañero de baile de la Godoy.

Hoy los Obama se van a Bariloche y Macri a Cumelén, cruzando el lago, sobre La Angostura. Malcorra lo despedirá en Buenos Aires porque ya no habrá agenda oficial. Los Obama van a pasear y seguramente se produzca una foto con Macri, pero no necesariamente una actividad conjunta. De allí pasan por Ezeiza a cambiar de avión y siguen hacia Washington.